Algunas cartas nunca llegan al correo.
Algunas se escriben para quienes nunca aprendieron nuestro idioma, pero aun así nos enseñaron las lecciones más importantes de la vida.
Muchos dicen que las palabras se las lleva el viento, y que los recuerdos que eran grabados en el corazón permanecen intactos.
Este libro no nació de la necesidad de contar grandes ficciones, sino de la urgencia de plasmar una realidad hermosa y, a veces, silenciosa. A lo largo de mi vida, he tenido la fortuna de compartir mis días con seres excepcionales. Almas puras que, sin pronunciar una sola palabra en nuestro idioma, lograron enseñarme las lecciones más profundas sobre la empatía, el perdón, la resiliencia y el amor sin condiciones.
Cada capítulo de este compendio es una carta abierta, un pedazo de mi memoria, de mi alma, mi corazón y un agradecimiento eterno a mis compañeros de vida. Aquí conocerán a un ave de plumas brillantes que me enseñó a cuidar y a despedirme; a un valiente "bucanero" que desafía los diagnósticos médicos cada día con tal de seguir moviendo la cola; a una ratita friolenta que demostró que el amor no se mide en tamaños; y a una perrita traviesa que, mediante un pacto silencioso en un taxi, decidió que nosotras seríamos su hogar para siempre.
A través de estas páginas, te invito a asomarte a mi hogar y a mi corazón. Es muy probable que, al leer sobre sus travesuras, sus miradas nocturnas, sus ladridos llenos de vida o sus partidas, encuentres el reflejo de algún amigo de cuatro patas o de plumas que también haya marcado tu existencia.
Porque, al final del día, este libro es para ellos. Para los que nos esperan detrás de la puerta listos para sanar cualquier día gris, para los que se vuelven cómplices de chismes y bailes en la cocina, y para quienes nos demuestran que una mascota nunca es "solo un animal", sino un miembro imprescindible de la familia.
Bienvenido a nuestras vidas.