Me entregue muy pronto a la muerte y esta me rechazo. O mejor dicho le fui arrebatada.
Una fuerza me habia traído de vuelta, no una fuerza sino alguien.
Ni siquiera procesé el momento, fue instante, feroz y repentino. Abrí los ojos brutalmente, al sentir el líquido deslizarse en mis mejillas y nariz, era cálido y su olor me confirmo que se trataba de sangre.
Parpadeé una, dos veces, hasta que entendí que la sangre en mi rostro y camisa no era mía. El sicario había caído.
La muerta habia cobrado con otra la vida que le habia sido arrebatada.
Yo habia sobrevivido.
Volví a maquinar pensamientos tan pronto el bloqueo desaparecio. Todo se volvía a despertar. Sentí el aire ingresar por mi cuerpo, el control de mi cuerpo regresar. Ya no estaba paralizada.
No me volvería a quedar, gire sobre mis pasos e inicie a correr, sin mirar atrás, corrí.
La tragedia había quedado atrás, me escondí detrás de un arbusto para recuperar el aire y limpiar la sangre de mi rostro.
-¿Blaze, tenemos recepción?- hablaron en mi oído.
Tarde segundos para identificar que se trataba de la teniente Smith. No sé si era la primera vez que me lo preguntaba, pero si de la que estaba consciente.
-¿Repito tienes claridad de canal?
Pude ignorarla, desechar mi pinganillo y continuar mi escape. Pude pero no lo hice.
-Si, aquí Bak..Blaze
-Perfecto- ¿enserio lo era?-no puedes detenerte ahora o perderás al objetivo-¿qué?- Estamos coordinando refuerzos para tu posición.-mis qué...- Escucha con atención: tienes autorización completa para hacer uso de tu arma, evita disparar a zonas vitales. La prioridad es neutralizar, no eliminar. Es una orden.
Cerro el canal pero sus palabras seguían resonando en mi mente. En necesidad de escapar habia entrado a una zona boscosa, donde creí estar sola hasta que los crujidos de las hojas secas corroboraron donde me habia metido.
Alguien más estaba allí y no era la mejor persona de todas.
La adrenalina bajaba sus niveles y mi razonamiento regresaba, con el deseo de reponer mi acción.
La vida, además de haberme sido devuelta, me ofrecía una nueva oportunidad.
No pensaba dejarla escapar, al menos lo intentaría.
El miedo no se había ido, pero no me detuvo, salí de ese arbusto. Empecé a guiarme por el continuo sonido de las pisadas.
Escabulléndome entre los gruesos árboles y los arbustos, lo encontré, no estaba tan lejos. Me sentía como cazador asechando a su presa entre las sombras, era mi obligación si no queríamos cambiar de rol. Su caminata me daba por asegurado que se dirigía al muralla que protegía a este parque.
Para este punto lo había analizado: sus gestos revelaban cansancio. Mi disparo vendría de un punto certero directo a su pierna. Caería. Lo rodearía y apresaría, me encontraría con los refuerzos a medio camino y entonces demostraría una razón opuesta de mi fuga.
Desembolse mi arma. Recordé el proceso mientras ejecutaba cada paso:
1. Cargar el arma ✔
2. Apuntar a mi objetivo ✔
3. Dedos sobre el gatillo y disparar. ✔
¡BUUUM!
El sonido resonó todo el perímetro, el objetivo cayó de rodillas y se tiró al suelo del grito.
No por mi tiro, aquél llegó microsegundos después del primero impactando el muro, el primer tiro ni siquiera procedía de mi arma, ni fue a punto, llegó a la mano.
Alguien más decidió actuar más rápido.
-Bien Harvey.-Felicito Smith llegando a nosotros.
Suponía que debía ser uno de los refuerzos enviados, o alguien que tuvo también la suerte y está si la supo aprovechar.
El área no tardó en llenarse de agentes, salí de la escena ahorrándome escuchar las felicitaciones para el agente.
-Gracias a cielo, ¿estas bien?.-asentí, me abrazo Mara-no vuelvo a confiar en un hombre.
Sonreí aún en sus brazos, tambien me alegraba que ella estuviera bien.
……………………
Al llegar a FISM, a todos nos llevaron al centro de salud, a los estábamos estables nos dieron el alta. Y a día siguiente nos llamaron para declarar nuestras diferentes versiones de la misión para el juicio que se llevaría a cabo.
Ese mismo día, conocí una de las tradiciones entre los estudiantes de FISM, felicitar al héroe de la primera misión de la generación.
Los aplausos invadieron la cafetería, la aclamación colectiva debió darle mucho orgullo al cadete.
O eso yo hubiera sentido, debí ser yo a quien exclamaran por su buen trabajo, quien disfrutara de esos aplausos, no él.
¿Enojada? Claro que sí, pero no con el “héroe”, sino conmigo misma.
Me reprocho cada instante de titubeo: si tan solo hubiera apretado el gatillo en vez apenas lo vi, mi tiro habría sido certero.
Si tan solo hubiese sabido aprovechar esa oportunidad…
Los días siguientes no fueron los mejores, no dormía lo suficiente pese a cansancio que acumulaba con el propósito de descansar más. Y ocasiones en mis sueños revivía mi atentado de muerte.
-¡Auch!- me queje ante el ardor del alcohol ingresando en las heridas que me provoque por sacarme las costras.
-Ya mismo acabo.-respondió Jace.
- ¿Alguna vez has pensado en cómo morirías?-le pregunte.
-¿Eso es lo tiene tan distraída?
Alce los hombres, sin saber si creerle.
-Todos pensamos en ese momento.- musitó él con una triste sonrisa-Creo que yo lo hecho demasiadas veces.
Alcé las cejas, incrédula.
-Ya elegí la forma en la que espero dejar este mundo.
-¿Como sería?
-No sentiré dolor, ni molestia alguna. Estaré consciente de su llegada, y que antes recordare los momentos y las personas que me hicieron de mi vida algo valioso. Me vería como si pusieran a dormir, para despertar a un nuevo mañana.
-Porque siento que me describes la muerte de un anciano.
-Cuando llegue el momento, lo seré. Voy a vivir lo suficiente para tener hijos… y nietos. Dejare la ciudad, me iré lugar tranquilo. Y entonces ahí terminaran mis últimos días.
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Editado: 16.03.2026