En menos de veinte minutos todos estaban en el auto volador de Naí Nai. James tomo siento junto a su mejor amigo, y le sonrió.
-¿Estas ansioso por ver a tu novia?
-No digas idioteces-replico Reegar enojado.
-Tu amor por Hela es más grande que el universo, admítelo.
-El amor no es algo que vaya conmigo.
-Si tu no quieres salir con ella, yo sí quiero.
-Me da lo mismo.
James rio internamente ya que su amigo jamas admitiría sus sentimientos tan fácilmente pero estaba más que seguro que todo cambiaria cuando se reencontrara con Hela cara a cara.
Ryhol también esbozo una media sonrisa, su pupila no solo había demostrado valentía sino que también había logrado conquistar el frio corazón del capitán Reegar. Por otro lado debía reconocer que esa muchacha lo había cambiado para bien, ya que ella había aprendido el valor de seguir adelante a pesar de haber transitado las más dolorosas adversidades.
El tiempo paso volando y antes de que se dieran cuenta ya estaban en la ciudad de Ryl. Reegar sugirió comenzar por el Club Pesati puesto que alli había conocido a Hela.
En el momento que estaban pasando por un callejón, una voz familiar que los hizo detenerse. Se trataba de Mu Thai que estaba disfrazado de vagabundo.
¿Donde están las chicas?-quiso saber Ryhol.
-Están en el aeropuerto revisando el vuelo de unas prosarias. Voy en camino a buscarlas.
Ryhol ordeno que todos se quedaran a custodiar el perímetro menos Reegar, que lo acompañaría para evitar cualquier contratiempo.
Durante rodo el trayecto, Mu Thai les informo de todo lo que les había ocurrido desde su llegada. El capitán aprovecho la circunstancia para decirle que su padre había asesinado a Faro, luego de tres horas de combate cuerpo a cuerpo.
-¿Y tu madre?-pregunto Mu Thai.
-Esta mejorando de a poco. Faro le daño varios órganos.
-Ella esta en buenas manos. Tienen grandes médicos.
-Eso espero.
En menos de una hora ya estaban en el aeropuerto, que estaba atestado de una gran cantidad de personas que iban y venían por doquier.
El comandante señalo a las chicas que estaban charlando con un androide al que habían reprogramado para ayudarlos.
-¿Mahlal!-exclamo Mu Thai haciendo referencia a un aliado.
Hela y Farina miraron en su dirección.
Los ojos de los dos jóvenes se cruzaron, y pararon el tiempo: un torbellino de emociones se apodero de sus cuerpos haciendo que ingresaran en otra dimensión de la cual sólo ellos eran amos y señores. Verse otra vez fue más que suficiente para comprender que se necesitaban, que se extrañaban mas de lo usual; de caer en la cuenta que se amaban aun sin saberlo.
¿Cuando cambio todo entre ellos? Quizás cuando la delgada line entre la vida y la muerte estaba entre ellos.
Él la completaba a ella.
Ella lo completaba a él.
Ambos conformaban el uno y el todo.
-¡Reegar!- exclamo Hela y corrió a su encuentro.
Ambos se fundieron en un brazo profundo a la vez que la niña le pedía perdón por haberle mentido, y le confeso lo mucho que lo había extrañado. Reegar le contesto que lo único importante en esos momentos era que ya estaban juntos otra vez, y le juro que nunca más volvería a separarse de ella.
-Lamento cortar el romanticismo pero debemos regresar al motel-intervino Mu Thai-. Hay que planificar lo de esta noche.
-Sí, maestro.
Ya en el motel, todos se reunieron en la habitación de Hela que compartía con Farina en el segundo piso mientras que Mu Thai se quedaba en una habitación en el fondo del pasillo.
-¿Esta todo listo en el aeropuerto?-pregunto Mu Thai.
-Sí-dijo Hela-. La señorita Farina y yo reprogramamos a varios androides que les entregaran a a las muchachas sus pasajes para el planeta Cygnus.
-¿No es más seguro ir por tierra?-quiso saber James.
-Otro grupo vendrá conmigo en auto-fue la respuesta de Naí Nai-. De esta forma para cuando el Consejo se entere, ya habremos salvado a muchas chicas.
Volvieron a repasar el plan antes de dar por terminada la conversación.
La tarde fue llegando a la ciudad de Ryl, marcando el momento de comenzar con la operación. En un momento, Hela recibió la noticia que las chicas que habían escapado durante la noche, ya habían arribado al bunker.
El plan de nuestros héroes marcho a la perfección. No tuvieron los mayores problemas en luchar contra los matones de Kros. Mientras Mu Thai y Reegar se encargaban de esposar al dueño y a la madama, las chicas iban por todos los cuartos para sacar a las prosarias, que muchas no entendían lo que estaba pasando. Luego del golpe, Reegar llamo a algunos patrulleros del escuadrón más cercano para que se llevaran a los jefes a la Prisión Intergaláctica de Gitarama.
Dos días después, la nave de Cai Cai llego al planeta Narvy que era gobernado por el rey Kau y los señores del fuego. Era alli donde se estaba llevando a cabo la junta ese año.
El joven se presento ante los guardianes, y les comunico todo lo que tenia para decir. Éstos lo guiaron al interior donde se encontraban el rey Gogol del planeta Mikala, el rey Poseidón del planeta B-quos, el rey Kau del planeta Narvy, la reina Mara del planeta Aksajin, la emperatriz Áhape del planeta XS Koro, la reina Oosira del planeta Keb-Osir, la reina Leena del planeta Cygnus, y los representantes del planeta Rea 36.
-¿Quien eres? ¿Y por qué nos interrumpes?-exigió Kau de mal modo.
-Majestades-dijo y se hinco de rodillas-. Soy Cai Cai, miembro de la division Genesis del planeta Mikala pero actualmente resido como enfermero en el planeta Rea 36.
-¿Y?
-Vengo ante ustedes para denunciar al Consejo Gubernamental por trafico ilegal de especies, y experimentos ilegales.
Todos los extraterrestres miraron a los humanos con el ceño fruncido y exigieron explicación.
Caizza, con mucho nerviosismo, negó todo rotundamente afirmando que Cai Cai solo era un ex-empleado desquiciado.