Naomi
Tenía un embarazo de casi seis meses, que ya se notaba y obviamente los cambios generaban emociones. La mayor emoción que estaba viviendo en ese instante era: sorpresa. Lo último que esperaba era que su tía llegará de visita, pero con ese lado de la familia siempre había sorpresas. Seguramente, ella como siempre aprovecho una de sus rutas en la motocicleta para venir, normalmente no duraba más de un día, ya que su estilo de vida nómada no la dejaba quedarse o asentarse en un solo lugar, al pertenecer a su club de mujeres motociclistas.
Después de su discusión con doña Gladys, de la cual nunca había sido fan. Procedió a entrar al apartamento.
Mi tía, sin perder el tiempo, se giró hacia mi esposo, plantándose frente a él con las manos en las caderas. Era la única persona capaz de intimidar a mi oso, o al menos, de intentarlo.
—¿Y tú qué, Erik? ¿Sigues cuidando bien de mi sobrina o tengo que darte una paliza? —lo cuestionó, entornando los ojos.
Luego se encargaba de cuestionar a mi oso, cosa que si recibía respuestas en silabas por parte de él y no gruñidos, ya que obviamente mi tía era un hueso rudo de roer.
—Todo bien —respondió, todo en dos sílabas secas.
Al sentarnos a la mesa, siempre trataba de preguntar el motivo de su visita, aunque sabía que era su modo de ver cómo estaba, ella siempre lo hacía pasar como un cambio de ruta en la carretera.
—¿Y bien ? ¿A qué debemos el honor de esta visita sorpresa por parte de Claudette Brooks?
—¿Visita sorpresa? Por favor, Naomi, no te creas tan importante —dijo, restándole importancia con un gesto de la mano—. Solo fue un cambio de ruta de último minuto en la carretera. El mapa nos mandaba por aquí y pensé: "Bueno, vamos a ver si el oso no se ha comido a mi sobrina todavía". Además, las chicas necesitaban descanso.
Incluso la manada se alegraba de verla, incluso Paris que mantenía su distancia.
Ella y Erik terminaban hablando sobre sus estadística de partidos en rugby y a mi me preguntaba sobre el hospital, y mis amigos, sobretodo Stella.
—A ver, Erik, estuve viendo el último partido. ¿Qué demonios pasó con tus estadísticas de tacleadas en el segundo tiempo? Te vi lento.
Erik, clavando sus ojos en ella.
—Estrategia —soltó él, conciso.
—Pues diles que la cambien —sentenció ella, haciéndome reír—. ¿Y tú, Naomi? ¿Cómo va el hospital? ¿Stella sigue tan brillante como siempre ?
—El hospital está bien, tía, mucho trabajo. Y Stella... bueno, sigue siendo Stella.
Mi tía soltó una carcajada limpia y sonora que llenó la habitación.
Ya al final, después de ver los resúmenes de partidos con mi esposo y beber su cerveza junto con él, era momento de irse porque al parecer las mujeres la estaban esperando para volver a coger la carretera. Antes de irse le daba una especie de abrazo a Erik y después a mi, tocando mi ya abultada barriga. También me dejo saber que estaría de vuelta para el nacimiento de las niñas y que iría a ver a Dalilah. Mientras la veía despedirse de la manada y salir por la puerta , me recordé que esa siempre había sido su forma de darnos a entender que estaba contenta y que nos quería por encima de todo.
—Con cuidado en la carretera, tía —le dije
Cosa que hizo que me guiñara un ojo.