La nave turística aterrizo a la hora pactada. Todos los viajeros tenían el rostro somnoliento.
Hela encabezo la marcha rumbo al Club Pesati, aprovechando que todo estaba cerrado debido a que aun era muy temprano.
Habia sido una excelente idea por parte de Hela llegar disfrazados, sobretodo para evitar las cámaras de las calles.
-¿Mi hermana esta aqui?-quiso saber Farina.
-Espero que si o pueden haberla enviado a otra ciudad-contesto Hela mientras pasaban por una plaza-. A esta hora siempre envían dos a comprar el desayuno. Ojala sea la señorita Ula.
En ese momento vieron pasar a dos mujeres por la vereda de enfrente que usaban ropas poco llamativas para no atraer las miradas de los chismosos. Hela reconoció a su amiga Ula.
-Señorita Farina, acompáñeme-dijo Hela tomándola de la mano.
Ambas siguieron a las mujeres hasta un enorme supermercado abierto las 24 hs que era atendido por un hombre de unos 60 años, de altura promedio, ojos verdes, tez morena y cabello canoso, que siempre estaba de mal humor. Su compañero era un cyborg de unos 25 años, de tez caucásica, cabello rojo y ojos verdes que, a diferencia de su jefe, siempre sonreía a todo el mundo.
El muchacho robot recibió a las prosarias de manera afectuosa, y les indico el lugar donde estaban las fuentes para comprar cosas del desayuno. Ula le agradeció y siguió a su amiga.
Una vez que ya tenían todo comprado y pagado, se toparon con dos vagabundas en la puerta del local.
-¿Necesitan algo?-pregunto Ula.
-¿No me reconoce, señorita Ula? Soy Hela-contesto la joven con una sonrisa.
Ula se mantuvo en silencio por algunos momentos hasta que exclamo llena de felicidad. Su pequeña niña habia regresado; siempre quiso saber que había sido de ella luego de que la madama le había comentado que Hela había sido comprada por un hombre millonario.
-Dos años sin saber de ti-dijo Ula emocionada-¿Que fue lo que paso?
-Sucedieron muchas cosas pero lo importante es que vinimos a ayudarlas.
La extraterrestre noto a las personas que acompañaban a Hela y los saludo.
Abrió sus ojos con sorpresa al sentir los brazos de Farina al rededor suyo.
-¿Que te pasa?-pregunto Ula molesta.
-Extrañaba abrazarte, Ulala-dijo Farina.
-¿U...ulala?-repitió con lagrimas en los ojos-. La única persona que me llamaba asi era...
-Soy yo, soy Farina.
Las hermanas se abrazaron mientras lloraban de la emoción.
-¡Mi hermanita!-exclamo Ula-.Mi linda hermanita.
Hela se disculpo por interrumpirlas; y puso a Ula al tanto de todo respecto al plan. Luego se despidieron por el momento.
El equipo de Hela decidió dividirse para recopilar información. Farina comenzó su búsqueda por la zona costera mientras que Mu Thai y su aprendiz iban por la zona más residencial. Pudieron averiguar que varios individuos, entre ellos prosarias, desaparecieron sin dejar rastros. Sus familias llevaban buscándolos más de dos años.
En una ocasión, una señora de mediana edad, cabello corto de color negro y ojos castaños oscuros, de tez morena, los invito a pasar a su casa. Entre charla y charla, les entrego la foto de su hija: se trataba de una joven de unos veinte años, de cabello ondulado color castaño oscuro y ojos negros, de tez morena que estaba sentada en un restaurante temático junto a un hombre muy parecido a ella con la diferencia que sus ojos eran de color gris. Ambos sonreían mostrando sus dientes mientras compartían un plato de delicias marinas del planeta B-quos.
-Por favor, encuentren a mi hija-dijo la mujer compungida-. Por favor.
-No se preocupe señora, hare todo lo posible por encontrarla.
-Si ella....si ella no esta viva, díganmelo de todos modos.
Hela pudo notar una profunda tristeza en los ojos de esa madre, y vio reflejada a la suya propia.
Se puso a pensar en todos aquellos padres que estaban consumidos en la angustia por culpa del Consejo; no veía la hora del juicio.
-Señora, cualquier información extra que puedan darnos nos serviría de mucho-comento Mu Thai.
Tanto la mujer y su esposo que no había parado de llorar desde la llegada de nuestros héroes, les narraron todo lo sucedido el dia que su hija desapareció hasta le detallaron la ropa que tenia puesta.
Permanecieron charlando un tiempo hasta que Mu Thai recordó que ya era hora de regresar.
El motel Arenas quedaba a pocas cuadras del Club Pesati, y en frente al hotel que Reegar y James se habían registrado en su misión sobre las mujeres compradas.
Los tres guerreros intercambiaron información por medio de mensajes escritos en papeles mientras dialogaban de otras cosas relacionadas con el turismo del lugar, y los planes para esa noche.
Una de las ideas era que Mu Thai se haría pasar por un cliente para pedir por Ula; ésta le entregaría los nombres de las prosarias que escaparían por tierra y los nombres de las que se iriran por aire.
Otro plan era que Hela y Farina ingresaran como prosarias pero fue descartado casi de inmediato al ver la expresión de terror en la cara de Hela al recordar una vez mas todo lo vivido allí dentro.
A las diez de la noche, Mu Thai se presento en la puerta del bar e ingreso con toda normalidad donde fue recibido por Madame Bovary.
-Buenas noches, señor-saludo la madama con cordialidad-¿Busca compañía?
-Por supuesto que si-menciono Mu Thai dejándole un gusto amargo al decir esas palabras-.Me gustan las chicas exóticas pero con experiencia, usted me entiende.
-Puedo ofrecerle una gran variedad de mis chicas como por ejemplo las bailarinas de cabaret-dijo señalando el escenario.
El comandante reconoció a Ula entre las bailarinas, y le comunico a la madama que quería pasar la noche con la alien azul.
-¡Gran elección!-exclamo la Bovary-. Acompáñeme.
La madama guio al comandante hasta la parte trasera del negocio donde se encontraban las habitaciones.
-Espere aquí. Enseguida vuelvo-dijo ella.