El cielo sobre la metrópolis, antes sofocado por la bruma electromagnética de la flota invasora, se fragmentó en mil destellos rojizos cuando las naves de desembarco pesado Goliath perforaron las nubes pesadas. Abajo, entre las ruinas de vidrio y acero de los antiguos distritos financieros, las estructuras alienígenas se alzaban como torres orgánicas que absorbían la energía urbana.
En el interior del compartimento de carga del Goliath Alpha, las luces rojas de combate parpadearon tres veces antes de ponerse en verde. El ruido del aire cortante a gran velocidad resonaba contra las paredes de titanio.
—¡Treinta segundos para el impacto en la zona de salto! —resonó la voz del Capitán Vera a través de la red comms—. Escuadra M-9, abran brecha en la plaza central y aseguren el perímetro antes de que los transportes de los Marines pongan pie en tierra. ¡Que sepan que el planeta responde!
Andrés Amaya dio un paso al frente de la rampa hidráulica. La visera táctica de su armadura M-9 proyectó de inmediato los parámetros del terreno en tiempo real: lectura térmica del centro urbano, puntos de masa enemiga y vectores de impacto. Detrás de él, Juan, Diego y Alex aseguraban los agarres electromagnéticos de sus cañones de riel.
—¡Rampa fuera! —gritó el piloto.
La compuerta trasera del transporte cayo de golpe, liberando el rugido del viento nocturno.
—¡Hombres Robots, al descenso! —ordenó Andrés.
La escuadra de armaduras M-9 se impulsó al vacío desde 800 metros de altura. Sus propulsores dorsales de fusión se encendieron en secuencias de frenado rápido, trazando estelas lumínicas en medio de la lluvia de metralla enemiga. A su alrededor, decenas de cápsulas de salto rápido de los batallones de Marines descendían como meteoros sobre las avenidas principales.
El impacto de la escuadra M-9 contra el asfalto de la plaza principal hizo retumbrar las bases de los edificios colindantes. El suelo se agrietó bajo los hidráulicos reforzados de los trajes mecanizados, levantando una nube de polvo y esquirlas de concreto.
Antes de que el polvo se disipara, decenas de centinelas alienígenas formados por masa biomecánica emergieron de los pasadizos subterráneos del metro y los vestíbulos de las torres corporativas.
—¡Contacto masivo a las doce y a las tres! —alertó Alex, sincronizando los radares de detección de pulso.
—¡Diego, Juan, fuego de supresión! ¡Abran paso a las naves de Marines! —comandó Andrés.
Juan desplegó la ametralladora pesada de plasma montada en su brazo, soltando ráfagas continuas de energía azul que desintegraron la primera línea de infantería enemiga. Diego, cargando contra un escuadrón de blindados enemigos, activó los escudos térmicos del M-9 y usó la fuerza hidráulica de su traje para derribar las barricadas alienígenas, creando una línea limpia de entrada.
Desde el cielo, tres naves Goliath descendieron con los motores vectoriales en vertical, aterrizando ruidosamente en la amplia avenida. Las compuertas laterales se abrieron e inmediatamente cientos de Marines de la 1.ª División irrumpieron en la calle con fusiles electromagnéticos, apoyados por equipos de Fuerzas Especiales que se desplegaron rápidamente hacia los pisos superiores de los edificios circundantes para neutralizar los nidos de tiradores.
—¡Aseguren el nodo de comunicaciones del edificio central! —ordenó el Capitán Vera, desembarcando junto a la infantería y disparando con precisión contra las defensas orgánicas de la base del rascacielos.
—Ceidy confirma que el núcleo de poder alienígena que sostiene el campo electromagnético de la ciudad está en la aguja de la torre principal —comunicó Andrés a través del enlace de la escuadra—. Si destruimos esa fuente, toda la red defensiva del sector caerá.
—Entonces no hay tiempo que perder —respondió Juan, recargando el módulo de energía de su cañón—. Vamos a limpiar ese rascacielos piso por piso.
Con los Marines asegurando el perímetro terrestre contra las oleadas de refuerzos que llegaban por las avenidas colindantes, la unidad M-9 atravesó las puertas blindadas de la torre principal, adentrándose en el corazón de la metrópoli ocupada para asestar el primer golpe definitivo de la reconquista.
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Editado: 04.10.2026