Brasil es un país de contrastes. Mientras que Río de Janeiro, São Paulo y Salvador deslumbran con sus playas paradisíacas y su vibrante cultura, en lo alto de sus colinas se esconde una realidad que pocos turistas llegan a conocer: las favelas. Estas comunidades, que nacieron como asentamientos informales para los más pobres, se han convertido en campos de batalla donde el crimen organizado, la corrupción y la brutalidad policial dictan las reglas.
El narcotráfico encontró en las favelas un refugio perfecto. Con calles laberínticas y una geografía difícil de controlar, estos barrios se transformaron en fortalezas para organizaciones criminales como el Comando Vermelho (CV), el Primer Comando de la Capital (PCC) y el Tercer Comando Puro (TCP). Durante décadas, estos grupos han impuesto su ley a sangre y fuego, controlando el tráfico de drogas, armas y extorsiones.
La respuesta del Estado ha sido igual de violenta. Las unidades de élite de la policía, como el BOPE (Batallón de Operaciones Policiales Especiales), han llevado a cabo incursiones armadas que muchas veces terminan en masacres, dejando a los habitantes atrapados en el fuego cruzado. A esto se suma la influencia de las milicias, grupos formados por exmilitares y policías corruptos que, lejos de combatir el crimen, han construido su propio imperio basado en la extorsión y el terror.
Este libro es una inmersión en esa realidad. A través de datos, testimonios y análisis, exploraremos cómo las favelas se han convertido en territorios sin ley, cómo el narcotráfico y la violencia han moldeado la vida de sus habitantes y por qué, a pesar de los operativos y políticas gubernamentales, la situación sigue empeorando.
Aquí no hay héroes ni villanos absolutos. Solo un sistema quebrado que ha condenado a millones de personas a vivir en una guerra interminable.