Lo que pasa en este capitulo ocurre antes del ingreso de luzu y tanizen a los laboratorios
En una base oculta, lejos de la ciudad, un grupo de militares y colaboradores civiles se reunían para una misión de alto riesgo. El plan era liderado por Reborn.
—¿Alguien en esta sala tiene un plan viable para entrar al laboratorio? —preguntó Reborn, mirando a los presentes.
—¿Pero qué quieres hacer exactamente? ¿Destruir el laboratorio o rescatar a los niños? —cuestionó Willy.
—Las dos cosas, pero la prioridad es el rescate de los niños.
—¿Y cómo demonios vamos a entrar sin tener un aliado adentro que nos ayude?
—Em... tal vez mi madre todavía siga allí. Ella podría ayudarnos —sugirió Axozer.
—Axozer, ¿de verdad todavía tienes esperanzas de que ella siga viva? —Reborn sonó escéptico.
—Sé que puede seguir con vida. Aún tengo esperanza.
—Okey... pero de todas formas, no hay manera de contactarla.
—Yo tengo una idea —dijo Dream, entrando en la sala con una taza de café caliente—. Podríamos hacer que alguien se infiltre en esas instalaciones como científico.
—¿Y cómo haríamos eso? —preguntó Willy.
—Bueno, cada dos años ponen anuncios disfrazados de trabajos de asistentes para laboratorios de investigación de plantas o enfermedades. Así es como engañan a la gente para que terminen experimentando con niños —explicó Reborn, con un tono sombrío.
—¿En qué mes hacen ese reclutamiento? —quiso saber Dream.
—Empiezan a publicar esos anuncios a principios de octubre.
—O sea, en dos semanas —calculó Dream.
—Entonces debemos armar un plan en menos de dos semanas para rescatar a esos niños —dijo Willy. Luego, miró a Reborn—. Te tengo una pregunta.
—Sí, dímela.
—¿Quieres rescatar a todos los niños del laboratorio, sin excepciones?
—Sí, quiero salvar a todos, tanto a los tranquilos como a los peligrosos.
—Para eso tendríamos que ganarnos la confianza de esos niños, y estoy seguro de que eso no será nada fácil —opinó Dream.
—Ganar la confianza de los que son tranquilos es fácil, pero la de los problemáticos no lo es tanto —admitió Reborn.
—¿Y los que, según dices, son peligrosos? —preguntó Dream, sorbiendo un poco de su café.
—Son peligrosos para la seguridad del laboratorio porque tienen habilidades difíciles de controlar.
—¿Cómo lograron controlarlos y encerrarlos?
—No sé cómo lograron encerrarlos, pero los mantienen controlados con anuladores de poderes. Algunos de los experimentos de allí, literalmente, ya no parecen humanos.
En ese momento, un miembro del ejército habló.
—¿Esos experimentos pueden sernos útiles a nosotros? Porque, si no nos son útiles, ¿para qué los vamos a ayudar?
Todos en la sala se quedaron helados. El comandante del grupo intervino, furioso.
—¡¿Cómo puedes decir eso?! Aceptamos ayudar a rescatar a esos niños para que no sean usados como armas. Son niños que están pasando un infierno, y tú solo piensas en usarlos para nuestro propio beneficio... ¿Estás mal de la cabeza?
—Es que... ¿qué hay de ese niño con cuernos? —dijo el soldado, señalando a Axozer—. Ese niño es uno de esos experimentos, y ha estado en algunas de nuestras misiones. Es decir, lo hemos estado usando como arma.
—¿Acaso crees que nosotros lo obligamos a estar en esas misiones? —repuso el Comandante.
—¿En serio piensas que ellos me obligaron? Yo elegí ayudarlos, aunque sabía que no podía ayudar demasiado por mi edad —replicó Axozer con firmeza.
—Como él no era mayor de edad y de todas formas quería ayudar, le asigné misiones que no fueran arriesgadas, como misiones de reconocimiento.
—Perdone, mi Comandante...
—Vaya afuera a darle cien vueltas a la base como castigo.
—¡Sí, señor! —El soldado se marchó.
—¿Podemos volver a nuestro plan? —pidió Reborn.
—Sí, pueden seguir —autorizó el Comandante.
—Bien. Sé que yo estuve en esos laboratorios, pero ya han pasado cuatro años. Esas instalaciones deben tener muchísimos más sistemas de seguridad que antes.
—Entonces no puede ser solo una persona la que se infiltre —concluyó Dream.
—No. Y deben ser personas que actúen muy bien, que parezcan no tener idea de que esos laboratorios son para experimentar con humanos.
—Tienes razón. ¿Cuántos días duran esos anuncios de reclutamiento? —preguntó Willy.
—Duran un mes, pero no podemos perder el tiempo. Cuando Axozer y yo escapamos, movieron el laboratorio a otro lugar que aún no hemos descubierto.
—Eso no es lo único por lo que hay que preocuparse —dijo Juan, entrando en la sala—. En los últimos dos años, se han reportado muchos niños desaparecidos. Esos científicos siguen raptando niños para experimentar. —Juan le entregó a Reborn documentos sobre niños desaparecidos—. La mayoría tiene entre cuatro y diez años, y algunos de sus familiares los encuentran muertos. Sí, los secuestraron para experimentar.
—No puedo creer que sigan secuestrando más niños... —murmuró Reborn.
—¿Cómo es que ese laboratorio pasó desapercibido por tantos años? —preguntó Willy.
—Esas instalaciones llevan activas treinta años. Además, están resguardadas por algunos exmiembros del ejército —reveló Reborn.
—¡¿Qué?! ¿Cómo es posible que esos antiguos miembros del ejército estén involucrados con los científicos? ¿Acaso no saben lo que ocurre dentro de esos laboratorios? —El Comandante estaba indignado.
—Sí saben lo que pasa. Lo que sé es que les dan un buen monto de dinero para que no hablen de los experimentos.
—Esos soldados recibirán su merecido cuando encontremos ese laboratorio.
—Bueno, el tema es que tenemos que encontrar a dos personas que sepan actuar muy bien para que no se descubra quiénes son en realidad.
Editado: 02.06.2026