Experimento Auroa 2: Alba

Nebula Trail 4.

Ya había acabado la jornada escolar por hoy y como era costumbre me dirigía con Ana a nuestro departamento -Por eso me cambie aquí, me queda muy cerca del colegio –le explicaba a mi nueva amiga la razón por la cual mis padres me cambiaron a esta residencia estudiantil.

-Aparte pudiste conocerme a mí- dijo ella para luego abrazarme del cuello sin permiso -Esa fue la mejor sorpresa de mi vida- agregue con una sonrisa.

-jajajaja lo sé-

Estábamos caminando por el jardín en dirección a nuestro edificio, las lámparas no alumbraban por completo el jardín por el cual pasábamos y solo nos encontrábamos nosotras dos por el lugar, no se podía ver otra alma a la lejanía -Esto está mucho más oscuro y tenebroso que de costumbre- le dije a mi amiga observando nuestro alrededor.

-El toque de queda  de nuestra residencia pasó hace una hora más o menos, todas deben estar en sus habitaciones y por eso no hay nadie afuera- explico Ana las normas que todavía no terminaba de aprenderme.

-Sí, hoy fue un día muy duro en el colegio. Por suerte nos dieron los pases para llegar tarde - vi a mi nueva amiga abrir sus labios, estaba a punto de decirme algo, pero se detuvo abruptamente. Yo escuche un extraño ruido entre los arbustos y seguro ella lo había escuchado también -Shhh- me silencio ella para que no hablara. Luego metió la mano en su bolsillo y saco su encendedor mientras yo me colocaba detrás suyo -No te preocupes – mi nueva amiga tenía el poder de la piroquinesis, pero al ser de muy baja capacidad ella no podía generar fuego, solo manipular el que ya existía. Ambas volvimos a escuchar un extraño sonido entre los arbustos. Yo quería tomar su mano del miedo, pero sabía que si hacia eso ella no podría defendernos -Si esto es una broma Mercedes, te informo que no es graciosa- grito Ana para los arbustos de donde escuchamos el ruido -Si no te detienes no me hago responsable de lo que pase después.

Ese extraño ruido volvió a escucharse entre las plantas, admito que yo estaba temblando un poco. En cambio Ana estaba firme y lista, eso era algo que admiraba de ella, no sucumbía ante nada. Como los ruidos seguían ella prendió su encendedor.

De repente vi una extraña sombra moverse entre unos árboles y pegue un grito del miedo. Al escuchar mi grito Ana tomo el fuego del encendedor y lo expandió para formar una bola de fuego que lanzo a los árboles, todo eso en cuestión de segundos. Me hubiera encantado que el fuego se quedara quemando los árboles para tener más iluminación, pero como Ana era de capacidad 7 todo el fuego desapareció poco después del impacto -Tenemos que llegar rápido a nuestro edificio- dijo mi amiga. Yo me sentía muy inútil ahora, mientras ella me protegía yo no podía hacer nada. Así que decidí que era hora de hacer algo -Si me concentro muchísimo podría hacernos flotar hasta el balcón del segundo piso- le sugerí teniendo en cuenta mi poder.

-¿Estas segura que puedes hacerlo?-

La verdad era que no lo estaba, pero tenía que intentarlo de todos modos así que le asentí con la cabeza. Ana al ver mi respuesta se sujetó fuerte de mi brazo y cintura, a la par en mi cabeza yo estaba realizando todos los cálculos matemáticos  lo más rápido que podía, si realizara las cálculos más rápido seguro pasaría de la capacidad  8. Gracias a mi poder de controlar el aire ambas comenzamos a flotar aunque no más de unos cuantos centímetros. Parece que me equivoque con la aproximación del peso de ambas, tenía que volver a hacer rápido la ecuación para elevarnos más. Podía escuchar las palabras de aliento de Ana mientras me concentraba -Tu puedes, lo estás haciendo muy bien- sentía como ella cada vez se agarra más fuerte de mí, lo que significaba que estábamos flotando más alto –Si resulta que todo esto fue una broma de Mercedes, al menos tendrás la práctica –ella siempre intentaba ser positiva sin importar las circunstancias.

Podía sentir como cada vez nos elevábamos más, seguro estábamos por superar el primer piso de altura. Pero sorpresivamente escuche a Ana pegar un pequeño grito, mire hacia los arbustos y de ellos una extraña criatura en cuatro patas salió, la oscuridad no me dejo ver bien pero parecía un humano. No tenía tiempo de tener miedo, necesitaba concentrarme, esa extraña cosa comenzó a acercársenos y para alejarla lo más posible  Ana volvió a prender su encendedor y comenzó a lanzarle bolas de fuego.

La maldita cosa esa esquivaba todos los ataques de Ana y comenzaba a acercarse más rápido –Tu no te preocupes- me dijo ella –Ya estamos a una altura muy alta, esa cosa debería tener súper fuerza para saltar y alcanzarnos- podía sentir los nervios y miedos entre esas palabras, pero era la verdad.

Esa cosa se puso debajo de nosotras e intento saltar para atraparnos pero sin éxito, ya estábamos muy arriba. De repente la criatura dejo de saltar y fue corriendo a trepar un árbol, una vez en la copa pude sentir como clavaba sus ojos en mí, yo no podía elevarnos más alto. Luego esa bestia se lanzó sobre nosotras.

 

 

 

Alba se colocó al borde del techo como si fuera una especie de caballero de la noche -¿Tienes alguna idea de donde se encuentra?- le pregunte sin una idea clara de donde comenzar a buscar -Así es. Recibí un archivo del cerebro S.A.D.S y la misma noche en la que descansaste en el hospital la computadora detecto un enfrentamiento en unos departamentos residenciales femeninos, actualmente una chica se encuentra hospitalizada, otra desaparecida y la primera con lesiones menores en el brazo-

-¿Estas segura de que fue esa criatura? –los enfrentamientos entre usuarios de poderes estaban prohibidos por la ley, pero eso no quitaba que igual se llevaran a cabo de forma clandestina -Lo suficiente como para que vayamos a investigar –afirmo mi compañera muy segura. Seguí a Alba hasta el grupo de departamentos y me sorprendió ver lo cerca que se encontraban de mi casa <sí que esa cosa estuvo avanzando mucho> nos colocamos en el techo del edificio donde sucedió el incidente y mi compañera se dirigió a la puerta de las escaleras. No sé bien como hizo pero logro abrir la puerta con suma facilidad –Después de ti- me dijo. Yo ingrese al edificio y todo se encontraba oscuro, las lámparas apenas iluminaban las escaleras.




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