El hombro de April no ha parado de sangrar, la herida parecer más profundo de lo que había pensado. Sin perder el tiempo, decidió llevarla hacia un viejo edifico que solía ser un centro médico; tengo que atender esa herida antes de que se convierta en un riesgo de infección.
Al llegar al hospital, este yace completamente cubierto por una espesa maleza que crece descontroladamente, sin detenernos ingresamos con prisa al interior. El estado del lugar era alarmante; las paredes están descascaradas, el techo parece que en cualquier momento puede derrumbarse.
Guio a April hacia la primera habitación.
April se sienta sobre una vieja camilla cubierta de polvo, busco desesperadamente algún suministro médico que me permita atender su herida. Al tener lo necesario me acerco a ella, para examinar detenidamente su herida. Le aparto con cuidado su cabello del hombro afectado, con una navaja corto un poco la tela de su franela, para tener acceso a la herida.
Mi intención es limpiar primero la zona afectada y si es necesario, suturarla herida. Con mi mente centrada en mi tarea, ella me observa con una expresión de desconfianza marcada en su rostro.
—¿Es grave la herida? —preguntó, sus ojos reflejan una mezcla de preocupación y recelo—. Aún no confío del todo en ti.
—Es muy probable que tenga que suturar algunos puntos en el hombro —le explicó, observo cómo su rostro palidece al escuchar mis palabras.
—¿Estás bromeando? —inquirió, su voz tiembla ligeramente.
Negó con la cabeza para disipar sus temores. Ella soltó un suspiro, una señal de resignación o tal vez de miedo, acercó el algodón a su herida. Con cuidado, comienzo a limpiar, tratando de ser lo más suave posible para no causarle más dolor. No pude evitar fijar mi mirada en el rostro de April, intentando encontrar alguna señal de tranquilidad en medio de la situación que estamos enfrentando.
Ella manifiesta claramente diversos signos de dolor; parece estar a punto de gritar. Sin embargo, justo en ese momento decidió taparle la boca con mi mano al escuchar unos ruidos provenientes de las cercanías del hospital. April, en un arrebato de desesperación, toma mi mano, como si estuviese buscando liberar su frustración, y en un arrebato de ella muerde mi palma, tomándome por sorpresa, retiró mi mano de inmediato de su boca con un movimiento brusco.
—¿Estás loca? —le susurró con enojo, la situación se está volviendo cada vez más tensa. Me quitó la bandana, intento mirarla a los ojos, pero ella huye de mí.
—Me duele —me responde en un susurro lleno de rabia, dejando claro que su malestar. Ante sus palabras, no pude evitar soltar un bufido de frustración.
—Necesito suturar la herida —anunció con seriedad.
—Hazlo rápido, tengo la sensación de que aquí no encontraremos anestesia —respondió ella, con incertidumbre.
Comienzo a preparar todo lo necesario para realizar dos puntos de sutura.
Colocó la aguja en la herida para iniciar el proceso de sutura, pero en ese momento, April emitió un grito desgarrador de dolor. La miró con preocupación, observando su rostro contorsionado por la incomodidad, en el fondo se oyen los ruidos que hacen los mutantes y experimentos que se acercan a nosotros.
—¡Maldita sea! —exclamó con frustración, los gritos de April resuenan intensamente atrayendo la atención de las bestias.
Después de cortar el hilo con un movimiento decidido, un estruendoso golpe se oyó procedente de la entrada del hospital, señalando la llegada inminente de los peligrosos experimentos y mutantes. April, en un estado de desesperación, llora desconsoladamente, aumentando la sensación de caos que dominaba el ambiente.
Ayudo a April a levantarse de la camilla, para empezar a caminar hacia la puerta de la habitación. Su rostro está extremadamente pálido, lo que me genera cierta preocupación. Al llegar a la entrada de la habitación, notó que una de esas bestias viene hacia aquí.
Retrocedo con April justo detrás de mí, el interior de la habitación en busca de un escondite. April me observa con una expresión de confusión en su rostro. Sin perder tiempo, me acercó hacia unos envases de alcohol que estaban cerca y regresó de nuevo hacia April. Tomó uno de los envases y, al abrirlo, derramó su contenido sobre ella. Después, tomó otro envase y repitió la acción conmigo, con una mezcla de determinación y cuidado en cada movimiento.
—¿Qué está pasando y para qué es necesario el alcohol? —me pregunta, visiblemente confundida. Un estruendo ensordecedor resonó cerca de nosotros, haciéndola estremecer.
—Voy a esconderte —le susurró con cuidado, sujetándola del antebrazo y llevándola hacia la camilla que se encuentra al otro lado—. Necesito que te quedes aquí —le indicó, agachándome para mirarla directamente a sus ojos y poder transmitirle la seriedad de la situación—. Volveré pronto, te lo prometo.
Me levantó con la intención de irme de la habitación y enfrentar a las bestias, pero antes de que pueda dar un solo paso, April toma con fuerza mi antebrazo y tira de él con fuerza acercándome hacia ella, me observa con gratitud.
—¡Gracias! —exclama, con una mezcla de alivio y temor en su voz, lo que me hace reafirmar mi decisión de protegerla en esos momentos de incertidumbre.
April se acerca un poco más hacia mí y une sus labios con los de mío, para luego apartarse, llevándose su mano izquierda hacia su rostro, me regala una sonrisa; notó que un ligero rubor se comienza a extender por sus mejillas, dándole un aire de timidez algo que me resulta adorable.
No logro entender del todo lo que ha sucedido; es una experiencia extraña y, en cierta medida, insignificante para mí.
Sin embargo, había algo en ese instante que se sentía novedoso y diferente, como si hubiera cruzado un umbral hacia lo desconocido. Mi mente comenzó a divagar cuando, de pronto, escuchó un nuevo golpe en la puerta de la habitación, interrumpiendo mis pensamientos.
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Editado: 07.04.2026