Falltown

Capítulo Diecinueve: Despedidas.

Las despedidas suelen ser complicadas.

Al abrir la puerta, una luz blanca me ciega por completo; al abrir mis ojos, me fijo en que estoy en el suelo, dirijo mi mirada hacia donde debería estar la anciana, pero ahora yace su cuerpo sin vida; de su frente se ve el orificio por donde la bala pasó. Un par de gruñidos, gritos y disparos llaman mi atención; como puedo, me siento en el suelo, sosteniendo mi cabeza con mis manos. A pocos metros, Selena está rodeada; un grupo de hombres armados se lanza contra ella. Logra esquivarlos; uno le dispara hiriéndola.

—Evander, esto es entre tú y yo —escucho la voz de Scar, dirijo mi mirada hacia allí.

Bloodrift está golpeado y lleno de sangre, igual que Scar, que sostiene un arma apuntándole. Bloodrift tiene a Blaze tomado del cuello; también se encuentra herido y golpeado.

—Mátalo, no importa mi vida —grita Blaze, para luego toser sangre; Bloodrift le aprieta el cuello aún más.

—Evander, suéltalo —le ordena su hermano.

—No, él quiere ser un héroe, que mueras siéndolo. ¡Dispárame! —grita Bloodrift, retándolo.

—Hazlo, no te preocupes por mí —habla con dificultad Blaze.

—Ves que no le importa su vida —se burla Evander—. Dispara a ver si tienes las agallas.

—No —grita Scar. En un movimiento lento, pero a la vez ágil, Blaze saca su arma y le dispara a Evander, que a su vez le rompe el cuello a Blaze.

Por instinto, cubro mi boca con mis manos, reteniendo el grito que quiere escapar de mis labios; mis mejillas se llenan de lágrimas. Scar abre los ojos por la sorpresa; Selena suelta un gruñido y les arranca la cabeza a las pocas personas con las que luchan con ella; Selena corre hacia ellos.

—Esto sucede cuando quieres ser el héroe en una historia mal contada —comenta Evander, pero lo que dice no concuerda con su mirada, que dice lo contrario; le duele haber asesinado a Blaze—. Esta guerra apenas está comenzando —desaparece.

Me levanto del suelo y corro hacia ellos; Selena se deja caer al lado del cuerpo de Blaze, llorando, Scar también lo hace. Llego hasta ellos y me dejé caer en el suelo al lado de Scar, aun sin poder creer lo que está sucediendo.

—Llévatela de aquí —le ordena Scar a Selena—. Debo deshacerme de todo.

Scar me agarra de la nuca y acerca nuestros labios. En ese momento, hay una mezcla de sentimientos en él; entre todos esos sentimientos, uno predomina y se siente como una despedida. Después de ese fugaz encuentro, se separa de mí. Selena, con lágrimas en los ojos, se limpia el rostro y se levanta del suelo. Se dirige hacia mí, me toma de la cintura y, con un movimiento brusco, me levanta, alejándome de ellos.

—No, suéltame —grito, luchando contra ella, pero no me suelta.

Me arrastra a lo largo de todo el camino; en varias ocasiones, tropiezo y caigo al suelo, tratando de escaparme, pero Selena, implacable, siempre me levanta de nuevo y me lleva con ella hasta un rincón del almacén donde Evander me mantuvo cautiva. Seguimos avanzando, sin detenernos.

—¡Llama a tu padre! —Selena me entrega su celular, frunzo el ceño sin entender.

—¿Por qué? No.

—Dile que te habían secuestrado y lograste escapar junto a una amiga; el lugar donde estabas explotó —me indica lo que debo decir.

—Pero no ha sucedido lo de la explosión. —Al terminar la frase, todo el almacén explota; Selena me cubre con su cuerpo.

***

El sonido de la ambulancia me hace doler los oídos; observo cómo corren los policías y bomberos intentando apagar el fuego. Selena y yo nos mantenemos sentadas en la camilla de una de las ambulancias arropadas con una combinación térmica, observando las llamas como consumen el almacén; ambas permanecemos en silencio.

Mis ojos recorren a los presentes intentando encontrar a Scar, pero mi búsqueda parece en vano, así que dirijo mi mirada hacia el bosque y entonces allí, entre el humo y la luz de las llamas, detrás de un árbol permanece oculto Scar. Su rostro está cubierto de sangre, al igual que su ropa; en su mirada se nota el dolor que siente al perder a su mejor amigo.

—Hollis —me llama mi padre; giro para verlo acercándose a mí, caminando con paso decidido. Mi mirada se desvía de él y regreso al lugar donde antes había visto a Scar, pero ya no hay rastro de su presencia.

Él se ha ido, al igual que llegó a mi vida, trayendo consigo un torbellino de emociones y confusiones, y ahora ha desaparecido sin dejar rastro. Mis ojos caen sobre mi brazo, donde se encuentra el tatuaje de Blaze. Al observarlo, noto con tristeza cómo poco a poco comienza a desvanecerse, como si su muerte estuviera borrando su esencia. Sin poder contenerme, un par de lágrimas comienzan a deslizarse por mis mejillas, evidenciando el dolor y la desolación que siento en mi pecho.

Tres meses después:

—Sí, Selena, estoy terminando de empacar —respondo; escucho su suspiro al otro lado de la línea telefónica.

—Me vas a hacer mucha falta —lloriquea.

—Y tú a mí, pero puedes visitarme todo el tiempo que quieras —guardo un par de blusas en mi maleta que tengo sobre mi cama.




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