“El mundo los juzga como bestias sin latido, esclavos de la sed y la ambición, olvidando que en su vacío no habita la nada, sino una hambre eterna.”
Los rayos del sol se filtran a través de las hojas verdes de los árboles, creando un juego de luces y sombras en el suelo del bosque, avanzamos cautelosamente, nuestro peso hace crujir las ramas y hojas secas. Rodeados de los sonidos de la naturaleza, Blaze permanece alerta caminando a mi lado, con su ballesta en alto.
Delante de nosotros, bajo la luz brillante del día, yace el cadáver de un venado, su cuerpo inmóvil y sin señales de vida, presenta un aspecto desconcertante, no hay ninguna gota de sangre alrededor. Blaze camina hacia el cadáver, se acuclilla, deja la ballesta en el suelo a su lado e inspecciona al animal.
—Le han drenado la sangre por completo —afirma, le da un vistazo al cuello del animal. Me acerco hasta él y noto que tiene dos agujeros precisos en su yugular.
—¿Qué son esas marcas? —señalo con mi dedo índice las marcas.
—Son marcas de colmillos de un vampiro —examina los agujeros, sus ojos brillan con intensidad que refleja su inquietud—, las marcas suelen ser más visibles en el día —sus dedos trazan un contorno alrededor de las marcas del cuello.
La atmósfera, aunque se encuentra iluminada por el día, está cargada de tensión y misterio, los sonidos del bosque parecen estar amplificados, cada crujido y susurro resuenan en mi mente, recordándome que hay algo desconocido en este sitio. Un rayo de luz que se filtra a través de las hojas ilumina mi cuerpo, a pesar del calor que irradia, no detiene el fuerte escalofrío que me recorre por mi espalda.
—Has algo con tu poder de banshee.
—¿Qué? —parpadeo con rapidez—. ¿Quieres que toque eso? —señalo con asco el cadáver, Blaze se encoge de hombros.
—No losé, tócalo, cántale, yo qué sé —exclama—, Solo haz algo que te indique o muestre que fue lo que sucedió.
—¡Oye, esto es nuevo para mí!, así que no voy a tocar el cadáver de un animal, para hablar con muertos y ese tipo de cosas.
—Hollis, necesito tu ayuda en esto, así que por favor concéntrate y échame una mano en esto —comenta, suelto un suspiro, me acuclillo a su lado.
—¡Bien!, si esto de tocar cadáveres funciona me debes la cena —lo observo fijamente.
—Me parece perfecto.
Coloco ambas manos sobre la cabeza del animal.
Todo a mi alrededor se nubla, permanezco en el mismo bosque, pero ahora es de noche, la luz de la luna crea sombras largas y tenebrosas; delante de mí, el aire se vuelve gélido y un susurro de voces me acompañan alrededor. A través de la niebla, aparece una figura enigmática, alta y envuelta en una sotana negra que lo cubre por completo.
La tela fluye y parece absorber la luz de la luna, sus movimientos son suaves y calculados, exudando una presencia siniestra. Con su rostro parcialmente cubierto, solo puedo apreciar unos ojos fríos y penetrantes que reflejan un color rojo brillante antinatural, en sus manos sostiene un envase de cristal ornamentado con unos extraños símbolos.
Observo la escena entre una mezcla de fascinación y horror a la vez, ese ser se inclina sobre el cuerpo del venado, este deja a la vista unos afilados colmillos, en movimiento veloz muerde el cuello del animal, para luego alejarse y acerca el envase. A través del cristal, puedo visualizar el fluido vital del animal, siendo extraído totalmente, la sangre, que normalmente sería un torrente, fluye de manera controlada y deliberada hacia el recipiente, creando un contraste escalofriante con la pureza del cristal.
El venado yace inmóvil, sin resistencia, sus ojos apagados mirando el vacío: Escucho los lamentos de las almas en el aire y una conexión profunda con el dolor del animal sacrificado; todo a mi alrededor se intensifica, permitiéndome capturar cada detalle de la escena, desde los movimientos más elegantes de la figura, incluso la pérdida y el vacío que me envuelve.
Parpadeo rápidamente; Blaze se encuentra frente a mí, chasqueando sus dedos frente a mis ojos.
—Hollis —me llama.
—El vampiro estaba oculto, solo pude observar como le extrajo la sangre al animal en un extraño envase con unos símbolos aún más extraños —relato, Blaze se queda en silencio por unos minutos analizando lo que acabo de revelar—, Pude ver y sentir el inquietante poder y oscuridad que rodea al vampiro, tengo el presentimiento que hay un propósito sombrío detrás de este acto tan horrible.
—¿Puedes dibujar los símbolos?
—Vayamos por mi cuaderno al auto —Blaze asiente, ambos nos levantamos del suelo, él toma su teléfono del bolsillo trasero de su pantalón y le toma un par de fotografías al cadáver, para luego tomar su ballesta.
Al volver ambos subimos al vehículo, Blaze pone en movimiento el auto, yo me dispongo a dibujar los símbolos, dibujo un par de círculos concéntricos, recuerdo que cada círculo tenía escrito una runa, alrededor de los círculos se desplegaba dos espirales y laberintos que parecían moverse a medida que la luz de luna los iluminaba. Le muestro los símbolos a Blaze quien estaciona el vehículo aun lado de la carretera.
—Estos espirales representan el viaje entre los mundos y la conexión entre lo terrenal y espiritual, estos son símbolos arcaicos —su expresión se vuelve pensativa—. La combinación de estos símbolos no solo actúa como un contenedor físico, sino que también sirven como catalizador mágico, que asegura la sangre extraída, para mantener su poder y potencial para un ritual.
—¿Y para qué tipo de ritual sería?
—Es un ritual muy antiguo, tendré que investigar —da tres leves golpes al volante con sus dedos—. Te llevaré a casa, en la noche, paso por ti para llevarte a cenar y luego te llevo al almacén para que entrenes con el señor gruñón.
Blaze detiene el auto frente a mi casa, al bajarme me despido de él e ingreso a la casa, subo corriendo las escaleras y me dirijo a mi habitación, para practicar los golpes y los movimientos frente a mi espejo. Luego de entrenar me dejo caer en la cama, mi pecho sube y baja con mucha rapidez a la vez que mi respiración se mantiene acelerada, me quedo observando un tiempo indefinido el techo.