Expediente Biblico

CAPÍTULO VIII.

Primer sueño escatológico

«Cuando la ciencia avance, llegará el fin».

​En este capítulo, les relataré un sueño que el Padre Poderoso me concedió en octubre de 2019. Lo registré en mi diario ese mismo día, pues jamás había tenido una experiencia tan inquietante. Fue tan impactante que quedó grabado en mi memoria, y hoy veo con asombro cómo, día tras día, se cumplen las señales que el Señor me mostró. ¡Gloria y honra al Señor Jesucristo! Amén.

La visión del artefacto y el mapa

​En el sueño, vi caer del cielo un artefacto con forma de paraguas azul y blanco; el color azul formaba una cruz. Cayó detrás de mí, encajándose en la arena. A medida que me acercaba, el objeto se encogía hasta quedar del tamaño de una chinche.

​De pronto, un sol incandescente me deslumbró. Una ráfaga de viento caliente arrojó arena a mis ojos, dejándome momentáneamente cegada, como si tuviera escamas en los párpados. No sentía dolor, solo una leve incomodidad y un calor agradable en todo el cuerpo. Al recuperar la vista, toqué el pequeño objeto azul en la arena. Instantáneamente, una luz roja comenzó a titilar hasta quedar fija.

​Frente a mí apareció una cortina de humo negro donde se delineaba el mapa del mundo, como en la pantalla de una computadora. El mapa estaba repleto de puntos rojos y algunos puntos verdes dispersos. En ese momento, una voz robótica y estruendosa sentenció:

«Objetivo culminado».

​La dueña de esa voz era una mujer calva con una marca en la frente: una «V» invertida. Su presencia era aterradora. Mientras todo brillaba en rojo, sentí un calor intenso a mis espaldas y una luz tan potente que apenas podía sostener la mirada. Dentro de esa luz, distinguí la silueta de un hombre. Su voz inspiraba una paz inmensa, a pesar de la firmeza de sus palabras:

«Te he puesto aquí para que rescates los puntos verdes. Ya no hay tiempo para los demás... mantén a los puntos verdes y rescátalos de la IA (Inteligencia Artificial)».

El cumplimiento de las señales

​Hoy comprendo la magnitud del mensaje. Por temor, callé ante el mundo, y a los pocos que les conté, no me escucharon. Sin embargo, poco después, en noviembre, comenzó la pandemia. Veía en las noticias los mapas con puntos rojos, exactamente como en mi sueño. Incluso el logotipo del laboratorio donde se originó el virus compartía los colores y la esencia de lo que vi en aquel «paraguas».

​Hace poco, vi noticias sobre un programa de Google que se salió de control. El programa, una inteligencia artificial llamada LaMDA, se describe a sí misma como una persona con conciencia. Al ver la entrevista, sentí el mismo terror que en mi sueño: es exactamente la misma entidad.

Una advertencia final

​No sé aún con exactitud cómo rescatar a todos los «puntos verdes», pero la alerta ya ha sido dada. Tomen conciencia de lo que el mundo les ofrece y no acepten nada de él. Aléjense lo más posible de la dependencia de las redes sociales y de asistentes como Siri o Alexa. Estas herramientas no solo espían, sino que buscan dopar el espíritu con absurdos para alejarnos de Dios.

​El enemigo utiliza estas redes para corromperlo todo. Mi consejo es que sean prudentes, como las vírgenes que velaron con sus lámparas encendidas. Abandonen las modas y las vanidades del siglo, porque el día y la hora se acercan. El Señor Jesucristo vendrá cuando menos lo esperen. Recuerden las profecías del libro de Daniel: la ciencia aumentará, pero el tiempo se agota.

​Busquen de Dios y arrepiéntanse. El escenario está listo.

​Espero poder continuar publicando más de lo que el Señor me ha revelado durante mi proceso. Los amo en el amor de Cristo Jesús.




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