Naomi
Ya pasado el primer trimestre, sabiendo que son dos niñas, habiendo salido de mis náuseas matutinas, y antojos raros: díganse helados de todos los sabores ( el chocolate era mi preferido) , no poder beber café, y el tener a mi marido como almohada personal. Todo paso como un huracán. De pronto recibí un mensaje que me dejó atónita, incluso desperté a mi esposo en ese momento, el cual solo se limito a gruñir al celular, ya que mi hermana decidió que era hora de venir a vernos y traer consigo su vibra hippie, eso quería decir que pronto tendríamos a mi tía, y eso si iba a ser un choque.
A la mañana siguiente y recién bañados, preparándonos y sacando a la manada a pasear juntos, decidimos que no habría de que preocuparse.
Dalilah " Dash" Brooks. No era la amenaza que daba a entender, sino una estudiante de derecho con actitud hippie que era la mejor manera de describirla, y que al parecer había llegado ese mismo día porque había un taxi paqueando al frente de nuestro edificio , y bajando de el mismo una joven; un poco más alta que yo, de complexión delgada, pelo color castaño, locs con piedritas, llena de tatuajes bajando sus maletas como para quedarse un año sabático.
—¡Naomi! ¡Cuñado! —gritó al vernos, agitando los brazos con una enorme sonrisa sin importarle la gente de la calle.
Erik solo se cruzó de brazos, desviviendo la mirada entre la montaña de equipaje y la energía desbordante de su cuñada menor.
—Espero que el apartamento tenga suficiente espacio... para toda esa paz mental —murmuró.
—Ya verás que sí —le respondí, apurando el paso para ir a abrazarla.