Falso Amor

Un deseo que no se hizo realidad

*Se le recomineda poner la canción Sorrow | Sleeping At Last*

Año 2008

Año 2008

Un niño, que empezaba a entrar a la adolescencia, experimentaba que era tener una familia por primera vez, a pesar que habían pasado 5 años desde que lo adaptaron, para él era como la primera vez, el sentimiento, el amor que recibía por sus padres, el beso de la buenas noches de su madre, el cuento que le leía su padre, el perro con el que jugaba y sus amigos que lo acompañaban. En especial aquel chico que era cinco años mayor que él, que nunca lo dejó solo. Y la prima de aquel chico que era ocho años menor que el chico y tres de diferencia con el niño que empezaba a entrar a la adolescencia.

Ese niño era Miguel, o debería decir Jone, Jone fue el nombre que le dieron sus padres adoptivos. Y el nombre de Miguel fue que le dio su madre biológica, quien murió cuando este tenía tan solo 3 años de edad. Aunque Jone no pueda recordar a su madre biológica, siempre la lleva presente.

Jone aún recuerda ese verano caluroso pero extrañamente lluvioso; una noche antes del cumpleaños de Jone, aquel chico, llamado Erick, junto a su prima tocaron la ventana del cuarto de Jone, para ser los primeros en cantarle Feliz cumpleaños, Jone le abrió la ventana y con cuidado y en silencio entraron pero la niña saltó a los brazos de Jone.

—¡Feliz cupeaños, None! —La niña tenía dificultades para hablar.

—Shhh, haz silencio ***** mi madre nos puede oír.

—Perdón —Respondió la niña haciendo puchero.

Jone abrazó a la niña, mientras Erick reía, la sonrisa de Erick hacía latir el corazón de Jone haciéndolo sonrojar.

—Te trajimos este ponqué y esta vela para que la sople. —Hablo Erick mientras prendía la vela.

Los niños empezaron a cantarle a Jone

—¡Pie un deseo, none! 

"Deseo que mi familia y mis amigos estén siempre conmigo"

Jone apagó las velas y los tres se dieron un abrazo, su felicidad era infinita, él sentía que lo tenía todo. Una felicidad que solo duró segundos.

—Jone, ¿cariño? —Entró la madre de Jone a la habitación con una voz temblorosa.

—¿Mamá?

—¡Oh por Dios! ¿Qué hacen ustedes aquí?

—Lo siento Sra nosotros veni.. —Respondió Erick pero fue callado con las señas de la señora.

—Shh, no hables tan fuerte, hay que salir de aquí. —La señora se acercó a la ventana.

—¿Pasa algo? —Pregunto Jone.

—Nos tienen acorralado —Respondió la señora mientras cerraba la ventana rompiendo en llanto.

Un fuerte golpe sonó, voces de hombres caminando por toda la casa hacían ecos.

—¿Entraron a robar? —Preguntó Erick nervioso.

—Pase lo que pase tienen que hacer silencio, ¿ok? Erick, carga a la niña, le voy a cubrir los ojos para que no vea nada.

—Mamá, ¿Dónde está papá? ¿Dónde está Spencer? —Preguntó Jone con lágrimas en los ojos.

La señora se arrodilló para limpiar las lágrimas de Jone mientras lo acariciaba y le daba besos.

—Mi niño, nunca olvides que tu padre te amaba, que fuiste lo mejor que nos pudo haber pasado, que fuiste una bendición para nosotros. Gracias por existir.

La señora le dio un abrazo a Jone para luego cubrir los ojos de la pequeña niña. Acto seguido tomó la mano de Jone para salir de la habitación, una imagen horrorosa se presentó ante ellos, el pequeño perro Spencer se encontraba muerto y desfigurado a fuera del cuarto de Jone. 

La señora tapó la boca de Jone, donde esté la mordió para no gritar, Erick abrazó fuertemente a la niña susurrándole que no hiciera ruido, la niña asintió aunque no entendía qué estaba pasando. La señora los guió a un pequeño pasadizo de madera donde, si rompía la pared, podrían escapar hacia la carretera.

Cuando solo faltaba la señora para entrar unos de los hombres se percato de una sombra, la señora se dio cuenta que alguien se acercaba, así que metió a los niños con prisa.

—¡Mamá! ¡Mamá! No te vayas, ¡No me dejes solo!

—Lo siento — Fue lo que respondió la madre de Jone con lágrimas en los ojos.

La señora cerró fuertemente el pasadizo, cubriéndolo con un cuadro. La señora caminó ante su verdugo donde esté la jalo del pelo para torturarla. Gritos se hacían ecos en la habitación.

"¡Grita! ¡Grita! ¡Grita todo lo que puedas, para que así no oigan el ruido de una pared rompiéndose, grita para que tu hijo sobreviva! ¡Grita!"

Fueron los últimos pensamientos de una madre antes de que él verdugo clavara una astilla en la garganta. El último grito de una madre que dio su vida para salvar a su hijo.

Jone se hundía en sus lágrimas ahogadas, cubriéndose los oídos para no escuchar los gritos de su madre, Erick daba fuertes patadas a la madera podrida, creando así un pequeño agujero lo suficiente para escapar los tres. Jone, al no escuchar más gritos, se percató de una abertura más allá de la entrada del pasadizo, curioso por saber que le había pasado a su madre se acercó, una luz parecía brillar.

—Listo, vámonos Jone... ¿Jone?

Jone vio algo que no debía de ver, dos cuerpos prendidos y una casa ardiendo en llamas. Vio a sus padres quemándose, Erick lo abrazó fuertemente, sin soltar a la niña, los tres abrazados rompieron en llanto.

Erick apenas podía pronunciar una palabra, sin embargo, hizo lo posible por hablar, aunque un tartamudeo estaba presente en él.

—No importa lo que pase, yo me quedaré contigo, yo te protegeré, yo seré tu nueva familia, así que salgamos de aquí.




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