Exterminio: El comienzo.

Laboratorio:

Tomé la decisión de adentrarme en el tren, aunque al mismo tiempo le hice un gesto indicándole que se quedara allí, sin darle la oportunidad de replicar. Con calma, comienzo a recorrer los vagones, prestando atención a los ecos distantes de las bestias que siguen en pleno desarrollo. Tengo la impresión de que ya hemos estado más de dos horas dentro de aquel tren.

Estoy a punto de dar la vuelta y regresar por el mismo pasillo que he recorrido cuando, mi mirada se detiene en un asiento específico. Allí, sobre el tapiz, reposa una mochila negra, solitaria y sin dueño aparente, recojo la mochila. Al abrirla, descubro que está llena en su mayoría de alimentos enlatados. Me pregunto si habrá habido otra persona que haya estado aquí antes que yo.
Con esa inquietud en mente, me alejo del asiento para inspeccionar cuidadosamente el entorno. Al mirar a mi alrededor, noto que parece que alguien se ha refugiado en este lugar, ya que hay varias telas esparcidas por el suelo, evidenciando que otro ser humano había estado aquí antes.

No obstante, me provoca una gran curiosidad comprender qué circunstancias habrán llevado a esa persona a dejar atrás la mochila repleta de alimentos enlatados en este sitio. Sin perder tiempo, tomo la mochila y me dirijo al vagón donde está April.

Al llegar, la encuentro inmóvil, con la mirada fija en un punto que se encuentra más allá de las paredes del vagón, como si intentara ocultarse de algo o alguien. Al percatarse de mi presencia, ella me gesticula para que observe hacia la dirección en la que está mirando.
Enfoco mi atención en el área donde la luz del sol ya no llega, sumiendo el entorno en una profunda penumbra.

Desde las sombras, surge una criatura de dimensiones inusuales que avanza ágilmente sobre sus cuatro patas. Su cuerpo está recubierto con escamas de un negro profundo, que parecen absorber la escasa luz que hay a su alrededor, y sus garras, fuertes y afiladas, se hunden en el suelo con cada paso que da.

La criatura parece estar utilizando su sentido del olfato, ya que se mueve con cautela, olfateando el aire con insistencia. Todo indica que se trata de otro de esos mutantes ciegos, aquellos que han sido privados de la vista y que dependen exclusivamente de su agudo sentido del olfato y la audición para orientarse en la oscuridad. Su capacidad auditiva es extraordinaria, comparable a la de un murciélago, lo que le permite detectar sonidos imperceptibles para cualquier otro ser, guiándose en su entorno de manera casi sobrenatural.

April observa con aprensión a la bestia; la última cosa que necesitaba era otra de esas cosas, parece ser que esta chica tiene una habilidad especial para atraerlos. Con cautela, me acerco a la cabina April me observa detenidamente y con una mirada calculadora que nos se aparta de mí en cada paso que doy hacia la cabina.

Requiero salir al exterior y finalizar la tarea antes de que llame a los demás mutantes similares a él. Abro la puerta del vagón y al hacerlo emitió un estruendoso sonido que alertó a la criatura, quien giró bruscamente la cabeza hacia la dirección de la puerta al abrirse.

Una vez que la puerta está completamente abierta, vuelvo a pulsar el botón para que se cierre. Con un aire de aburrimiento, me dirijo hacia la puerta. En ese instante, April emerge de su escondite y me observa con una expresión de horror en su rostro. Justo en el momento en que la puerta comienza a cerrarse, doy mi último paso fuera del vagón.

-¡Estás loco! -grita April, su voz resonando en el aire. Sin embargo, ahora no le presto atención, ya que estoy cara a cara con esa criatura aterradora.

Esa bestia abre su hocico dejando al descubierto un conjunto de afilados, colmillos de su hocico, caen espesas gotas de baba. Gruñe con una furia palpable al reconocer quién soy, lo que parece llenarlo de una rabia descontrolada.

Se mueve a mi alrededor con una indiferencia sorprendente, como si yo fuese solo un objeto de su curiosidad. Su cabeza se balancea al unísono con la mía, creando una extraña simetría entre nosotros.

He decidido que voy a disfrutar un poco más de este juego antes de ponerle fin de una vez. La idea de jugar con mi presa, de prolongar esta tensa y peligrosa interacción, me resulta tentadora.

Mantengo mis ojos fijos en él, observando cada uno de sus movimientos con atención. Estaba en constante expectativa, a la espera de que saltara hacia mí en cualquier momento.

La bestia comenzó a mover, sus fosas nasales, inhalando profundamente para captar cada aroma del entorno, intentaba seguir mis pasos. Con cautela, desenfundé mi arma y coloqué el silenciador en su cañón, sin perder de vista ni un instante a la criatura que tenía delante.

Al percibir el palpitar acelerado de April, los mutantes que mantenían su danza de apareamiento había llegado a su fin; le disparé en una de sus patas traseras a la bestia con apariencia de araña, lo que provocó un profundo gruñido que combinaba dolor y furia.

Dirigiéndose hacia mí con una ira palpable, desesperado, intenta asestar una zancada feroz con sus garras, reaccione a tiempo, moviéndome hacia el lado izquierdo, evadiendo su ataque con destreza.

La criatura se mueve con dificultad, arrastrando su pata trasera, de la cual emana un hilo de sangre que tiñe el suelo a su alrededor. La observo con una mezcla de emoción y euforia, envolviéndome en una extraña satisfacción al presenciar su fragilidad y la falta de medios para protegerse. Con un aire de desinterés, me desplazo a su alrededor, ya cansado de este ser, y ya el juego se ha vuelto repetitivo y poco estimulante en lo que respecta a la lucha.

La monotonía de la situación me hace sentir un ligero fastidio, como si ya no hubiera nada nuevo que descubrir en este juego de caza.

Le disparó en la extremidad contraria, lo que provocó que la bestia cayera al suelo, emitiendo un sonido lastimoso de gemidos y quejidos que reflejaban su sufrimiento. Hago una ligera inclinación de cabeza hacia la derecha, observo la escena sin sentir ningún tipo de remordimiento. La criatura, en un desesperado esfuerzo, lucha por incorporarse, pero el dolor parecía mantener la prisionera en el suelo.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.