Como si fuera arte de magia, el estado de animo de Hela había mejorado y no entendía el por què. Lo mismo le ocurría a Reegar con la única diferencia que lo ocultaba muy ben.
A la hora del almuerzo por lo general Hela y Reegar comían juntos las delicias de los platos típicos del planeta del agua. La muchacha estaba muy interesada en la cultura y el trabajo de los riders; hasta Reegar se sorprendió de si mismo hablando de su gente con mucha naturalidad cuando por lo general era alguien de pocas palabras.
Un dia de viento, una nave de combate aterrizo en las afueras de la ciudad en una zona de lagos. Se trataba del equipo Shelley, quienes bajaron con sus armas. Sin embargo, se toparon con el ejercito del rey Poseidòn que los esperaban para arrestarlos.
-¿Quienes son? ¿y cuales son sus intenciones?-interrogo el almirante Ryhol.
-Somos el equipo Shelley-se presento Renate-. Y nos enteramos que una humana que estamos buscando, està aqui.
-Lamento decepcionarlos pero los humanos no son admitidos en este planeta. Regresen por donde vinieron.
-¿En serio? Si es asi no les molestarà que revisemos-intervino Rutze-.Solo para descartar.
Los soldados miraron a su almirante esperando instrucciones.
-Adelante. Revisen todo lo que quieran-dijo Ryhol dándoles el paso.
-Muchas gracias capitán-dijo Renate guardando su pistola.
-Almirante-corrigió.
Todo el trayecto de regreso fue muy silencioso. El clima de tensión se podía sentir en el aire.
Ryhol estaba seguro de su decisión ya que todos los humanos que formaban parte de su ejercito estaban en Rea 36 por motivos festivos. Y la única humana sin hogar se encontraba en las afueras acompañada de Reegar a causa de una misión no muy difícil.
Incluso el rey Poseidòn les dio permiso de entrar en el palacio en señal de paz.
-Bien, parece que no hay nadie-comento Rutze mientras revisaban el patio.
-Entonces debemos irnos-dijo Renate sin mucho convencimiento.
Uno de los androides que se quedo cerca de la nave, le informo a Renate que dos individuos se acercaban por el camino oeste; la mujer fingió cortesía para ir a verificar con sus propios ojos.
Ya en el exterior, todos los presentes se encaminaron a la nave espacial.
Renate se paro en seco dándole la espalda a sus anfitriones.
-Antes de irme, quisiera darles un presente de agradecimiento por su hospitalidad-dijo ella.
-No es necesario-dijo Ryhol.
-Insisto.
Al darse la vuelta, comenzó a disparar contra el ejercito azul, tal como se los conocía a los protectores del planeta B-quos. Y dio la orden de ataque contra todos.
El almirante no esperaba que pocas personas fueran tan fuertes y ser capaces de hacerles frente.
-Creí que ya se estaban marchando-dijo Ryhol peleando contra la líder del equipo.
-¿Pensaste que podrías engañarnos?-pregunto y poso sus ojos en un enorme lago que estaba a su derecha-.La humana esta allí.
El androide ORI-0074 disparo un láser contra el agua, provocando que el sub-marino saliera a la superficie para dejar escapar a los tripulantes.
-Legion Riders. Capitán Reegar Cyrax-dijo ORI-0074.
-¡Vaya! Soy popular entre los ladrones- se burlo Reegar con sarcasmo.
-No venimos a lastimarlos. Sòlo queremos a la niña humana. Es todo-intervino Rutze.
-El señor Caizza te envía saludos-dijo Renate disfrutando la expresión de pánico de Hela.
Tanto Reegar como Ryhol miraron a la pequeña que estaba muy pálida y a punto de llorar.
Mientras tanto en el planeta Rea 36 se estaba celebrando una reunion de emergencia del Consejo Gubernamental. Caizza les informo a sus compañeros que el equipo Shelley ya habia dado con la niña y que tarde o temprano la regresarían. Sin embargo, no todos estaban de acuerdo con asesinarla ya que viva les serviría màs que muerta así podría defenderlos ante cualquier ataque extraterrestre.
-De esos planetas se encargara nuestro aliado-dijo Caizza cruzado de brazos.
-¿Podemos confiar en ese tipo?-intervino Nunna-.Èl era un Legion Rider y sabemos que son fieles a su nación.
-Es un desertor, apenas ponga un pie en la Galaxia Andròmeda tiene orden de arresto-respondió Caizza recordando el informe emitido por el planeta Mikala-. Pero sè de muy buena fuente que Ie ya no es ni la cuarta parte de lo que era.
-¿Què significa eso?-quiso saber Erasmo.
-A esta hora està siendo sometido a la prueba màs grande de la historia.
Los presentes se miraron sorprendidos, ¿què podía ser algo màs elaborado que mutar genéticamente adn extraterrestre y humano?
Las ciencias humanas tenían como limites la moral y la ética, y en algunos casos la religión pero hacia ya muchos años milenios que la relación ciencia-fe prácticamente no existía.
Si había algo que preguntarse seria, ¿cuales eran los limites de la experimentación para los alienìgenas? Porque esos temas jamas fueron planteados por los humanos, ¿compartirían los mismos códigos? ¿sabrían la diferencia entre ciencia y religión? ¿creerían en algo superior a ellos? ¿le temerían a algo màs alla de su entendimiento?
-Caizza pero si se sale de control como la niña, ¿què haremos?-volvió a cuestionar Erasmo.
-No se preocupen, èl es consciente que puede destruir todo menos Rea 36.
-Caizza, ¿no estamos yendo demasiado lejos?-intervino Chede preocupada-. Nuestro objetivo es gobernar la galaxia, no destruirla. Y nada nos garantiza que la Galaxia Minotauro sea nuestra aliada, y no nos olvidemos que el planeta Vulcanus de la Galaxia Serpiente Mayor todavía no està al tanto de lo sucedido.
Caizza golpeo la mesa con furia y miro a sus compañeros uno por uno con el ceño fruncido.
-¡Escuchen! Aqui nadie obligo a nadie a hacer algo-dijo de mal modo-. Tienen dos opciones: se quedan y se convierten en los gobernantes de toda la galaxia o se van para no volver nunca màs.
Todos captaron la segunda intención de la ultima frase y le aseguraron que ninguno tenia la intensión de marcharse.