Experimento Ms-8831

Retorno

La voz de James interrumpió la charla del general. El joven venia de visitar a su amigo luego de una charla con su mecánico.

Kaame se dio la vuelta y lo miro fijamente.

-Necesito que te quedes con Reegar y Noir-informo-. Tendremos poco tiempo para regresar al campo de batalla,y no estarán listos para dentro de un mes. Nos mantendremos en contacto.

-Como ordene, mi general-respondió haciendo el saludo-¿Dónde esta Hela, mi general?

-De eso hablaremos en otro momento. Lo que sì puedo decirte es que convenzas a Reegar de olvidar a esa humana.

El joven Woolf lo miro con firmeza y negó levemente con la cabeza. Le explico los motivos por los cuales no podía cumplir con esa orden: primero en principal era por una cuestión de amistad para con su amigo ya que era la primera vez que Reegar mostraba interés en alguien, y el segundo motivo era porque el destino estaba echado y nadie podía ir contra èl.

Kaame lo miro desconfiado ya que una parte suya se negaba a creer que su familia estaría involucrada con los humanos. Sin embargo, su otra parte sabia que todo lo que predijera la Reina Madre tarde o temprano se terminaba cumpliendo. Debía hacerse la idea de tener nietos híbridos.

-¿Còmo esta mi madre?-pregunto una voz femenina.

Los dos hombres se dieron la vuelta y hallaron a una mujer de pelo corto color lila, y ojos celestes.

-Sub general Ankaa-musito James.

Ankaa Cyrax era la hija mayor de Kaame y Noir. A muy temprana edad había demostrado un gran poder, haciéndola merecedora del ascenso a Dyamond con apenas catorce años. Su especialidad eran los combates aéreos en su Rider Neón II, y el manejo de la teletransportaciòn.

Actualmente estaba casada y tenia un hijo llamado Vuk de dos años.

-La situación es grave-confeso el general-. Es cuestiona de esperar.

-Mi madre es una mujer con una fortaleza increíble.

James se la quedo mirando embobado. La hermana de su mejor amigo siempre le habia gustado. Recordo el día que le regalo un frondoso ramo de flores típicas de su planeta, y èsta le dio un tierno beso como agradecimiento provocando el sonrojo de sus mejillas.

Para èl, la maternidad le había sentado muy bien. La hacia aun màs linda que antes.

-¿Pasa algo, padre?-la pregunta de la mujer despavilo a James.

-Sucede que...

Un soldado llamo al general para comenzar a planificar los pasos a seguir.

Woolf, Ankaa y Vuk ingresaron al cuarto de Reegar que se encontraba entubado y lleno de vendas. El bebè se teletransportò al pecho de Reegar y se acomodo para dormir.

-A Vuk le gusta su tio-dijo Ankaa con una sonrisa-.Trata de imitarlo siempre.

-Sera un gran padre. Te lo confirmo.

-¿Còmo lo sabes?

-La Reina Madre predijo que Reegar va a casarse con una humana-relato-.Su hijo va a llamarse Elal.

Ankaa levanto una ceja con intriga.

-Un híbrido.

-Pero tu padre quiere que lo convenza de que la olvide por ser el arma de lo humanos.

Ankaa comprendió lo que estaba sucediendo, y se prometió ayudar a su hermano. Sin embargo, se preocupo un poco al caer en la cuenta que la princesa podría enterarse de la relación entre la humana y su hermanito.

Otra guerra podría desatarse; una guerra por el amor del capitán.

La nave de Faro aterrizo en la base asignada por el Consejo, que se ubicaba en la pista màs alejada de la vista de los curiosos. Alli los esperaba Caizza, Naì Nai, Erasmo y Chede entre otros enfermeros que tenian una camilla con esposas.

-Al fin està de vuelta-dijo Caizza frotándose las manos.

Faro descendió con Hela entre sus brazos, y se la entrego a los enfermeros para que se la llevaran a la ambulancia que estaba estacionada a unos pocos metros.

-Hay otro prisionero-informo Faro.

-Traelo. Hizan tendrá un amigo-dijo Caizza.

El alienigena saco a Mu Thai del interior a los empujones y con mucha violencia, tirándolo al suelo.

-Debo regresar a mi galaxia y dar el informe. Son todos tuyos, humano-dicho esto se marcho en la nave.

Mu Thai se levanto con pesadez y sonrió de lado: ese era el rostro que deseaba conocer porque ese hombre era el responsable de las desgracias de su amiga, y de otras tantas especies que habían utilizado en el experimento.

No sabia el cómo ni el cunado pero estaba seguro que esos humanos iban a pagar por todos sus crímenes.

-¿De que te ries?-cuestiono Caizza enojado.

-Tu fin esta muy cerca, humano. Y prometo reírme cuando estés tras las rejas.

Esta vez fue Caizza el que esbozo una sonrisa burlona.

-Los únicos que caerán ante nuestro poder serán ustedes, alienigenas.

-Todos los planetas se levantaran contra ustedes-replico-. No tienen escapatoria.

-¿Seguro? La niña està en nuestras manos ahora, ¡camina!

Luego de tres horas de viaje, llegaron a un laboratorio de alta tecnología que se encontraba montado en el sótano de las oficinas del gobierno.

Hela fue llevada a observación mientras que Mu Thai fue encarcelado en un calabozo en la otra ala del recinto.

-Comiencen con el proceso de sanación pero tarden lo màs que puedan para que evitar que intente escapar-ordeno Caizza.

-Como ordene-respondió Naì Nai. Y comenzó con las técnicas de curación a las vez que los científicos sacaban sus libretas.

Por otro lado, Mu Thai logro sentarse en el suelo mientras se tomaba el brazo con dolor.

-Eso se ve muy mal-comento una voz masculina.

-¿Quien eres?-pregunto mirando a su derecha.

-Soy el doctor Hizan.

El aksajin observo con detenimiento al humano: estaba muy maltratado, su cabello estaba largo y sucio, y su barba estaba desalineada. Su ropa estaba manchada de sudor.

-¿Por què estas aqui? Tu los ayudaste.

Hizan sonrio.

-Ese maldito me encerró porque ayude a Hela a escapar-explico-. Soy un traidor.

-Por desgracia, la niña esta aquí de nuevo.

Hizan lo miro entre sorprendido y preocupado. Todo el plan se había arruinado y no entendía por què. Lo único que pudo hacer fue suspirar.



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En el texto hay: extraterrestres, romance, poderes

Editado: 04.02.2026

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