-Apaga eso Aurora.- me regaña Jim ante el timbre de mi celular.
-Lo siento- respondí obedeciendo su petición lo pongo en vibrador.
-Si ibas a estas temblando a punto de causarte un shock, mejor te hubieras quedado.- le dice Alec burlándose de lo paranoico que Jim se ha puesto desde que ingresamos al parqueadero.
-Tomo precauciones, es todo.
-Espero que tus precauciones si nos lo ayude salir hoy de aquí.
Seguimos deslizándonos entre los automóviles y autobuses para hasta alcanzar una de las entradas al bosque. Pisar este lugar me eriza la piel, el pánico empieza a invadirme apenas siento la tierra bajos mis pies, más aún cuando llega el recuerdo de mi última experiencia entre estos árboles atacan con más insistencia.
Nada me puede pasar. No estoy sola.
Me digo a mí misma mientras me aseguro de ir al paso de Alec y con la vista a todos lados. No quiero ser sorprendida de nuevo. Suelto el aire de mis pulmones cuando salimos de zona más oscura y boscosa, doy con lo creo será nuestra salida.
Una luz tenue emana de la mano de Jim, al fijarme con más atención, descubro que se trata un bolígrafo milenario.
De esos que tiene una linterna incorporada. Saca de su chaqueta un papelito doblado, y al acercarme, descubro que es un mapa. Alec suelta una leve risa que rápidamente es silenciada por un codazo preciso de Mara.
-Sí , aquí es -continuamos siguiendo a nuestro guía nervioso.
-¿Dónde estamos?.-pregunte al no reconocer el lugar, en vista de la poca iluminación proveniente del exterior lejano .
-Es una de las antiguas bodegas- eso quiere decir que estábamos lejos del cuartel -perfecta para escapar.
Jace me había contado algo sobre estas bodegas durante una de nuestras visitas a la colina. Desde allí se alcanzan a ver. Estas guardan equipo y muebles desgastados. Hay varias alrededor de todo Fism.
-¡No jodas!, Ferri, no creerás que vamos a asaltar una bodega.-espero Alec cuando Jim comenzó a forzar la seguridad de la puerta.
-No la asaltaremos, solo ingresaremos para salir al carretera.
-Alguien lo notará, ni loco lo haré.
-¿Ahora quién es él tembleque y miedoso aquí?-alego con una sonrisa burlona
-No seré yo, pero no quiero un castigo mañana al amanecer o peor una sensación por una cena …- le respondió un tanto cabreado.
-Tengo miedo, chicos-la exclamación de Mara detuvo la discusión que prometía alargarse .
-Ven Mara, no te preocupes.- expreso Jim estirando su mano para tomar la de Mara.
Ambos se sumergieron en la oscuridad de la habitación.
-Tú no lo harás, eres más racional ¿cierto?- pregunto Alec mirándome.
-No quiero volver sola por el bosque y tampoco he cenado-dije alzando los hombros para seguir a mis compañeros.
Rendido Alec entro tras de mí, cuidando cada paso que dábamos para no caer o tropezar con algo. Alec prendió el encendedor que traía en el bolsillo para ojear lo que había al nuestro alrededor.
No obstante, la débil flama se esfumó por obra de Dylan.
-Agg-gimoteo Alec
-Nos prenderás fuego a todos, hay cosas inflamables a tu alrededor.- lo reprendió Dylan.
-¿Y cómo quieres que veamos la salida?
Aunque estos dos eran muy buenos amigos tambien eran buenos contrincantes cuando chocaban.
-Para eso están las linternas.
Ante el silencio, señalo:
-En sus bolsillos.
En un parpadeo ya estábamos en el pueblo, llegamos tan rápido o tal vez fue la adrenalina desbordante que me tomo por completo. Jamás habia hecho algo así.
Tomar una decisión sin sobre pensarla no era mi estilo pero hoy lo habia olvidado. Tenía un poco de miedo, sí, sabía que esto era una locura que nos saldría cara si nos descubrían pero eso no me habia frenado. Sentía que podía con todo. Era invencible e inmune a cualquier riesgo.
-¡Lo mejor de la noche está por empezar!!-Exclamo Jim emocionado señalando un local hacia pocos metros.
Un letrero en cursiva con letras fosforescentes palpitantes de luz anunciaba: ¡! BUBBLE BUM!!
Mientras buscamos una mesa libre nos enteramos de que es noche de karaoke.
-Hace mucho que no canto karaoke …¿ podemos una ronda de dúos?.- nos preguntó Mara, reflejando su emoción en una gran sonrisa que intentaba controlar.
-¡Para que entonces estamos aquí si no es para cantar!.-sentencio Jim, accediendo.
Mientras tanto Alec y yo intercambiamos miradas confirmando que ambos opinamos lo mismo.
¡NO, NI LOCA CANTARIA EN PUBLICO!
-Vamos chicos, solo una ronda, luego ya será por voluntad.-suplico Mara.
-Ya es que el clima a perjudicado un poco mi voz, quedare en ridículo.-justifique llevándome una mano en la garganta.
-No tendrás que gritar, para eso están los micrófonos, y Alec te ayuda, será tu dúo ¿sip?
Mara había unido sus palmas en señal de súplica, la ilusión en sus castaños ojos me hacían difícil rechazarla. Al no poder decir No busque otro opción.
-Que lo decida Alec.-propuse, sabía que pensamos lo mismo.
-¿Alec?-se giró para convencerlo, un peso menos.
El sí sería capaz de decirle no.
-¿Pero a cambio que ganamos?- le pregunto.
-Una gran anécdota que compartir más tarde.
-Eso no satisface mi estómago.
Lo quedo observando, quizás ya se rindió y se resignó que no podríamos.
-Invito la cena.-sentencio Mara.
-Con postre y un par de bebidas.
Enserio confié en que le diría que NO
-No, eso ya es mucho.
-Entonces no hay trato.
Mara no desprendió su mirada de él pero se notaba derrotada.
-Yo pagare eso y serán dos canciones.-intervino Jim.
Mara tal cual niña pequeña se abalanzo hacia el cuello de Jim, alegre de que cumpliera su capricho.
-Iremos a inscribirnos.-anuncia Mara tomando a Jim del brazo en dirección a la pista.
Tiro la mirada de mil decepciones a Alec por su decisión.
-A la comida gratis nadie se puede negar.-se limita a responder.
#21953 en Novela romántica
#2563 en Detective
#546 en Novela policíaca
friendstolover, milicia y mafias, amor y traicion y misterio
Editado: 06.04.2026