Fallen Gods

CAPITULO 28# PARTE 2: Zong Khui vs Odin

Zong Khui permaneció frente a Odín durante unos instantes, observándolo con una tranquilidad casi desconcertante. No parecía impresionado por la presencia del dios; simplemente lo examinaba con la misma curiosidad con la que alguien estudia algo que finalmente ha tenido la oportunidad de contemplar de cerca.

—Supongo que esta es la primera vez que tenemos la oportunidad de interactuar directamente. Sería apropiado presentarme. Mi nombre es Zong Khui.

Odín mantuvo la mirada fija sobre él, sin apartarse ni un instante. Zong Khui continuó hablando con absoluta serenidad.

—He observado tus métodos durante bastante tiempo. Debo reconocer que tienes talento para manipular a los demás. Retuerces sus pensamientos, explotas sus debilidades y consigues que acepten tus decisiones mientras creen que actúan por voluntad propia. Es una habilidad poco común.

Una ligera sonrisa apareció en el rostro de Zong Khui.

—Debo admitir que resulta sublime. Exquisitamente despiadado. Has conseguido convertir la manipulación en una forma de arte.

La expresión de Zong Khui cambió ligeramente mientras dirigía la mirada hacia Tyr.

—Sin embargo, hay algo que ya no estoy dispuesto a tolerar.

Odín entrecerró los ojos.

—¿Qué cosa?

Zong Khui volvió lentamente la mirada hacia él.

—Que mi vehículo continúe ligado a un dios tan patético como tú.

El rostro de Odín se endureció.

—¿Tu vehículo?

—Tyr.

Zong Khui señaló al guerrero con un ligero movimiento de la cabeza.

—Ese cuerpo me pertenece desde hace mucho tiempo. Puedes hacer con Asgard lo que quieras, manipular a tus guerreros, mentirle a tus hijos y continuar moviendo tus piezas como siempre has hecho. Pero no confundas tu autoridad sobre ellos con autoridad sobre mí.

Odín dio un paso al frente.

—Tyr es mi hijo.

Zong Khui lo observó durante unos segundos antes de responder.

—Entonces deberías haberlo tratado como tal.

El silencio volvió a apoderarse de la cabaña.

Zong Khui inclinó ligeramente la cabeza.

—Ahora aléjate de mi vehículo.

Los ojos de Odín brillaron con una intensidad sobrenatural. La expresión de su rostro había cambiado por completo; la calma que había mantenido hasta ese momento había desaparecido, sustituida por una furia contenida que amenazaba con desbordarse.

—Vas a pagar muy caro por tu insolencia —dijo con voz grave.

Odín cerró con fuerza la mano alrededor de Gungnir. La lanza respondió inmediatamente a su llamado, apareciendo entre sus dedos con un resplandor intenso. Dio un paso hacia Zong Khui y adoptó una postura de combate, dispuesto a atravesarlo antes de que aquella extraña entidad pudiera hacer algo más.

Sin embargo, Zong Khui ni siquiera se movió de su sitio.

Simplemente levantó una mano.

El suelo bajo los pies de Odín comenzó a resquebrajarse. Un resplandor rojizo apareció entre las grietas y, al instante siguiente, varias cadenas emergieron violentamente desde las profundidades. El metal estaba al rojo vivo, envuelto en un calor abrasador que iluminó la cabaña con destellos anaranjados.

Una de las cadenas se cerró alrededor del tobillo de Odín.

—¡¿Qué...?!

Antes de que pudiera reaccionar, otras cadenas se lanzaron hacia él y se enrollaron alrededor de sus brazos y piernas. Una de ellas atrapó su muñeca mientras otra rodeaba su torso, obligándolo a detenerse en seco. Gungnir cayó de sus manos y golpeó el suelo con un estruendo metálico.

Odín intentó liberarse utilizando su fuerza, pero las cadenas no cedieron.

Por el contrario, el metal ardiente comenzó a quemar lentamente su piel. El dios soltó un gruñido de dolor mientras las marcas rojizas se extendían por sus extremidades.

Zong Khui observó la escena con absoluta indiferencia.

—¿Eso era todo?

Odín levantó la mirada, furioso.

—¡Suéltame!

Zong Khui inclinó ligeramente la cabeza.

—Hace un momento estabas dispuesto a atacarme. Ahora me pides que te libere. Qué rápido cambia tu arrogancia cuando descubres que no eres tú quien tiene el control.

Las cadenas se tensaron un poco más, obligando a Odín a doblar una de sus rodillas mientras el calor continuaba quemando lentamente sus brazos y piernas.

Zong Khui dio un paso hacia él.

—Te advertí que no confundieras tu autoridad con poder absoluto.

Odín respiró con dificultad, intentando soportar el dolor mientras mantenía la mirada fija en aquella presencia.

Zong Khui lo observó unos segundos más antes de añadir, con una calma escalofriante:

—Y ahora que hemos dejado eso claro, podemos continuar nuestra conversación.



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En el texto hay: accion, mitología y leyendas, fantasía oscuro

Editado: 20.09.2026

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