Al final del día, este libro no es sobre mí, es sobre ellos. Es un recordatorio de que el amor no siempre necesita un lenguaje común, a veces solo necesita presencia, lealtad y un lugar cálido donde dormir.
Algunos siguen esperándome detrás de la puerta cada vez que regreso a casa. Otros viven únicamente en mis recuerdos. Sin importar dónde estén, todos dejaron una huella que el tiempo jamás podrá borrar.
Gracias por enseñarme que el amor no necesita palabras para ser comprendido. Gracias por cada juego, cada travesura, cada desvelo, cada despedida y cada bienvenida.
Este libro nunca podrá contener todo lo que significan para mí, pero espero que estas páginas sean una pequeña prueba de que existieron, de que fueron profundamente amados y de que jamás serán olvidados.
Mientras yo tenga memoria, ustedes seguirán viviendo en ella.
Con todo mi amor,
Johazali