-Te noto pensativo-declaro James mientras avanzaban por los pasillos.
-Creo que sè quien es el arma-confeso Reegar.
-¡¿Què?!
-Es Hela.
-No lo creo. Es solo una niña.
-¿Por què crees que huiria de todos lados?
-Si era una prosaria, es lógico pero ¿que te hace pensar que es ella?
-Los humanos deben estar buscando un organismo joven para que soportara la mutación pero algo salio mal y esa niña escapo.
-¿Le vas a visar al general?
-No, seria arriesgado. Iremos a buscarla y la traeremos aquí.
-Si tu lo dices.
Tanto riders como mecánicos se reunieron para comenzar a elaborar las estrategias necesarias para el posible ataque del planeta Rea 36.
Unos días después del torneo y de reunir suficiente dinero, Hela logro escabullirse de la guarida con la ayuda de Mu Thai. La niña lo invito a escaparse con elle pero éste se negó dado que lo tenían amenazado de matar a su familia si intentaba fugarse.
Sin embargo, fueron descubiertos por el apostador, quien no tardo en enviar a sus matones. Mu Thai acabo con ellos gracias a sus poderes.
-¡Huye! ¡Corre y no mires atrás!-exclamo Mu Thai mientras empujaba al apostador.
Hela se las ingenio para pagarle a un muchacho para que la llevara en su moto hacia alguna estación espacial.
Después compro algo de ropa y se encamino hacia la ventanilla para comprar el pasaje.
No todos los planetas tenían la política de pedir pasaportes por lo que le vendieron el boleto sin prestarle atención a la joven.
No tuvo que esperar demasiado ya que la nave color celeste anuncio que estaba lista para despegar.
-Mamà, papà, les juro que esos tipos pagaran por todo lo que nos hicieron-pensó para si misma a la vez que caminaba hacia la base-. Espérenme, por favor.
El capitán de la nave les dio la bienvenida y les deseo un feliz viaje.
La pequeña se acomodo en un asiento cerca de la ventanilla, recordó cuando vio alejarse las maquinas de los riders.
-Joven Reegar, espero que este bien. No puedo decirle quien soy porque tengo miedo de que me devuelva a esos tipos.
El vuelo tardo aproximadamente diez horas debido a la distancia entre los planetas màs alejados del sol.
El aterrizaje fue exitoso pero lo que les llamo màs la atención a los pasajeros fueron los paisajes hermosos que reinaban en el lugar.
A pesar de ser un planeta mayoritariamente rodeado de agua, sus habitantes se las ingeniaron para diseñar lugares terrestres inspirados en Rea 36.
-Mejor comeré algo-murmuro la niña.
Deambulo por la ciudad hasta que encontró un restaurante de comida casera y se sentó en una mesa al fondo del local. Pidió un plato de Cibu Jin a base de arroz, pescado y salsa de tomate, y se dispuso a comerlo.
-Esto està riquísimo-murmuro contenta.
La voz del encargado la saco de su pensamiento.
Vio ingresar a un hombre de piel azul, ojos verdes y contextura taurina; llevaba puesto una armadura de color verde musgo y el casco haciendo juego. Tenia una cicatriz que le recorría la cara.
-Almirante Ryhol, es un honor tenerlo aquí-dijo el encargado-.Ya le traigo lo que pidió.
-Gracias-contesto con voz grave mientras se sacaba el casco.
Hela lo miro maravillada y no perdió la oportunidad de dirigirse a èl.
-¿Necesitas algo?-pregunto el hombre con poca paciencia.
-El maestro Mu Thai me envió con usted-respondió con amabilidad.
El almirante no dudo en expresar su sorpresa. El comandante Mu Thai había sido un colega muy respetado por èl, incluso lo había considerado un gran amigo.
Sin embargo, llevaba desaparecido un largo tiempo.
-¿Còmo lo conoces?
-Me dijo que usted me podria entrenarme.
-Te pregunte què còmo lo conoces.
-Le dire si usted me hace su aprendiz.
-¿Estas loca? No voy entrenar a una niña pequeña que ni conozco.
-¡Que decepción! El almirante Ryhol no es tan increíble como me dijo el maestro Mu Thai.
-Esta bien-bufo-. Vamos.
El hombre recogió su paquete e hizo que la joven lo siguiera. Hela esbozo una enorme sonrisa, todo se estaba acomodando a su favor.
Arribaron a un palacio de enormes dimensiones, de color azul grisáceo, hecho de mármol y de forma circular. La parte trasera tenia un enorme patio decorado con fuentes y plantas exóticas.
Se trataba del palacio del rey Poseidòn y era una de las edificaciones màs imponentes del planeta B-quos, que contaba con ciento de empleados, y ademas alli funcionaba el centro de entrenamiento de la armada Azul del agua.
-¿Cuando comenzamos?-quiso saber Hela emocionada.
--Hoy no-replico guiadola por el enorme patio hasta llegar a la cocina.
-¿Què hacemos aqui?
-Trabajaras aquí.
-¡¿Que?!
-Trabajaras por la mañana, los entrenamientos serán por la tarde. Aquí en la cocina, nadie preguntara por ti.
Ryhol le presento a la encargada; se trataba de una alien de piel roja, cabello rojo caoba y ojos amarillos. Su nombre era Aryel y era mitad b-quer y mitad narvy.
-Se la encargo, señora Aryel-dijo el almirante.
-Cuente conmigo-respondió ella con una falsa sonrisa.
-Me retiro-dijo èl con una leve inclinación.
-¡Vamos mocosa, hay mucho trabajo por hacer!
Caizza tiro con furia el informe contra la pared. La niña llevaba desaparecida varias semanas y nadie podía encontrarla.
Como ultimo recurso le ordeno a su secretaria llamar al equipo Shelley, que en esos momentos se encontraban en una misión en un planeta no muy lejano.
-Señor, el equipo Shelley està aquí-anuncio la secretaria cierto dia por la tarde.
-Que pasen.
De la puerta ingresaron dos personas. Una de ellas era alta, de cabello rubio y ojos negros. La otra persona tenia contextura similar, de cabello castaño claro y ojos color chocolate.
-Señorita Renate. Señor Rutze-dijo señalando el asiento.
-Para que nos llame, algo terrible debe haber ocurrido-dijo la rubia.