Fallen Gods

CAPITULO #18 PARTE 1: El Ultimo Bastion

El cielo sobre el Nexus ardía con los últimos ecos de un reino que ya no existía. El portal hacia Midgard vibraba con energía inestable, lanzando destellos azulados que iluminaban rostros cubiertos de ceniza y miedo. Detrás de ellos, donde alguna vez se alzaron las tierras de Jotunheim, solo quedaba un horizonte roto y humeante. El aire olía a destrucción… y a algo más: a inevitabilidad. Aquella noche no era solo un éxodo. Era el instante en que los dioses comprendieron que el pasado había terminado, y que lo que venía exigiría un precio que ninguno estaba preparado para pagar.

El portal rugía detrás de ellos, inestable, como si incluso la energía que lo sostenía sintiera miedo.

Astaroth descendió lentamente, sin prisa, como un depredador que sabe que la presa no tiene a dónde ir. Sus botas tocaron el suelo y el impacto hizo vibrar la tierra.

Miró el portal.

Miró a los sobrevivientes.

Y sonrió.

—¿De verdad pensaron… que podían escapar de mí?

Su voz no fue un grito. Fue peor: fue suave.

—Cuando llegué a este reino, solo deseaba una cosa… —sus ojos se entrecerraron— el rey. Y la runa que lleva consigo. Nada más.

Caminó unos pasos hacia ellos, cada uno cargado de amenaza.

—Pero ustedes… —su mirada se clavó en los Æsir— decidieron desafiarme. Interponerse. Resistir.

Una risa baja escapó de su garganta.

—Ahora quiero algo más valioso.

Su presencia se expandió como una presión invisible.

—Quiero sus cabezas. Una por una.

Balder desenvainó su espada lentamente. El acero reflejó la luz del portal, pero su expresión no era de arrogancia… era de aceptación.

—No lo enfrenten —murmuró sin apartar la vista de Astaroth—. Directamente es buscar la muerte.

Thor no respondió.

La electricidad comenzó a crepitar alrededor de Mjolnir, iluminando su figura herida pero firme.

Escupió sangre al suelo.

—Entonces… supongo que hoy me toca cortejarla.

Sin esperar orden, sin mirar atrás, Thor avanzó y luego se lanzó como un rayo, el martillo descendiendo con toda su fuerza hacia el rostro de Astaroth.

El impacto nunca llegó.

Astaroth alzó la mano con absoluta indiferencia.

El dorso de su mano chocó contra el martillo.

El sonido fue seco. Antinatural.

La onda de choque recorrió el campo… pero el martillo fue desviado.

En el mismo movimiento, Astaroth giró la muñeca y descargó un golpe brutal en el torso de Thor.

El estruendo fue ensordecedor.

Thor salió disparado, atravesó el aire y se estrelló contra el suelo varios metros atrás, dejando un surco en la tierra. El martillo rodó lejos de su mano.

Un silencio pesado cayó sobre el lugar.

Thor intentó levantarse… pero sus brazos temblaron. Sangre descendía por su frente y su respiración era irregular.

Astaroth ni siquiera lo miró completamente.

—¿Ese era el famoso poder de los dioses del trueno?

Dio un paso hacia el portal.

—Si este es el nivel de quienes pretendían oponerse a mí… entonces esta ejecución será breve.

El portal vibró con más fuerza.

El tiempo se estaba acabando.

Los pocos que quedaban en el Nexus corrieron hacia el portal con un miedo primitivo, descontrolado. No había formación. No había honor. Solo gritos. Solo desesperación. Algunos tropezaban, otros empujaban; el aire se llenó de súplicas y llanto.

Astaroth giró lentamente la cabeza hacia ellos.

Y su expresión cambió.

Ya no miraba a los Æsir.

Miraba al portal.

—Ah… —murmuró con un deje de satisfacción—. Ahora sí entiendo.

Comenzó a caminar hacia la abertura luminosa.

Angrboda sintió cómo la sangre se le helaba.

—¡NO DEBE ACERCARSE AL PORTAL! —gritó, su voz quebrándose por el terror.

Balder reaccionó sin pensarlo. Se lanzó hacia Astaroth con la espada en alto, no para vencerlo… sino para detener un solo paso.

No llegó.

Astaroth se giró con una velocidad antinatural. Lo interceptó en el aire, lo tomó por el cuello con una sola mano y lo estrelló contra el suelo con una violencia brutal. El impacto sacudió el Nexus.

Antes de que Balder pudiera respirar, Astaroth apoyó el pie sobre su pecho y lo presionó con fuerza, hundiéndolo contra la tierra agrietada.

Balder apretó los dientes, intentando levantarse… inútil.

Astaroth lo miró con aburrimiento.

—Paciencia —dijo con frialdad—. En un momento tendré tiempo para ti… y para tus hermanos.



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En el texto hay: accion, mitología y leyendas, fantasía oscuro

Editado: 31.05.2026

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