Fallen Gods

#2 LEGADO

Una vez terminada la ceremonia, el ambiente en Jotkaldr se llenó de una mezcla de tristeza y reverencia. Las llamas de las antorchas iluminaban el rostro de los jotnar, reflejando el respeto y la gratitud que sentían por su fallecido rey. Con el corazón pesado, todos comenzaron a dispersarse, dirigiéndose a sus hogares para contemplar en silencio la monumental pérdida.

Odin se acercó a Loki. La seriedad en su rostro reflejaba la importancia de lo que estaba a punto de decir.

—Loki, debemos hablar una última vez antes de que me marche —dijo Odin con voz firme.

Loki asintió, sabiendo que las palabras de Odin llevarían un peso significativo. Se alejaron un poco de la multitud, encontrando un rincón tranquilo donde podían hablar sin interrupciones.

—Esa runa que ayudó a aprisionar a Nictofer —comenzó Odin, sosteniendo la mirada de Loki—, es más peligrosa de lo que muchos imaginan. El poder que contiene puede desatar un caos inimaginable si cae en las manos equivocadas.

Loki asintió, su expresión mostrando determinación y comprensión.

—Entiendo, Odin. Protegerla será una de mis principales responsabilidades.

Odin continuó, su tono se volvió más grave.

—Debes honrar la memoria de tu padre, Farbauti, protegiendo esa runa con tu vida si es necesario. Tu labor más importante, además de servir a tu pueblo, será asegurarte de que Nictofer jamás vuelva a escapar.

Loki asintió nuevamente, con los ojos brillando con resolución.

—Te lo prometo, Odin. No permitiré que el sacrificio de mi padre sea en vano. Protegeré la runa y a mi pueblo con todas mis fuerzas.

Odin sonrió levemente, satisfecho con la determinación de Loki.

—Esa promesa debe ser inquebrantable, Loki. Por el bien de todos los Nueve Reinos.

Loki sostuvo la mirada de Odin, reafirmando su promesa con convicción.

—Lo haré, Odin. Lo prometo.

Odin estaba dispuesto a llevar a todos los asgardianos a casa. Con la runa en su mano, comenzó a murmurar las palabras del encantamiento. Sin embargo, antes de que pudiera completar el hechizo, escupió sangre y cayó al suelo.

—¡Padre! —gritaron Thor y Baldr al unísono, corriendo hacia él.

Baldr se inclinó rápidamente, examinando a su padre con preocupación. La expresión en su rostro se endureció al notar la gravedad de la situación.

—Ha usado demasiado poder en la batalla contra Nictofer —concluyó Baldr, mirando a Thor con seriedad—. Está prácticamente sin energías.

Odin, con un gesto de determinación, intentó levantarse, su rostro pálido y sudoroso.

—Son tonterías —dijo con voz débil pero resuelta—. Soy capaz de llevarlos a casa.

Apenas se puso de pie, sus piernas flaquearon y volvió a caer, esta vez con un gemido de dolor.

—¡Padre, detente! —dijo Thor, sosteniéndolo con firmeza—. No puedes hacer esto. Necesitas descansar.

—No puedo... dejarlos aquí... —murmuró Odin, su voz rota por el esfuerzo y el dolor—. Es mi responsabilidad.

Baldr colocó una mano suave pero firme sobre el hombro de su padre.

—Padre, no seas necio. Necesitas recuperar tus fuerzas. Si intentas usar la runa en este estado, podrías... —Baldr dejó la frase incompleta, el temor evidente en su voz.

—Podrías perder la vida —añadió Thor, con un tono de urgencia—. No vale la pena arriesgarte así.

Odin, aún con la respiración entrecortada, finalmente aceptó la verdad de sus palabras. Sus hombros se hundieron y asintió con una débil sonrisa.

—Está bien, hijos míos. Descansaré. Pero debemos encontrar otra manera de llevar a todos a casa —murmuró finalmente, su voz un susurro de agotamiento.

Thor y Baldr intercambiaron una mirada de alivio y preocupación. Sabían que encontrar una solución rápida sería crucial para la seguridad de su padre y sus compañeros asgardianos.

—Llevémoslo a un lugar donde pueda descansar —sugirió Thor, mirando a su alrededor en busca de un sitio adecuado.

—Tienen razón, padre. Tu salud es lo más importante ahora. No queremos perderte —dijo Baldr, con una mezcla de firmeza y ternura en su voz.

Odin asintió, aunque su rostro mostraba señales de agotamiento extremo.

— Estoy bien, pero necesitaré un buen tiempo para recuperar mis fuerzas.

Tyr, preocupado, preguntó:

— ¿Hay algún lugar donde Odín pueda descansar?

Loki, amablemente, respondió:

— Sí, hay una cabaña cerca donde podrá descansar adecuadamente. Síganme.

Loki guió al grupo a través del paisaje helado hasta llegar a una cabaña acogedora, apartada del bullicio del pueblo. La cabaña estaba hecha de madera robusta y adornada con inscripciones rúnicas que simbolizaban protección y sanación. Los hijos de Odín, junto con Loki, ayudaron a su padre a entrar en la cabaña. Una vez dentro, el ambiente cálido y tranquilo les proporcionó un alivio inmediato. Thor, con suavidad y cuidado, recostó a Odín en la cama que había en el centro de la habitación.



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En el texto hay: accion, mitología y leyendas, fantasía oscuro

Editado: 23.01.2026

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