-¿Piensas que fue muy pronto decirle eso?
-La verdad no lo sé.-responde Nora desde la pantalla.
-Pero eres tú quien tiene experiencia con los hombres ¿cuándo se lo decías?
-Ahh-guarda silencio y mete su boca un poco cereal-yo la verdad no se lo dicho a ninguno, ha sido ellos quienes me los han dicho pero no sé siempre los evadía. No les respondía porque no lo sentía, no estaba segura en cambio tú se lo has dicho porque lo sientes.
-Entiendo, entonces yo…
Me interrumpe.
-No lo sobre pienses más, decir 'te quiero' o 'te amo' no depende del tiempo que lleven juntos, sino de la intensidad con la que te hace sentir.
-Te juro que en estos tres meses he progresado más en el amor que los últimos dieciocho años. Es que no aún no creo esto sea real.
-Ni yo que mi íntima amiga, hermana del alma, mitad de mi naranja al fin decidió hacerle caso alguien.
Pongo los ojos en blanco escuchando su risa, pero inevitable no reír tambien. No dice nada que sea mentira.
Sonrío recordando esa conversación que tuve ayer en la noche con Nora, distraigo mis sentidos del presente.
La misión.
-A las quinientas horas salimos.-entre diciendo una teniente a los vestidores.
A todos y cada uno que participaremos en la misión, nos han designado un personaje y sus respectivas características.
Personajes muy sencillos pues estaremos infiltrados en el ojo público.
Llevo un look muy común acorde a mi edad real, a excepción de la melena falsa que me han colocado es algo que podría usar fácilmente todos los días.
-Alec me dijo que la primera misión siempre es una simulación.-habla Mara desde el otro lado del vestidor, ajustando su uniforme.- llamé a mi hermano para preguntárselo pero no me respondió, supongo que estará en una misión, pero pensándolo debe ser verdad, no nos arriesgarían tan pronto.
-Con suerte espero que sea cierto.
Termino de vestirme, asegurándome tantas veces se me pasan por la mente que mi cháquelo antibalas este bien puesto y que no se note bajo el cárdigan que llevo.
-No pueden salir de su personaje hasta que se les emita la señal.-dicen la teniente para todos.-todas las instrucciones se les emitirá por su pinganillo.-nos entregan un diminuto micrófono que se ocultara en nuestros oídos y otras partes para algunos.
Marchamos en filas sistematizadas hacia los automóviles que nos acercarían al lugar asignado, un parque privado del condado de Wayne.
Al dejarme en mi punto, repaso nuevamente las notas sobre la estrategia que se desplazara en esta misión. Escribí una reglas en base a toda la reunión que nos dieron días antes:
◍ Reportar nuestras posiciones antes y después de la misión.
◍ No hacer uso de las armas ni tomar acciones sin la autorización de los tenientes.
Y la que me impuse yo:
◍ Sobrevivir a toda costa sin importar que piensen los demás.
-Sierra desde la central.-esa era la teniente Smith hablándonos.-reporte su ubicación …
Y comenzó a nombra a todos por sus respetivos códigos.
>> Blaze.-aquel era mi apodo en misión de ahora en adelante.-a diez metros del oeste mediterráneo.
Cuando el reporte finalizo, la teniente nos informó estar preparados, el objetivo ya estaba localizado.
Me moría de los nervios, y probablemente los garabatos que dibujaba en la libreta que portaba mi personaje reflejaba la ansiedad que tenía.
Dieron las seis y las campanas de la capilla a unos metros nos dieron la señal de que esto estaba por comenzar.
La gente había disminuido gracias a la religión, ya solo quedamos en su mayoría agentes. Al ver pasar al skater, él era uno de nuestras halcones, mis alertas al fin asimilaron que ya no habia vuelta atrás.
Estaba en mi primera misión, en vivo y directo.
Debió pasar aproximadamente unos cinco minutos para que el objetivo entrara en mi visión.
Ahí estaba, con las características con las que nos lo había descrito, su sucio trabajo oculto tras un traje, una corbata bien puesta y su maletín.
Un oficinista regular.
Tomo asiento a unos metros de mí, dejo su maletín a un lado de él para sacar algo de sus bolsillos.
-Liebre en el mediterráneo.-hablaron por el pinganillo.
Liebre se trataba del objetivo dos. Llego como su compañero disfrazo de alguien que totalmente no era.
Un atleta agotado que solo necesitaba descansar en las bancas.
Ambos sujetos parecían desconocerse, la dirección de sus cuerpos, sus gesto y la poca importancia de la presencia del otro lo evidenciaban.
Quien dudaría de un oficinista fumando un cigarrillo y de corredor liberándose de sus prendes para ventilarse.
El suéter de liebre cayó sobre el maletín, Liebre se disculpó por su imprudencia, Oficinista pareció no darle importancia se limitó a llevar su maletín más hacia él.
Desde la vista de un civil, el movimiento habría pasado por una simpleza pero para nosotros fue esa la señal para accionar.
-¡Avancen!-dicto la teniente Smith.
Quedaron rodeados en un perímetro total, nuestras armas apuntaban sus cuerpos.
-Manos detrás de sus cabezas, donde los podamos ver.-apareció el capitán Davis, uno de los tres capitanes que habían venido a esta misión.-ponte de rodillas.
Eso ultimo lo ordeno con más potencia, apresurando ambos criminales. El tiempo estaba programado, entre menos sea menos alertas despertaremos.
Mis ojos seguían cada movimiento ejecutado en el punto de acción, pero tal concentración me fue arrebatada al ver como el cuerpo de Liebre se desplomaba junto al cuerpo de agente que lo custodiaba.
Todos empezamos a mirar de donde vino eso, pero se trataba de un punto ciego.
Habíamos permanecido en silencio, cubriéndonos los unos de los otros para dar comienzo a la mi primera escena traumática en misión.
Mis oídos colisionaron como lo sabían hacer en fin de año ante el sonido de los fuegos artificiales.
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friendstolover, milicia y mafias, amor y traicion y misterio
Editado: 16.03.2026