Experimento Ms-8831

Reencuentro fugaz

No tenia idea de cuánto tiempo estuvo corriendo pero estaba claro que necesitaba descansar un poco. Hallo una casa abandonada en el medio del bosque y decidió ocultarse allí.

El lugar era bastante modesto. Parecía una cabaña de madera deteriorada por el paso de los años. En el interior sòlo había una mesa, una cocina y una cama, todo en el mismo lugar.

La pequeña se puso a recorrer el lugar con la esperanza de encontrar comida.

-Es como si alguien viviera aquí-pensó mientras comía una mazana que encontró en una cesta.

Dos voces que se acercaban, obligaron a Hela a esconderse debajo de la cama.

-Esta vez tuvimos suerte que no nos alcanzara la policía-dijo el hombre mientras se reia.

-Dilo por ti, Euler. Con estos zapatos es difícil correr-contesto la mujer.

-Silencio. Creo haber escuchado algo.

-¿Hay alguien ahí?

Las dos personas se sorprendieron de ver a aparecer a una muchacha de ojos dorados, piel morena y cabello azulado con la ropa echa jirones.

-¿Quien eres?-pregunto el hombre.

-Me llamo Hela-respondió nerviosa.

-¿Què haces aqui, pequeña?-esta vez fue la pregunta de la mujer.

-Mes escape de un laboratorio y encontré esta casa, ¿me puedo quedar?

La pareja se miro consternada pero la aceptaron.

Mientras Euler cocinaba, la mujer le pidió a Hela que le contara su historia. Cada palabra dicha por la niña hizo que una lluvia de imágenes invadieran la mente de Farina, que era el nombre de la mujer que acompañaba a Euler.

-¿Cual era el nombre de una de tus amigas?

-Ula.

-Ula...hermana.

-¿Usted es la hermana de la señorita Ula? Pero ella nos dijo que un cliente había matado a su hermana.

-No, me sacaron de allí para trasladarme a otro club pero escape y tuve un accidente. Euler me encontró y me cuido.

-Señorita, por favor. Quiero volver a mi casa, ayúdeme.

-Ya es muy tarde. Te iras mañana.

-Esta bien, gracias.

El hombre se acerco y puso la olla sobre la mesa. Le sugirió a la niña tomar un baño antes de comer, lo cual fue aceptado.

La cena fue muy austera pero realmente rica, Hela se sorprendió de hallar personas buenas entre tanto mal.

Estaba emocionada de volver a ver a su familia y contarle todo a la policía.

La mañana tardo en llegar. Farina despertó a Hela para que la ayudara a traer cultivos de la granja vecina.

-¿Señorita Farina, por què tenemos que robar?-quiso saber Hela llevando una cesta de mimbre.

-Los pobres como nosotros no tenemos opción. Seguiremos haciendo lo mismo hasta que nos atrapen.

Con sigilo, pasaron la cerca y se distribuyeron la mercancía.

-Si te ayudo a escapar, ¿me llevaras con mi hermana?

-Sì, te ayudare. Las sacaremos a todas.

Esas palabras le hicieron recordar a Reegar y se entristeció, le hubiera gustado poder hablar con èl un poco màs.

-Oye, deja de perder el tiempo y movámonos antes que nos descubran-dijo Farina.

-A..ahora voy.

Regresaron a la casa casi a las corridas. Habían logrado extraer muchos vegetales para varios días hasta que al abrir la puerta hallaron a Euler tirado en el suelo todo ensangrentado.

-¡Euler!-exclamo Farina y fue a socorrerlo.

-Señor Euler, ¿quien le hizo esto?-pregunto Hela asustada.

-Unos tipos vinieron a preguntar por una chica-explico adolorido-.Me golpearon y tuve que mentir.

Entre las dos lo levantaron y lo acostaron en la cama.

-¿A quien buscaban?-volvió a preguntar Hela.

-A ti-jadeo-. Tu eres el experimento MS-8831.

Los ojos dorados de Hela se abrieron como platos. Cuando escapo, no tuvo en cuenta que iban a ir tras ella.

-¡Niña, debes huir!-dijo Farina.

-No puedo, no puedo dejar al señor Euler así-replico-. Puede morir por mi culpa.

-Esta bien. Ve en dirección norte y hallaras una cueva, allí dentro crece una flor rara que se llama Polvo de Estrella Polar. Tráela aquí para quemarla-narro èl con dificultad.

-¡Ya vuelvo!

La niña salio corriendo sin importarle el peligro porque estaba decidida a ayudar al hombre que fue tan bueno con ella sin importarle su pasado.

Tras cuarenta minutos de ejercicio sin parar, Hela diviso a lo lejos la imponente cueva.

Sin embargo, antes de poder ingresar vio que a su derecha había un charco con algo que flotaba en èl. Al acercarse, reconoció a Reegar que estaba por ahogarse.

-¡Joven Reegar!-grito y se lanzo a su rescate.

La ropa pesada hacia aun màs difícil la situación pero Hela logro sacarlo y arrastrarlo hasta la cueva.

-Joven Reegar, despierte-dijo mientras le daba pequeños golpecitos en el rostro con nerviosismo.

Hela se levanto preocupada. No estaba muy segura de què hacer primero, si ayudaba al rider mal herido o si buscaba la flor.

-Lo siento, joven Reegar-se disculpo la morena y se adentro a buscar el Polvo de Estrella Polar.

La flor Polvo de Estrella Polar era una especie poco conocida; sus pétalos eran totalmente blancos y no tenia un olor característico. Sus propiedades eran curativas para cualquier tipo de heridas y algunas enfermedades sòlo si se usaban un numero considerable de ellas.

Al no existir muchos ejemplares, eran muy codiciadas.

El muchacho seguía inconsciente cuando Hela retorno junto a èl. Toda su vestimenta estaba rasgada y con sangre.

-El señor Euler dijo quemarlas pero si las come, tal vez consiga un efecto parecido.

Partió en trozos pequeños algunos pétalos y los mezclo con un poco de agua que Farina le había dado para trasportar las flores. Y espero la reacción.

Poco a poco los ojos de Reegar se fueron abriendo y se sentó con dificultad.

-Joven Reegar, ¿se encuentra bien?-pregunto preocupada.

¿Donde estoy? ¿como sabe mi nombre?

-Este es el planeta Cygnus.

-¡¿Cygnus?! Debería estar en Alpha Centauri con mi escuadrón-gruño pero al intentar ponerse de pie, se cayo.

-Aun esta débil.



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En el texto hay: extraterrestres, romance, poderes

Editado: 17.01.2026

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