El odio y la venganza pueden, en ocasiones, envenenar nuestro corazón y nuestra alma
Hollis Evans.
La puerta de la habitación se abre con brusquedad y por ella entra el gemelo de Scar; tiene el ceño fruncido.
—Cambio de planes —comenta caminando hacia mí—. No estarás al principio del ritual —me toma por el antebrazo haciéndome salir de la habitación.
—¿A dónde vamos?
—Tu príncipe azul está dañando mis planes y no lo permitiré —responde con odio.
Al salir de la habitación, me percato de que todo este tiempo me mantuvo en un almacén. Todo el lugar está lleno de personas con armas que corren de un lugar a otro, llevándose grandes cajas de madera; es como si se estuvieran moviendo de este sitio a otro.
—¿Estás huyendo?
—Sí, pero no me puedo ir por completo sin hacer el ritual, así que iremos a un sitio seguro —continuó caminando por los pasillos.
—Pero para hacer el ritual se debe…
—El ritual se hará, tengo todo preparado; a donde se dirige mi hermano es una trampa.
Salimos del almacén; me arrastra consigo por todo el bosque. Cada vez nos acercamos a la que solía ser la casa de Scar y de él cuando eran niños. Hay un círculo de velas; en el centro hay una anciana con una especie de sotana negra, murmurando palabras que no logro entender; en el suelo yacen algunas pertenencias y huesos de cadáveres de personas.
—Llegas tarde, el ritual ha comenzado; coloca a la Banshee en su sitio —ordena la anciana. Bloodrift se me lleva hasta donde descansan los huesos, situándome en el medio.
La anciana tiene el cáliz en sus manos; sobre el suelo yace el grimorio abierto, la anciana está arrodillada murmurando; Bloodrift me entrega un viejo espejo de mano que está cubierto de runas de color rojo.
—No sé qué es lo que tengo que hacer —confieso.
—Debes mirar el espejo y entrar en trance, para estar en el limbo y poder traer las almas —indica la anciana.
—Pero no sé hacerlo.
—Silencio —ordenó la anciana, Bloodrift nos observa al otro lado del círculo de sal y velas—. Eres una banshee, las heraldas de la muerte; por instinto siempre sabrás lo que debes hacer cuando llegue el momento.
Las llamas de las velas se alzaron aún más con fuerza a medida que la anciana retoma sus murmullos. La brisa comenzó a envolvernos con fuerza, un frío como el hielo empezó a envolverme y, antes de entrar en una especie de trance, visualizo a Selena asesinando a un par de hombres armados. Bloodrift voltea al escuchar un disparo, el cual fue de parte de Blaze. Scar, al verme, intenta correr hacia mí, pero su hermano lo tomó del cuello.
Puedo percibir un frío que me cala los huesos; estoy rodeada de oscuridad, una niebla densa aparece por todas partes; por instinto me abrazo para intentar entrar en calor.
—¿Dónde estoy?
—Estás en el limbo, cariño —escucho la voz de mi madre provenir detrás de mí; al girarme lentamente, la veo de pie frente a mí, observándome con una gran sonrisa, su cabello negro permanece suelto y sus ojos verdes brillan como solía recordar—. No debes estar aquí.
—No sé cómo irme —confieso.
—Tienes que encontrar la puerta —informa—. Yo te guiaré hasta la salida. —Extiende su mano hacia mí; sin dudarlo, la tomo, siento su tacto frío contra mi mano caliente, ambas comenzamos a caminar.
—¿Por qué nunca me dijiste lo que eras? —ella suelta un suspiro.
—Tu padre nunca supo que era una heraldas de la muerte y que trabajaba con cazadores. Hasta que conocí a tu padre y me enamoré perdidamente de él, intenté alejarme de ese mundo, pero no pude; tuve muchas visiones que me hacían volver a ese mundo —narra—. El día que morí, tu padre y yo nos íbamos a separar; había decidido irme de su lado, para que estuvieran a salvo y que nadie los lastimara, pero nada salió como pensé.
—¿Habías aceptado dejarme? —cuestionó dolida.
—Era lo mejor, pensé que no serías una banshee como yo y que quizás ibas a poder tener una vida tranquila.
—Hollis —entre la niebla, aparece Mysie, su cabello castaño yace recogido en un moño, sus ojos marrones se llenan de lágrimas—. Holly —corre hacia mí, me suelto de mi madre y la abrazo.
—Mysie —susurro, sin poder evitarlo mis mejillas se llenan de lágrimas—. No sabes cuánto te extraño.
—Y yo a ti —confiesa, se aleja de mí—. Pero tú no debes estar aquí —ella mira a mi madre—. ¿Él hizo el ritual? —mi madre asiente.
—Pero tenemos que llevarla hasta la salida —ordena mi madre—. De aquí solo debe salir Hollis, ya que ella sigue con vida.
—Entonces tenemos que movernos, rápido, antes de que aparezca Eldrik —murmura Mysie, tomándome de la mano, haciéndome caminar junto con ella; mi madre nos sigue.
—¿Quién es?
—Es el amor del limbo y si te encuentra, te encadenará a este lugar —relata Mysie.
—¿Por qué Bloodrift quiere revivir a sus padres?
—Al principio creo que él era el malo —narra mi madre—. Lo creí hasta el día de mi muerte; siempre estuve en el bando equivocado. El padre de Elion asesinó a los padres de Bloodrift. Por rencor; la madre de ellos era una cazadora y estaba enamorada de un vampiro que estaba de nuestro lado.