Naomi
Las próximas semanas transcurrieron normal; desde mis turnos, los partidos de Erik , el seguir escribiéndome con mi familia a través de chat , hacer espacio para las nuevas cosas del bebé (gracias a Stella e incluso Liam), cuando llegaron en sus visitas, todo iba viento en popa.
Ya íbamos por la semana 10 a 12 , nos tocaba otra consulta médica. Volvimos con la doctora Shirley. Erik acababa de salir de su práctica para poder esta en la visita médica, así que nos encontramos en el hospital, después de que cumpliera con mis antojos. Como siempre nos tomamos de la mano y entramos. Ya dentro del consultorio, la doctora nos explicó sobre como iba todo, que la imagen de los bebés sería más clara y que sabríamos los sexos. Todos pensaban que tendríamos niños, por la forma de mi barriga, y todas las locuras de revistas. Yo solo quería que estuvieran sanos. La doctora le dió a Erik una silla, está vez de su tamaño, él me ayudó a acomodarme en la camilla y se procedió a poner el gel y la máquina, al escuchar a nuestros bebés nos miramos y también a la pantalla. Hasta que ella soltó que serían dos hembras y mellizas. Ya que no compartían el mismo saco gestacional.
—Bueno, parece que las predicciones de la mayoría estaban equivocadas —anunció con entusiasmo—. Miren aquí... y aquí. No veo ninguna duda. Papá, vas a tener que comprar muchas más coronas para esta casa. Son dos hembras.
—Así es. Y por la posición de los sacos, sabemos que serán mellizas; no comparten el mismo saco gestacional, lo que significa que tendrán sus propios rasgos individuales. Serán dos gotas de agua, pero con su propia personalidad.
Cosa que hizo que mi hombre solo sonriera como nunca al imaginar a dos bebés hembras parecidas pero distintas entre si.
—Dos niñas... —susurró él, y su mano gigante viajó con una delicadeza increíble hacia mi vientre—. Prepárate, Naomi, porque voy a tener que construir un muro de ladrillo entero para ellas.No quiero niños cerca en un radio de 5 metros.
- No comiences- dije yo.