“Siempre la llegada de alguien, trae consigo un enigma, especialmente cuando su personalidad nos recuerda que lo común está sobrevalorado.”
Permanezco sentada en una de las sillas del almacén, apartada de Blaze y Scar quien mantiene una conversación en voz baja, observó la escena sin perder ni un solo detalle, analizando cada uno de sus gestos y actividades. Por los gestos y actitud que está teniendo Scar, me da la impresión de que la conversación que mantiene le afecta y no lo quiere demostrar.
—Llevaré a Hollis a casa, cuando regrese hablaremos del tema —aclara Scar.
Nos subimos al vehículo en silencio, Scar pone en marcha el auto, observó cómo dejamos atrás el viejo almacén junto con ello el ambiente se vuelve tenso.
—La casa que vimos… ¿Solías vivir allí? —curioseo.
—¡Hollis!
—Solo tengo curiosidad —dije en voz baja. El cerro, los ojos por un momento, como si buscara fuerzas, y al abrirlos de nuevo, su mirada delata el profundo dolor que tiene contenido.
—Allí solía vivir una familia muy numerosa.
—¿Tu familia?
—Quizás, no lo recuerdo —hace una pausa, soltando un suave suspiro—. Solo sé que viví algo traumático, que mi mente lo bloquea —admite en voz baja—, lo único que recuerdo es que cuando salí del shock, me encontraba con el padre de Blaze quien me adoptó.
—De seguro fue por la inundación —intento darle ánimos, pero él negó suavemente con la cabeza.
—Mi familia fue asesinada, la inundación fue un método de distracción —confiesa.
—¿Cómo lo sabes, si no recordabas ese lugar? —interrogó con desconcierto.
—Sé mi historia, más no recordaba en qué lugar fue —reconoce a la vez que aprieta con fuerza el volante.
—¿Entonces tú y tu hermano quedaron con vida?
—Él huyó y a mí me abandonó —expresa con odio e irá en su tono de voz—. Él me quiere muerto, cree que soy el culpable de la muerte de nuestros padres.
—¿Él te hizo esa cicatriz?
—Fue en la misma noche en la que tu madre murió, tuvimos una discusión —revela—. La misma de siempre con él queriéndome asesinar.
—Entiendo.
—¿Quieres cenar yo invito? —declara cambiando de tema.
Maneja hasta Falltown Burgers & Brotes, un restaurante de comida rápida, se dirige hacia el área de servicio de automóviles. El restaurante tiene un diseño acogedor y moderno, con un letrero grande y llamativo en la parte superior con su nombre, el letrero tiene el dibujo de una hamburguesa apetecible en el centro; la fachada del edificio es de ladrillo rojo con grandes ventanas que permiten ver el interior del restaurante, a un lado del edificio, está la sección del servicio de automóviles, la entrada al drive-thru está señalizado con letreros que indican la dirección. A medida que los autos avanzan, pasamos por un menú digital iluminado donde los clientes pueden ver las opciones disponibles. El menú está adornado con gráficos de hojas de otoño y símbolos de hamburguesas, haciendo honor a la estación en la que estamos.
Hicimos nuestro pedido: dos hamburguesas sencillas. Tras recoger la orden, Scar conduce hasta un viejo cine abandonado. Allí estaciona el vehículo y ambos comenzamos a comer.
—¿Cuál es tu verdadero nombre? —rompo el silencio, le doy otra mordida a mi hamburguesa.
—No puedo decirlo.
—¿Por qué?
—Así son las reglas Hollis, para las personas nosotros no existimos, luchamos entre las sombras con un propósito —explica.
—Prometo no decirle a nadie —alza su rostro y me observa fijamente, en su mirada se refleja la duda.
—Hawthorne —responde con duda en su voz.
—¿Ese es tu apellido?
—Sí, Firesight —le da un mordisco a su hamburguesa.
—¿Y tu nombre? —sonríe.
—Descúbrelo, veamos que tan inteligente eres y adivinas mi nombre —le da un sorbo a su bebida.
—Hagamos un trato —colocó la mitad de mi hamburguesa sobre el tablero del vehículo y me giro para estar cara a cara con él. Scar frunce levemente su labio—. Si yo logro adivinar tu verdadero nombre, me enseñas a usar un arma —su mirada se torna pensativa, luego una sonrisa pícara aparece en su labio.
—¡Perfecto! —extiendo mi mano, para luego estrecharla con la suya.
—iré pensando que arma me enseñarás a usar —comento con felicidad.
—Suerte con tu búsqueda.
Tras bajar del vehículo, escucho el motor de Scar alejarse. Entro en casa y voy directo a la cocina por un vaso de agua. Al llegar, encuentro una nota de mi padre, avisándome que no iba a cenar conmigo y que regresa mañana a primera hora porque ha surgido un inconveniente en la estación de policía.
Subo las escaleras e ingreso a mi habitación, tomo mi laptop y tecleo con rapidez en el motor de búsqueda: “inundación 2012 Falltown” la plataforma me muestra múltiples enlaces y artículos, pero uno en particular llámame atención.
“Artículo del blog local, la voz de Falltown”
Publicado el 13 de junio del 2012
El devastador impacto de la inundación del 2012 en la mitad del pueblo de Falltown, por el desbordamiento del río que azotó nuestra comunidad, dejó una marca indeleble en la historia del pueblo. La parte del pueblo afectada, situada al otro lado del bosque, fue especialmente golpeada, las casas fueron destruidas y las calles se convirtieron en ríos de escombros y lodo.
Mientras el artículo detalla las tareas de rescate y los relatos de los sobrevivientes, me detengo en las fotografías de la zona afectada. Las imágenes revelan la verdadera magnitud del desastre bajo mi mirada atenta. Sigo navegando por el sitio hasta que doy con un enlace a un archivo PDF titulado: “Informe de la inundación de 2012”.
El documento detalla tanto los daños sufridos como las medidas de emergencia que se adoptaron. Sin embargo, mi curiosidad me impulsa a buscar más; por ello, comienzo a explorar foros y redes sociales. En el grupo de Facebook “Recuerdos de la tragedia de Falltown”, doy con relatos de supervivientes y comentarios de quienes vivieron la catástrofe en primera persona. Sus historias conmovedoras, junto a las fotografías compartidas, me ofrecen una perspectiva mucho más humana de lo ocurrido.