La biblioteca del Instituto Hanseong era el lugar favorito de Jisoo… y también el que más la ponía nerviosa cuando no estaba sola.
Jisoo llegó diez minutos antes de la hora acordada.
Se sentó en una mesa del fondo, sacó su cuaderno azul y empezó a dibujar sin darse cuenta: una pareja sentada frente a frente, rodeada de libros.
Cuando lo notó, cerró el cuaderno de golpe.
—Concéntrate, Han Jisoo —se susurró—. Es solo un proyecto.
—¿Hablabas conmigo?
Jisoo dio un pequeño salto.
Kang Minho estaba ahí, de pie frente a ella, con su libro habitual bajo el brazo.
—¡N-no! —respondió demasiado rápido—. Digo… hola.
Minho asintió y se sentó frente a ella. Entre ambos se formó un silencio extraño, no incómodo… pero sí pesado, como si los dos estuvieran midiendo cada palabra antes de decirla.
—El proyecto es sobre narrativa —dijo él al fin—. Podemos empezar definiendo el tema.
Jisoo parpadeó, sorprendida de que hablara primero.
—S-sí. Yo pensaba que podríamos hacer algo creativo… una historia corta, quizás.
Minho la miró con atención.
No la interrumpió. Eso le dio un poco de valor.
—Una historia que muestre emociones reales —continuó—. No solo algo perfecto, sino… humano.
Por primera vez, Minho sonrió apenas. Fue tan leve que Jisoo pensó que lo había imaginado.
—Eso suena bien —dijo—. Diferente.
Mientras hablaban, Minho abrió su libro. Entre las páginas, algo cayó suavemente sobre la mesa.
Jisoo lo vio primero.
—¿Eso es…? —preguntó, señalando una hoja con líneas y notas escritas a mano.
Minho reaccionó de inmediato, cubriéndola.
—Nada importante —respondió rápido. Demasiado rápido.
Jisoo bajó la mirada, sintiendo que había cruzado un límite invisible.
—Lo siento… no quería__ —No, no es eso —Minho suspiró—. Solo… prefiero no hablar de eso aquí.
Ese “eso” se quedó flotando entre los dos.
A lo lejos, se escucharon risas exageradas.
Yuna apareció entre las estanterías, arrastrando a Haru detrás.
—¡Biblioteca románticaaaa! —susurró fuerte—. Oh, miren, trabajan tan seriamente que casi parece una escena importante.
—Yuna… —Jisoo se cubrió la cara.
Minho se levantó ligeramente, educado. —Estamos avanzando bien —dijo con calma.
Yuna lo observó con ojos brillantes. —Oh. Educado, serio y misterioso. Jisoo, me gusta este casting.
Haru rió.
—Suerte, Jisoo. Sobrevive.
Cuando se fueron, el silencio volvió… pero ya no era igual.
—Gracias —dijo Jisoo, rompiendo la quietud—. Por escucharme antes.
Minho cerró el libro con cuidado.
—Tú también escuchas —respondió—. Eso es raro.
Jisoo sonrió sin pensarlo.
Y sin saberlo, ambos entendieron algo esa tarde:
entre libros, silencios y secretos no dichos… acababan de dar un paso más cerca
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Editado: 24.08.2026