Fan #1

Capitulo 6 "El líder perfecto"

Lía Blake

Cerré la puerta de mi habitación y me apoyé contra ella, sintiendo que el corazón me iba a cien kilómetros por hora.

Saqué el celular del bolsillo con las manos temblorosas y abrí Spotify… ahí estaba.

La pantalla seguía mostrando la maldita lista de reproducción en reproducción activa:

“Mason Heart arruinó mi vida”.

Cerré la playlist de golpe.

Luego la abrí otra vez, como si mágicamente fuera a desaparecer… pero no fue así.

–Voy a mudarme del país– me puse de pie por unos segundos, volví a sentarme otro par y me puse de pie otra vez– Si, definitivamente voy a mudarme del país.

¿Argentina? No, muy cerca.

¿Nueva Zelanda?... Perfecto.

Nueva Zelanda no tiene por qué saber que una mujer adulta mantiene una playlist creada a los dieciseis años dedicada a su cantante favorito.

Volví a mirar la pantalla y la fecha de creación era del 2018… actualizada hace tres semanas.

–Ay, Dios mio– ni siquiera podía culpar a mi yo adolescente.– Dime que no lo vio, por lo que más quieras, dime que no lo vio —susurré, tapándome la cara con las manos.

Me deslicé por la puerta hasta sentarme en el suelo.

El pánico me oprimia el pecho, pero después de unos minutos de respirar hondo, mi cerebro intentó tomar el control.

A ver, necesitas convencerte, Lía: Mason es un chico engreído que asume que el mundo gira a su alrededor, probablemente pensó que era una coincidencia o que era la playlist de alguna otra persona que se había quedado guardada. Él no podría hilar las cosas y descubrir que su nueva community manager solía escribir fanfics sobre él a los quince años… ¿Cierto?

Además, tenía que mantener mi fachada a toda costa.

Ya era bastante delicada la situación en la banda como para que descubrieran que tenían a una fan infiltrada viviendo bajo su propio techo; definitivamente no creo que se lo tomen bien después de lo que sucedió con esa fan hace casi ocho años.

No, ellos necesitaban una profesional y yo tenía que serlo.

Apenas estaba logrando calmarme cuando unos golpes suaves en la puerta me hicieron dar un brinco. Me puse de pie de inmediato, me sacudí los jeans y abrí, mostrando mi mejor sonrisa “tranquilizadora”.

Era Theo.

Todavía usaba la camiseta blanca de la tarde y me miraba con una expresión tan cálida que sentí cómo la tensión acumulada en mis hombros disminuía un poco.

–Hola, Lía. Siento molestar a esta hora– dijo, rascándose la nuca con timidez– Solo… quería darte las gracias en persona, lo que hiciste hoy en redes… no tienes idea de lo mucho que significó para nosotros. Llevábamos años pensando que si regresábamos, a nadie le importaria, que éramos el fantasma de una boyband vieja y hoy, nos devolviste la confianza.

Mi expresión se ablandó, la honestidad en su voz era abrumadora.

–No fue nada, Theo. El mérito es de ustedes, la magia sigue ahí– le sonreí de verdad, sintiendo un calorcito agradable en el pecho– Solo les recordé al mundo lo que ya sabían.

–Bueno, pues eres muy buena en tu trabajo– admitió, sus ojos marrones fijos en los míos por un segundo más de lo habitual, reflejando un brillo de admiración y algo más que no supe descifrar.

Después bajó la mirada unos segundos, como si estuviera reuniendo el valor para decir algo.

–Cuando desaparecimos… pensé que sería defintivo.

Las palabras abandonaron mis labios, no esperaba que dijera aquello.

–La gente cree que siempre sé qué hacer– Theo se apoyó en el marco de la puerta y soltó una pequeña risa cansada.– Yo tampoco tenía idea.

Y por primera vez desde que lo conocía vi algo diferente: no al chico perfecto o responsable, solo a Theo. Un hombre que llevaba años cargando sobre los hombros una banda entera.

–Pero hoy…– levantó la vista y me sonrió– Hoy sentí que quizá tenemos una oportunidad.

¿Qué puedo decir? Siempre me quedaré con esa duda porque las palabras no volvieron a aparecer, incluso temía parpadear y romper este momento junto a él.

Después de unos minutos que se sintieron segundos, fue Theo quien lo hizo.

–Mañana tenemos que empezar a planificar el siguiente paso, la estrategia para el primer sencillo…¿Te parecería bien si trabajamos juntos en eso?

–Por supuesto, me encantaría– estoy segura que las palabras salieron atropelladas, pero de cierta forma me aliviaba saber que seguían ahí.

–Excelente– ladeo la cabeza mientras su sonrisa timida se ensanchaba– Descansa, Lía. Te lo ganaste.

🎤🎤🎤

Al día siguiente, Theo y yo nos encerramos en el pequeño estudio de la planta baja desde temprano.

Trabajar con él era increíblemente fácil. A diferencia de Mason, que cuestionaba todo con sarcasmo, Theo escuchaba, aportaba ideas estructuradas y respetaba mucho mi criterio.

Se nos pasaron las horas volando entre desgloses de calendario, ideas para audios de TikTok y análisis de distribución.




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