Tyr permanecía inmóvil, observando cómo Zong Khui se adentraba cada vez más en la mente de Odín. Sin embargo, mientras la entidad avanzaba entre los recuerdos del dios, algo extraño comenzó a suceder a su alrededor. El espacio oscuro que hasta ese momento los había rodeado empezó a estremecerse, como si la propia mente de Tyr estuviera perdiendo estabilidad.
Las sombras comenzaron a deformarse y a desaparecer, mientras el suelo bajo sus pies parecía extenderse en todas direcciones. Las paredes surgieron de la oscuridad como si estuvieran siendo construidas frente a sus ojos, y en cuestión de segundos, aquel vacío comenzó a transformarse por completo.
Tyr dio un paso atrás, desconcertado, mientras reconocía poco a poco el lugar que estaba tomando forma a su alrededor.
Los enormes pilares de piedra aparecieron primero, seguidos por los estandartes que colgaban de las paredes y las largas columnas doradas que caracterizaban la arquitectura de Asgard. El suelo oscuro se convirtió en un amplio corredor de mármol, y la tenue iluminación fue sustituida por el resplandor de las antorchas que iluminaban los enormes salones.
Tyr miró a su alrededor con incredulidad.
—¿Qué demonios está pasando?
La voz de Zong Khui llegó desde algún lugar cercano, aunque Tyr ya no podía verlo.
—No te resistas. Solo observa.
Tyr volvió la mirada hacia el inmenso salón que acababa de aparecer ante él. Reconocía aquel lugar perfectamente. Era uno de los principales salones del palacio de Asgard, aunque algo en la escena le provocaba una sensación extraña, como si estuviera contemplando un recuerdo que no le pertenecía.
Entonces comprendió lo que estaba ocurriendo.
Aquello no era una ilusión.
Era un recuerdo de Odín.
Tyr permaneció inmóvil en medio de los salones de Asgard, todavía intentando comprender cómo había llegado hasta allí. Todo parecía demasiado real: las columnas, los estandartes, las antorchas e incluso el eco de sus propios pasos. Sin embargo, algo en aquel lugar le decía que no estaba realmente allí.
—No entiendo qué está pasando... ¿Dónde estamos?
La voz de Zong Khui resonó nuevamente a su alrededor, aunque la entidad continuaba fuera de su vista.
—Ahora mismo te encuentras dentro de la mente de Odín.
Tyr frunció el ceño y miró a su alrededor, tratando de encontrar alguna explicación.
—¿Dentro de su mente? Entonces... ¿todo esto es un recuerdo?
—Exactamente. Mientras exploro su conciencia, puedo acceder a los recuerdos que ha mantenido ocultos. Y gracias al vínculo que existe entre nosotros, tú también puedes verlos.
Tyr permaneció en silencio durante unos segundos, intentando asimilar lo que acababa de escuchar.
—¿Quieres decir que todo lo que tú veas, yo también lo veré?
—Así es. No tendrás que confiar en mis palabras ni aceptar mi versión de los hechos. Lo que yo encuentre dentro de la mente de Odín, tú lo presenciarás con tus propios ojos.
Tyr apretó los puños mientras observaba nuevamente el enorme salón.
—Entonces, ¿qué estás buscando?
La voz de Zong Khui respondió con una calma inquietante.
—La verdad.
Tyr levantó lentamente la mirada.
—¿Y si encontramos algo que Odín nunca quiso que yo recordara?
Por primera vez, Zong Khui guardó silencio durante unos instantes antes de responder.
—Entonces será precisamente aquello que vinimos a buscar.
Tyr permaneció en medio del salón, todavía intentando procesar todo lo que estaba ocurriendo. Miró a su alrededor una vez más antes de dirigir la voz hacia Zong Khui.
—¿Por qué estás haciendo todo esto? ¿Qué ganas tú con que yo vea lo que hay dentro de su mente?
La voz de Zong Khui resonó nuevamente por los enormes salones de Asgard, cargada de una ligera diversión.
—¿Qué mejor manera existe de descubrir los sucios secretos que Odín te ha ocultado durante todos estos años que hurgando directamente dentro de su propia mente? Sería bastante absurdo esperar que alguien como él nos contara voluntariamente todo aquello que ha mantenido enterrado.
Tyr apretó la mandíbula.
—Entonces vas a mostrarme todas sus mentiras.
—Lo haré. Pero no todavía.
Tyr frunció el ceño.
—¿Por qué?
—Porque mientras penetraba en su mente encontré algo que considero mucho más interesante. Antes de mostrarte cada mentira que te ha contado, quiero que veas hasta dónde puede llegar la codicia de Odín y cuántas vidas ha terminado afectando por culpa de ella.
La voz de Zong Khui adquirió un tono más serio mientras continuaba hablando.
—Has pasado demasiado tiempo pensando que los secretos de Odín solo tienen que ver contigo, Tyr. Estás equivocado. Sus decisiones han dejado consecuencias mucho más allá de tu propia vida, y algunas de ellas alcanzan a personas que jamás tuvieron la oportunidad de decidir si querían formar parte de sus planes.