La voz rasposa de mi hermana se volvió efímera al momento en el que Erik abrió la puerta de mi alcoba con brusquedad.
Su rostro palideció al ver a Idris a mi lado, quien en menos de un segundo iba a explotar de irritación.
— ¿Ryna puedo hablar contigo? - preguntó el.
Cada dia te quiero mas Erik, enfrentar a Idris enojada no es algo con lo que quiera lidiar ahora.
— Claro— respondí con voz suave- ya vuelvo—-añadí.
— ¡No, claro que no! — exclamó- ese collar era muy importante!
Lo sujeté del brazo ignorando los gritos de mi hermana para acercarnos a la puerta.
— ¡Hablamos luego! — declaré en voz alta mientras cerraba la puerta.
Al salir, él me tomó del brazo para guiarme hacia uno de los cuartos de huéspedes del castillo.
Cerré la puerta en un golpe seco, a causa de eso me sobresalte.
— ¿Qué sucede Erik? — pregunte— es decir… Agradezco que me salvaras pero estas actuando extraño.
— ¿Puedes cerrar las cortinas por favor? —suplico—me molestan.
Fruncí el ceño por la confusión.
— ¿Está bien…? —dije acercándome a las cortinas.
El seguía pegado a la sombra de la puerta.
— Me estas asustando Erik, habla de una vez —ordene con frustración
Era de público conocimiento que mi amigo era un hipocondríaco nato ¿Pero esto? Nunca lo había visto tan afectado.
— Creo que… —-dijo al fin —que… —su voz se rompió
Acaricie su brazo buscando calmarlo
— Creo que me estoy convirtiendo en vampiro—confesó.
Esas palabras crujieron como una espada de hielo partiendo el corazón de un demonio caliente.
Trague saliva.
—¿Cómo? —pregunte, con voz apenas inaudible.
Más para mi misma que para él.
Las lágrimas comenzaron a brotar en su rostro.
Envolví a Erik en mis brazos porque sabía el dolor que eso significaba para él.
Pero ser un humano en Hyunhank es ser un pedazo de carne frente a una manada de leones.
…..
La hermana menor de Erik fue asesinada por un vampiro. En su momento, cuando el vampiro la mordió, el veneno se había esparcido en su cuerpo pero no tuvo tiempo de completar la transición.
Antes de que pudiera beber sangre, el mismo vampiro le había clavado una estaca de madera en el corazón.
Habían pasado 2 años de eso.
— ¿Quién fue? — pregunte exaltada — ¡dime quién fue y daré la orden de ejecución!
Estaba unos pasos más adelante que él, su mirada estaba perdida en el suelo. Como si fuera a perder la estabilidad en el puente el cual fue testigo de todas nuestras facetas más que nuestros padres.
— No deberías caminar por ahí —advirtió
Haciendo referencia a mis pies caminando por la cornisa del acantilado.
— ¿Disculpa? — bromeé fingiendo estar ofendida—siempre has sido el primero en caminar por aquí.
— Sí pero ahora yo no moriré —chistó saltando al suelo— tu si.
— No es gracioso —murmure
—Claro que lo es—exclamó en medio de una falsa carcajada.
Di un paso adelante y baje de la orilla.
Alce la mirada al cielo por el ruido de las aves escapando hacia el este con euforia.
— En serio, dime quien fue — ordene— Hyunbank será la tierra de los demonios, pero aun así va contra las reglas. Puedo pedirte a mi padre que dé la orden de ejecución.
Una sutil sonrisa se esbozó en sus labios.
— No vale la pena… Ya está hecho —respondió rendido, evitando mi mirada.
—¿Pero cómo pasó?
Él soltó un suspiro lleno de agotamiento.
— Estaba llegando a mi casa después de la fiesta de ayer, aún no había cruzado la frontera con Skongar. Alguien me atrapó por detrás, clavó sus colmillos en mi cuello muy fuerte. Pensé que si me movía iba a ser peor—su voz flaqueo al final— Recuerdo que esa persona se mordió el brazo y me obligó a tomar su sangre… luego me rompió el cuello— confesó—desperté en ese mismo lugar y justo pasó una rata… fue asqueroso pero, al final lo dejo a tu imaginación—añadió, tratando de fingir que esto no le dolía.
Pero yo lo sabía…
Lo envolví en mis brazos nuevamente…
— Prefiero no hablar más de eso—chistó—si no te molesta.
— no hablaremos de eso entonces — acepte.
Seguimos nuestro camino hasta que llegamos al Bosque Di Germesi, el inmenso bosque que conectaba todos los reinos de la región. Pero aún más importante, era el lugar para las mejores tabernas escondidas.
— ¿Quieres ir hoy? —pregunte.
— ¿A dónde? - respondió— ¿a Cerzay?