Fallen Gods

CAPITULO #22 PARTE 3: El Reino Oculto

El interior del gran salón era vasto. Antorchas iluminaban los muros decorados con pieles, armas antiguas y estandartes desgastados por el tiempo.

Al fondo, elevado sobre una plataforma de piedra, un trono aguardaba.

Y sobre él… la figura del rey.

Arvid.

Esperándolos.

Los cuatro avanzaron por el amplio salón mientras el eco de sus pasos resonaba contra las paredes de madera y piedra. Las antorchas proyectaban sombras largas sobre los pilares tallados con escenas de antiguas batallas.

Al fondo, sobre la plataforma elevada, Arvid los observaba desde su trono.

Cuando estuvieron lo suficientemente cerca, el rey se puso de pie.

Su presencia era firme, serena. No llevaba una armadura ostentosa, sino ropas pesadas propias de un gobernante del norte, pero aun así irradiaba una autoridad que llenaba el salón.

Arvid inclinó ligeramente la cabeza.

—Jamás imaginé que cuatro figuras tan majestuosas pisarían estas tierras.

Sus ojos se posaron primero en Odin.

—Odin… el Padre de Todo. Es un gran honor tenerlo en mi reino, mi señor.

Odin, que ahora ya podía sostenerse por sí mismo apoyado en su lanza, devolvió el gesto con dignidad.

—El honor es nuestro, rey Arvid.

El rey entonces dirigió su mirada hacia el dios del trueno.

—Y tú debes ser Thor.

Una leve sonrisa apareció en su rostro.

—El poderoso Thor. Las historias sobre tu fuerza cruzan incluso los mares de Midgard. Es un privilegio verte con mis propios ojos.

Thor respondió con un leve asentimiento de cabeza, manteniendo su habitual compostura.

Luego Arvid dirigió su atención hacia los dos jotnar.

Primero miró a Eirik.

—El guerrero más fuerte de Jotunheim.

Eirik levantó ligeramente una ceja, sorprendido.

Después sus ojos se posaron en Angrboda.

—Y la hechicera más formidable de esas tierras.

Angrboda también mostró sorpresa.

Eirik no pudo evitar comentar.

—Parece que ya sabe quiénes somos.

Arvid dejó escapar una leve risa.

—Jotunheim está más cerca de Midgard de lo que muchos creen.

Caminó un par de pasos hacia ellos.

—Existen muchas historias sobre sus tierras… y sobre sus habitantes.

Su mirada recorrió a los cuatro con atención.

—Algunas son exageraciones de viajeros… otras advertencias de viejos sabios.

Luego añadió con calma:

—Pero ciertas historias… resultan ser completamente ciertas.

El silencio volvió a caer en el gran salón mientras el rey continuaba observándolos.

Como si estuviera evaluando algo más profundo que sus nombres.

Arvid guardó silencio por un momento, como si ordenara sus pensamientos. Luego inclinó ligeramente la cabeza con respeto.

—También he escuchado lo ocurrido con el antiguo rey de Jotunheim… Farbautti. —Su voz se volvió más grave—. Cayó luchando en Midgard contra las fuerzas de Nictofer. Una muerte digna de un rey y de un guerrero. Permítanme ofrecerles mis más sinceras condolencias.

Eirik bajó ligeramente la mirada por un instante. Angrboda, a su lado, mantuvo la compostura, aunque sus ojos reflejaron la misma sombra de recuerdo.

—Agradecemos sus palabras, rey Arvid —respondió ella con serenidad.

El rey asintió con respeto, pero después su expresión cambió. La cordialidad dio paso a una mirada más inquisitiva. Se acomodó en su trono y observó a sus visitantes uno por uno.

—Ahora bien… —dijo finalmente—. Debo preguntar: ¿a qué debo el honor de recibir a figuras tan ilustres en las tierras de Ravnberg?

Odin dio un paso al frente. A pesar de sus heridas recientes, su presencia seguía imponiendo silencio en todo el salón. Clavó su único ojo en el rey.

—Estamos aquí por la misma razón que una vez atormentó estas tierras.

El ambiente del salón se volvió tenso.

—Nictofer.

La reacción de Arvid fue inmediata. Su expresión se endureció, y una inquietud clara cruzó su rostro.

—Ay mierda… —murmuró, llevándose una mano a la frente mientras soltaba un suspiro pesado—. Esperaba no tener que volver a escuchar ese nombre nunca más.

Arvid frunció el ceño al escuchar el nombre. La incomodidad se transformó rápidamente en preocupación.

—Entonces díganme… —preguntó con voz grave—. ¿Qué mal ha desatado ahora ese maldito monstruo?

Odin sostuvo su mirada.

—Por fortuna, el dios oscuro fue derrotado y aprisionado. Nictofer no camina libre por el mundo… al menos por ahora.



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En el texto hay: accion, mitología y leyendas, fantasía oscuro

Editado: 10.07.2026

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