Fan #1

Capitulo 10 "El fandom recuerda todo"

Theo Carter

Ser el líder de una banda como Midnight Records implica aprender a leer el tablero antes de que las piezas comiencen a moverse.

Implica anticipar el golpe.

Durante años, mi trabajo consistió en mantener el equilibrio entre los egos de mis mejores amigos, las exigencias descomunales de Nova Entertainment y las expectativas de millones de personas.

Por mucho tiempo fui bueno en eso, tan bueno que a veces resultaba agotador, porque cuando pasas demasiado tiempo cuidando a otros, terminas olvidando cómo cuidarte a ti mismo.

Y quizá por eso Lía Blake me tomó completamente desprevenido; no porque fuera escandalosa o buscara antención, sino justo lo contrario, llegó a nuestra vida sin intentar ocupar espacio y aun así termino ocupándolo todo.

Tenía un radar natural para detectar el peligro, ahora mismo, mi radar estaba parpadeando en rojo, pero no podía apartar la mirada de ella.

Habían pasado solo unos días desde el rodaje en la costa, y la atmósfera en la casa había cambiado drásticamente, lo notaba por las mañanas.

Observaba a Lía bajar a la cocina y cómo Milo la arrastraba de inmediato a su órbita con esa energía suya, veía a Alex buscarla con la mirada, compartiendo un código silencioso y una complicidad nueva que nació en esa carpa de maquillaje.

Lía ya no era una pieza externa engranada a la fuerza, se estaba convirtiendo en el eje que nos hacía girar a todos.

Y eso incluía a Mason… especialmente a Mason.

Me apoyé contra el marco de la puerta de la sala de estar, observando la escena.

Lía estaba sentada en la alfombra con su tableta digital, revisando las analíticas del último avance del videoclip que habíamos subido; Mason estaba a unos metros, tirado en el sofá con la guitarra acústica desconectada.

Supuestamente estaba practicando un solo, pero sus dedos apenas se movían porque tenía los ojos fijos en ella.

No era una mirada casual, era esa intensidad oscura y analítica tan suya, la misma que usaba cuando estaba a punto de componer algo brillante o de destruir algo por completo.

Lía levantó la vista, atrapándolo en el acto.

Mason no la esquivó, solo arqueó una ceja y le dedicó una de sus sonrisas de medio lado, lenta y deliberada; ella se tensó, sus mejillas tiñéndose de un rosa sutil antes de volver a refugiarse en la pantalla.

Un sabor amargo se me instaló en la garganta, enderecé la postura, sintiendo una molestia punzante en el pecho que me costaba admitir.

Conozco a Mason desde los quince años, sé exactamente cuándo alguien le genera curiosidad y cuándo se está encaprichando. Con Lía, la línea se estaba volviendo peligrosamente borrosa.

El problema era que yo también sentía esa gravedad.

Lía tenía una luz extraña. Era la primera persona en años que me miraba a los ojos y no veía al “líder perfecto” o al “chico ideal” de las revistas, ella veía a Theo.

Y la forma en que me sonreía cuando le llevaba un café por las tardes, o cómo escuchaba mis preocupaciones sobre el grupo, me hacía querer acercarme más.

Demasiado más.

No empezó cuando llegó, ni durante la reunión de TikTok o durante la sesión del callejón, sino que ocurrió una noche cualquiera… cuando bajé a la cocina a las dos de la mañana y la encontré dormida sobre su computadora.

Tenía la mejilla apoyada sobre el brazo, un documento lleno de estrategias abierto en la pantalla y una taza de café completamente fría.

Recuerdo cubrir sus hombros con una manta, nada más, ella ni siquiera se despertó pero antes de volver a subir las escaleras miré el documento; ella seguía trabajando por nosotros a las dos de la mañana.

Y fue la primera vez que pensé que quizá nadie estaba viendo cuánto estaba dando por esta banda... lo cual me sonaba bastante familiar.

–Theo, tienes esa cara de que vas a darnos un discurso de dos horas– la voz de Ryan me sacó de mis pensamientos. Estaba sentado a mi lado, desplazándose por su teléfono con el ceño fruncido– Aunque… creo que vas a querer ver esto, el internet está colapsando… de nuevo.

–¿Qué pasó ahora? ¿Se filtró el sencillo?– pregunté, acercándome y dejando atrás la disputa silenciosa de la sala.

–Peor– Ryan me pasó el teléfono– Las fans, tienen ojos de halcón y demasiada imaginación.

Al tomar el dispositivo, se me heló la sangre.

Lía había estado haciendo un trabajo impecable en TikTok, levantando el barco de Midnight Records del fondo del mar, pero la sobreexposición tenía un precio muy alto; el algoritmo de internet había empezado a hacer de las suyas y los rumores corrían como pólvora en las cuentas de actualización.

Las fans habían recopilado cada pequeño fragmento de los detrás de cámara.

El plano general que subimos de la playa donde se veía a un chica de espaldas con la sudadera de Mason, los segundos del video de preguntas y respuestas donde Alex la miraba con una adoración inédita… pero, sobre todo, la atención estaba puesta en nosotros dos y en Mason.




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