El fin justifica los medios
En un reino gobernado por la nieve y las cenizas de los caídos a través de la historia; el rey malhor observaba la mesa de roble. Sus dedos, marcados por cicatrices de mil batallas, estaban manchados de tinta por una noticia que recibió en la reunión de la corte de hielo y cenizas: las tres brujas Noctae, luego de una ardua investigación, descubrieron que la reencarnación del mediador de fuego, se encontraba en su región; en la Región Drïnyathen, la cual era formada por cuatro reinos principales, así que las posibilidades de encontrarlo con facilidad eran nulas.
La especialidad de las profecías era no ser directa, sin embargo: si el mediador se encontraba en la dinastía slynzhel, no sería fácil, ya que los elfos, fraylens y hadas son especialistas en engaños, ya que no pueden mentir. Los pocos demonios y mestizos del reino Kelxzel, eran un pequeño reino y la mayoría de su población era humana; el solo pensar que el mediador reencarnara en un simple humano lo hizo soltar una carcajada. El llegó a la conclusión que debido a que el reino era tan pequeño y simple, el mismo hubiera llegado a la conclusión que el mediador estaba bajo sus narices. En cambio, los demonios del reino hyunbank, eran despiadados e inmorales. La profecía dice que el eco del mediador, traerá destrucción a su paso. Pero los demonios son destructores natos: los impuros no podían evitar la más mínima provocación. Así que no sería fácil encontrar al mediador si se encontraba en uno de ellos.
A altas horas de la noche y después de varias copas de vino. Al rey se le ocurrió un plan para que él no tenga que encontrar al mediador. Tratar de encontrarlo en una región tan grande como esta, sería como buscar una aguja en un pajar.
Por esa razón: él iba a forzar al mediador a salir.
¿Cómo logras que un ser destinado a la destrucción ceda a sus instintos?
La respuesta era simple: entregando el escenario en bandeja de plata.
Una guerra.
Iba a provocar una guerra.
El rey acarició el borde de su copa de vino, permitiendo que la sonrisa diplomática que ensayaba ante su pueblo se transformara en una mueca de desprecio. En la soledad de su estudio, el rey ya no necesitaba fingir bondad
¿Qué reino era la mejor opción para que un conflicto escale al punto de una guerra? El reino hyunbank era perfecto.
Su rey hakon, al ser un demonio de ciclo 4, no podía contener sus impulsos. Un pequeño ataque y no iba a tardar en tomarlo como una declaración de guerra.
Solo tenía que encontrar la provocación perfecta.
el mediador saldría a la luz.
Malhor tomó un gran trago de vino para después llamar a uno de las doncellas
—¡Isla! —gritó él, la doncella no tardó en entrar a la cámara del rey.
—¿Me llamó, su majestad? —la chica titubeaba y sus piernas flaquearon al hacer la reverencia.
—Si, informa al capitán Gyrdsson que he dado la orden de liberar a Roose De Reecknarie.
La doncella abrió sutilmente los ojos.
—En seguida, majestad —titubeo la joven, haciendo otra reverencia.
—Puedes retirarte —respondió el rey con indiferencia y la joven salió de la alcoba.
Malhor se acercó a la ventana con pasos lentos, tales a los de un hombre que cree tener todo resuelto. El no solo lo creía, estaba convencido de ello.
Y no hay nada peor que un hombre sediento de poder y ambición; nada excepto un hombre con todas esas cualidades que, además, desea aún más.