Fear World génesis

Capítulo 16: La Orden de Invasión Planetaria

​El sistema de megafonía de alta frecuencia resonó en cada rincón de la Base de Oahu, desde los niveles subacuáticos de mantenimiento hasta la cima de la torre de control del hangar principal. La voz del General Vance, amplificada y firme, cortó el murmullo de la maquinaria pesada:

​—Atención a todo el personal. Se declara la Directiva Omega-1. Todas las unidades de Hombres Robots, unidades de infantería pesada no mecanizada, batallones de Marines y Fuerzas Especiales: prepárense para la movilización general. El objetivo no es solo la reconquista del norte... iniciamos la invasión a las grandes ciudades ocupadas y el contraataque sobre todo el planeta.

​El impacto de la orden fue inmediato. En cuestión de segundos, los tres kilómetros de plataforma del hangar central se convirtieron en un hervidero de disciplina táctica y potencia militar.

En las bahías de armamento, los Hombres Robots de la unidad M-9 avanzaban en columnas disciplinadas hacia las estaciones de acoplamiento. Los brazos mecánicos automatizados aseguraban placas de blindaje compuesto de tungsteno y titanio sobre los chasis, mientras los ingenieros calibraban los cañones de riel integrados y los reactores de fusión dorsal.

​Andrés Amaya, ya acoplado dentro de la cabina reforzada de su nuevo traje M-9, ajustó la visera táctica. A su lado, Juan y Diego probaban los servomotores de sus sistemas de agarre pesado, haciendo crujir las articulaciones hidráulicas, mientras Alex sincronizaba los enlaces de datos de toda la escuadra con los sistemas de mando de la marina.

​—Esta vez no nos defenderemos en una montaña congelada —dijo Juan, asegurando el alimentador de munición de su ametralladora pesada de plasma—. Vamos a ir directo a buscar a las flotas que ocupan las metrópolis.

​En el nivel inferior, miles de Marines con equipo de asalto urbano, visores de visión nocturna y fusiles electromagnéticos embarcaban en filas apretadas en las rampas de decenas de naves de desembarco pesado Goliath y cruceros de transporte táctico. A su lado, las tropas de Fuerzas Especiales preparaban los equipos de infiltración rápida para salto a alta altitud.

​El Capitán Felipe Vera caminó por la pasarela de mando observando el despliegue masivo, deteniéndose junto a Ceidy, quien aseguraba los terminales estratégicos en la sala de operaciones del transporte insignia.

​—Todas las bahías de lanzamiento están listas, capitán —reportó Ceidy, observando la pantalla donde los vectores de ataque se desplegaban sobre los mapas estratégicos de América, Europa y Asia—. La red de radar muestra que el enemigo no espera un ataque simultáneo a escala global.

​—Asegúrense de que los visores M-9 tengan los parámetros de rayos X integrados para identificar las debilidades estructurales de las naves en cada metrópoli —ordenó el Capitán Vera—. Andrés, Juan, Diego, Alex: encabezarán la primera ola de asalto junto a los batallones de Marines.

​—Entendido, capitán —respondió Andrés Amaya por la frecuencia del casco M-9—. Las unidades de Hombres Robots y los Marines estamos listos. Que todas las puertas de despegue se abran.

​Las gigantescas compuertas del techo blindado de la base en Hawái comenzaron a deslizarse hacia los lados, dejando ver el cielo nocturno del Pacífico. Uno a uno, los motores de fusión de la flota de invasión terrestre se encendieron, iluminando el océano con un resplandor azulado mientras las naves de transporte despegaban en formación para iniciar la mayor ofensiva militar de la historia humana.




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