Los preparativos para la boda duraron al rededor de dos meses.
La general y sus hijas ayudaron a preparar el vestido de ceremonia que era una herencia familiar. A ellas se unieron las amigas de Hela y algunas androides reprogramadas.
Por su lado, Reegar iba a estar obligado a vestir su uniforme miliar de ceremonia, y su arma característica. La misma regla se aplicaba a los acompañantes.
Los únicos que no estaban contentos por la situación fueron los príncipes quienes tuvieron que marcharse a cumplir sus servicios casi a la fuerza. Adhara realmente estaba enojada con su padre por permitir semejante aberración entre un miembro de su especie y una humana eventualmente los maldijo a todos.
El día de la boda finalmente llego. El palacio estaba adornado con las flores más hermosas y exóticas de todo el planeta y alrededores. Incluso los platillos eran de la mejor calidad puesto que los padres de James fueron los encargados de preparar todo.
Entre los invitados más destacados se encontraban el rey Poseidón, y los altos mandos de los planetas vecinos en representación de los reyes y reinas que por diversas causas no pudieron asistir.
Todos ocuparon sus lugares a cada lado del trono mientras charlaban amistosamente.
Luego ingreso Reegar acompañado de sus padres y hermanas. Llevaba puesto su uniforme blanco con bordes azules, boina blanca, sus medallas condecorativas y su Pistola Desintegradora de partículas atada a su cintura. Y se coloco delante del rey.
El joven observo a los presentes uno por uno; alli estaban sus compañeros de escuadrón, su familia, amigos y demás miembros de los Legion Riders de todas las castas. Sus padres pudieron notar nerviosismo y ansiedad en la cara de su hijo menor, no porque estuviera arrepentido sino porque no le gustaban mucho los eventos sociales.
Después de unos minutos, la puerta principal se volvió a abrir dejando pasar al comandante y al almirante, que estaban acompañando a Hela cada uno de un brazo.
La muchacha llevaba puesta una túnica color rosa pastel con un cinturón de oro que lo cortaba al estilo griego, y un velo color blanco que era sostenido por una hermosa corona de flores; una enorme sonrisa acaparo las miradas de los invitados.
Una música muy alegre acompaño el trayecto de la novia hasta su destino junto al capitán.
-Estamos aquí reunidos para unir a estos dos jóvenes en matrimonio-anuncio el rey parado frente a ellos-. Me siento muy honrado porque vi nacer al capitán Reegar, y ser testigo de sus hazañas; y también de recibir a una nueva hija que se une a nosotros a pesar de todo lo malo que se dijo.
Los dos jóvenes se miraron y sonrieron.
-Capitán Reegar Cyrax, ¿estas dispuesto a tomar a Hela de Damet como tu esposa y compañera para caminar por esta vida juntos hasta que la muerte los separe?-pregunto Gogol.
-Lo estoy. Ahora y siempre-respondió Reegar sin vacilar.
-Sub-comandante Hela de Damet, ¿estas dispuesta a tomar a Reegar Cyrax como tu esposo y compañero para caminar por esta vida juntos hasta que la muerte los separe?
-Lo estoy. Ahora y siempre-contesto Hela con una sonrisa.
-Como el rey del planeta Mikala, los declaro esposos a tiempo completo.
Reegar y Hela se besaron delante de todos sellando así un bonito romance, ganándose los aplausos de todos.
Los Legion Riders saludaron a los esposos levantando sus armas en señal de respeto.
Luego de la ceremonia, la comitiva conformada por la familia y amigos de los muchachos los acompaño hasta la entrada de la casa nueva, y alli los despidieron prometiéndoles regresar por la mañana.
Ya en la soledad de la habitación, los recién casados se lavaron los pies en señal de limpiar los malos momentos. Reegar, con suma delicadeza, retiro la corona de flores de la cabeza de Hela mientras ella cerraba sus ojos con una sonrisa tímida: era la primera vez que no le tenia miedo a las manos que la tocaban o la acariciaban.
Ambos se perdieron entre las caricias y los susurros de promesas de amor eterno.
El brillo de la luz de la luna baño de plata los cuerpos de los jóvenes mientras realizaban el acto final de la unión de dos seres cuyos corazones estaban entrelazados.
A la mañana siguiente la familia Cyrax, Mu Thai, Rhyhol, y las amigas de Hela llegaron a la casa con los primeros rayos del sol.
La muchacha los recibió con una sonrisa y los hizo pasar.
-Aquí traje sus desayunos a base de Shirk, Suatter y Bor-Bor-comento Noir entregándoles los recipientes.
-¿Que es esto?-quiso saber Hela.
-El Shirk es para que siempre tengas energía, el Suatter te ayudara a tener un bebé y el Bor-Bor te protegerá de todo mal-explico Ankaa.
Hela se sonrojo al saber para que servia cada una de esas cosas, sin embargo Reegar le recrimino a su madre sobre seguir con esos rituales tan extraños y poco creíbles, a lo que esta respondió que ellos nacieron gracias a que consumió esas frutas.
Por su lado, Mu Thai declaro que aun eran demasiado jóvenes como para pensar en tener niños y que era mejor esperar. Su alumna estuvo de acuerdo con él.
Cortando un poco el tema, el almirante les recomendó que desayunaran con moderación puesto que entrenarían en varios terrenos y los necesitaba en buen estado. El general dio las indicaciones de los recintos que podrían utilizar ya que se encontraban lejos de la ciudad y así evitar cualquier tipo de daño colateral contra los civiles.
Después del desayuno familiar, todos se marcharon a realizar sus labores.
Kaame y Noir ingresaron al palacio real donde se reunieron con el rey y la Reina Madre en la sala de juntas.
-En varios meses tendrán la dicha de la llegada de un pequeño príncipe-dijo Uphar con una sonrisa-. El hijo de mi pequeño Reegar.
-Ese príncipe sera la clave para salvar esta galaxia-dijo Gogol mirando a su amigo de la infancia.
La conversación dio un giro de 180° cuando Kaame les informo de las ultimas noticias de Ie, para suerte de ellos ninguno de sus enemigos estuvieron haciendo movimientos considerados relevantes en los últimos tiempos, por lo que iban a utilizar ese tiempo para entrenar.