Luzu tomó el ascensor, dirigiéndose al piso de los problemáticos para conocer a Auron. Mientras subía, su mente daba vueltas: ¿Cómo ganarse la confianza de un niño recién capturado, catalogado como "problemático"? Sabía que sería difícil, así que decidió buscar a Zorman antes de intentarlo.
Preguntó a algunos científicos sobre su paradero y pronto supo que Zorman seguía en el comedor. Luzu se dirigió hacia allí. Ingresó y lo encontró en una mesa, tomando café mientras revisaba expedientes.
—Hola, Zorman. Vine para hablar de algunas cosas —dijo Luzu, sentándose en una silla.
—¿De qué quieres hablar?
—Quisiera saber cómo puedo ganarme la confianza de un niño que acaban de traer. Yo estoy a cargo de él.
—Depende de en qué piso se encuentre ese niño.
—Está en el piso de los problemáticos.
Zorman dejó el café. —Okey, sí que lo tienes difícil. Tal vez pueda ir contigo para ayudarte un poco.
—Sí, sería lo mejor. No sé cómo podría reaccionar cuando me vea.
—Antes de ir, dame su expediente para saber más de él.
Luzu le entregó el archivo. —Estuve leyendo un poco. Leí que su madre lo vendió al laboratorio por dinero.
—Entiendo. Es otra de las formas que tienen los científicos para obtener más niños. —Zorman comenzó a leer—. Su nombre es Auron. Parece que ahora sí les ponen su nombre en vez de solo un número.
—Si te fijas, abajo del nombre está su número.
—Sí, ya lo vi. Por su edad, será complicado obtener su confianza. Me dijiste que está en el piso de los problemáticos, ¿verdad?
—Sí.
—Entonces causó unos cuantos problemas para traerlo.
—¿A qué te refieres con eso?
—A los niños que se resisten a ponerse el collar de electroshock e intentan escapar, los llevan al piso de los problemáticos. Pero antes de llevarlos, les inyectan un paralizante para dejarlos inconscientes. Es una forma de "quebrar" su espíritu de resistencia desde el principio.
Luzu sintió un escalofrío. —¿Qué es lo que quiere lograr el Jefe experimentando con niños?
—Esa es una pregunta que me hago desde que ingresé a estos laboratorios... No sé lo que planea, pero sé que no es nada bueno.
Después de unos minutos más de conversación, Luzu y Zorman se dirigieron al piso de los problemáticos.
Al llegar al piso, caminaron directamente hacia la habitación de Auron. Zorman usó la tarjeta de acceso e ingresaron.
Vieron a Auron sentado sobre la cama, abrazando sus piernas. El niño se percató de su presencia, los miró con una expresión de profundo enojo y desprecio, y luego apartó la mirada hacia el suelo.
—Váyanse de aquí, malditos científicos...
—No vinimos a hacerte daño, solo vinimos a hablar un rato contigo —dijo Zorman con calma.
—Pues no estoy dispuesto a hablar con ustedes. Si no quisieran hacerme daño, no me hubieran traído aquí a la fuerza y no me hubieran puesto este raro collar metálico.
—Nosotros no fuimos quienes te trajeron aquí —intervino Luzu—. Sé que los otros científicos te trataron mal, pero nosotros no te haremos daño.
Auron los miró de nuevo, sus ojos ardían. —Aunque no sean los científicos que me trajeron, ustedes dos no me parecen de fiar. Lárguense de una vez y déjenme solo.
Luzu iba a insistir, pero Zorman le tocó el hombro y le hizo una seña con la cabeza para que se callara. Salieron de la habitación en silencio.
—¿Por qué no me dejaste hablar más con él? —preguntó Luzu una vez afuera.
—Porque lo ibas a enfurecer más. No podemos obligarlo a que confíe en nosotros. Al dejar de insistir y marcharnos, él sabrá que no somos una amenaza inmediata. Pero, de igual manera, no confiará en nosotros a la primera. Cuando vuelvas en los próximos días, podrías regalarle algo que le guste. En su expediente debe haber un dato que diga cuáles son sus gustos.
—¿Tú fuiste igual de paciente con los otros niños?
—Sí, y la verdad, no fue fácil. Llevó tiempo. Cuando los otros científicos les hacían daño, yo los defendía, y así me gané su confianza. Es la única forma.
—Está bien, eso haré. Por ahora, dejaré en paz a Auron.
—Sí, eso sería lo mejor.
Luzu asintió. —Bueno, me voy. Por cierto, si tienes tiempo, ve a ver a Ollie. Tiene unas cuantas cosas que decirte.
—¿Qué cosas?
—Lo sabrás cuando estés con él. Es algo de lo que estuvimos hablando en la sala donde los niños tranquilos interactúan. —Dicho esto, Luzu se despidió.
—Bueno, supongo que será algo importante... —murmuró Zorman.
Dos días después, Biyin buscó a Luzu en el comedor para darle su respuesta sobre la misión de alto riesgo.
—Y bien, ¿qué fue lo que decidiste, Biyin? —preguntó Luzu.
Biyin suspiró. —Aún tengo un poco de miedo de volver a ese piso, pero quiero ayudarlos en lo mejor que pueda. Así que, sí. Los ayudaré ganándome la confianza de los experimentos que hay en los pisos de alto riesgo.
—¡Perfecto! Gracias por aceptar esta petición.
—No hay problema... —Biyin asintió, aunque el miedo aún se reflejaba en sus ojos.
Editado: 02.06.2026