Deseo brindar honor y gloria al nombre de mi Salvador, Jesucristo. Gracias a Él, nuestras almas encuentran refugio y gozamos de la gracia de ser redimidos por su preciosa sangre.
Él es el autor intelectual de estas líneas; quien inspiró cada página, desde el detalle más pequeño hasta su máxima expresión. A Él le debo toda corriente de sabiduría e inteligencia, pues ha sido mi Maestro y guía en este proceso de aprendizaje. Como el buen alfarero, me ha transformado y pulido paso a paso en mi vida espiritual.
¡Simplemente, gracias Jesús!
¡A Él sea toda la gloria y la honra! ¡Que el nombre de Cristo Rey sea exaltado por la eternidad! Amén.