Expediente Biblico

CAPÍTULO VII.

Las siete piedras del Señor

«Cuando el propósito de Dios se manifiesta, Él no escoge diamantes pulidos, sino piedras en bruto».

​Esta visión la recibí mientras aún me encontraba en Motupe (Chiclayo, Perú). Íbamos todos los hermanos en un bus camino al mercado. Yo estaba sentada en la parte trasera, acompañada por los dos hermanos más jóvenes del grupo. Tenía mi diario en las manos cuando algo extraño ocurrió: mis oídos se desconectaron del entorno y ante mis ojos se extendió una neblina inmensa. Sentí que mi mente era trasladada a otro lugar.

La visión del caudal

​Vi un caudal de agua cristalina que caía desde dos montañas altísimas, cuyas cimas se perdían entre las nubes y la neblina. En medio del caudal, dispuestas en una fila horizontal, asomaban siete rocas. Todas tenían poros por los cuales absorbían el agua y respiraban. Sin embargo, las siete estaban marcadas por defectos:

  • La primera piedra: Poseía poros tan grandes como el dedo pulgar de un adulto. Absorbía muchísima agua, pero por la parte inferior la expulsaba con violencia, como si la estuviera escupiendo.
  • La segunda piedra: Estaba cuarteada y desfigurada. Su respiración era pesada y dificultosa. Debido a su estado, sus poros eran pequeños y absorbía menos agua que la primera, aunque la que expulsaba era de buena calidad.
  • La tercera piedra: Estaba cubierta de moho y era evidente el esfuerzo excesivo que hacía para poder respirar.
  • La cuarta piedra: No era muy grande, pero tenía un diamante incrustado; una joya pulcra pero partida en varios lados. Sus poros succionaban agua desesperadamente, pero al momento de entregarla, solo dejaba caer gotas miserables.
  • La quinta piedra: Estaba rasgada a la mitad, mostrando un gran deterioro. Sus poros filtraban más agua de la que retenían y su respiración era irregular.
  • La sexta piedra: Tenía un solo poro de un diámetro enorme. Succionaba agua constantemente pero no entregaba nada; solo crecía y crecía, ensanchando su abertura cada vez más.
  • La séptima piedra: De tamaño mediano y poros diminutos. Apenas succionaba agua. Tenía una gran masa de lodo pegada a ella y una grieta de la que brotaban espinos que la asfixiaban.
La voz en las aguas

​De pronto, una voz surgió de la nada, pareciendo emanar de las mismas aguas, y me preguntó:

«¿Qué piedra crees que debo reemplazar?».

​Me mantuve en silencio, abrumada. Luego de un instante, respondí:

«Señor, sé que eres Tú y Tu voz me calma, pero siento temor. Temo que me apartes de Ti. Veo que todas las piedras tienen defectos; si es Tu voluntad, reemplázalas a todas».

​La voz me respondió al instante:

«No las quiero reemplazar, porque mi Padre puede limpiarlas y curarlas a todas. Así como las personas se enferman, también mis piedras se enferman: se cuartean, se rajan y se desfiguran... pero la misericordia del Señor es grande y todo lo sana. Mis ángeles están ahora con ustedes. Las piedras no ensancharán más sus poros, sino que respirarán según la voluntad del Señor. Absorberán el agua de vida y darán de beber con abundancia. Ya no habrá moho, ni espinos, ni diamantes que quieran sobresalir, porque Dios las quiere así: sencillas. Solo Dios brilla en la oscuridad».

Reflexión

​Tras la visión, la plasmé de inmediato en mi diario. Me pregunté si cada piedra representaba a alguien del grupo o si era una enseñanza general. En cualquier caso, sentí que Dios respondía a mi oración, pues yo me sentía inferior por ser la más inexperta en las cosas del Espíritu.

​Me asombró descubrir tiempo después que en la naturaleza existen piedras que parecen "respirar" y crecer, como los trovants de Rumania. Pero más allá de lo natural, me quedo con la promesa de ser una piedra viva en Su edificio:

«Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa, vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual...» (1 Pedro 2:4-5).




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.