— ¿Acabas de morderme? — habló Alrik exaltado.
Erik se frenó en seco con una gota de la sangre del príncipe alrededor de sus labios. Vi en su mirada que aunque una parte de él sabía que estaba mal, quería volver a morderlo.
Lo empujé contra la barra y él me amenazó mostrando sus colmillos. Estampe mi mano contra su rostro para que reaccionara.
— ¡Basta, Erik! —ordene — no te das cuenta de lo que estás haciendo? Si el Rey Malhor se entera de esto te matara y ahí dentro yo no puedo hacer nada —susurre.
Sus ojos me miraron perplejos, su pecho subía y bajaba con fuerza.
— Estás muerto —amenazó el príncipe.
Su hermano Kael lo estaba sujetando mientras nos lanzaba una mirada fulminante
— ¡Guardias! — grito el.
Dos caballeros entraron a la taberna, sujetaron a Alrik para llevarlo al carruaje que estaba frente a la puerta.
— ¿Qué estabas pensando? - exclama Scrung con fastidio.
Erik lo miro aterrado.
— No, no lo se… —respondió con miedo
— ¿Cuándo te convertiste? — preguntó Eugene.
Las piernas de Erik dieron un involuntario paso hacia atrás
— Hoy. me… —dice al fin con voz suave.
Seraphyn corre a abrazarlo lentamente.
— Lo lamento… —confiesa.
Todos sabíamos lo difícil que significaba ser vampiro para él, lo que significaba…
El corresponde a su abrazo.
— Mejor vuelve a casa y escóndete donde no puedan encontrarte — interrumpe Scrung.
El sonido alarmante de su voz me hizo estremecer.
— Saben que tengo razón —repitió
— ¡Pero él te insultó primero! El comenzo, no yo.
— Nada es justo… Menos si respondes a un ataque del hijo de tu rey —Aclara Duna.
Él no respondió
— ¿A quién crees que le va a creer el rey? ¿a un joven humano que acaba de convertirse en vampiro o a un príncipe de sangre angelical? Que no está demás añadir; es su hijo.
Erik agacho la cabeza evitando que no viéramos que sus ojos se humedecieron.
Me acerque a él y lo envolví en mi brazos
El me presiono con fuerza.
— Quédate conmigo hoy —pedí—no pueden forzar la entrada de mi castillo.
Él se limpió la lágrima que había caído sobre su nariz con su mano.
— Está bien — respondió él, tratando de ocultar que estaba aterrado.
— Vayan por la parte de atrás. El rey tiene oídos en todos lados- sugirió Scrung
Nos acompañaron hasta la frontera con mi reino.
Para después despedirse…
Seraphyn le depositó un pequeño beso en la mejilla. Lo que causo en el un tonto sonrojo.
….
Erik fue a buscarme a mitad de la noche. Subió el millar de escaleras a altas horas de la madrugada por la ansiedad.
Se recostó en mi cama, con los ojos puestos en la pintura al fresco que estaba plasmada en mi techo.
— No puedo volver Eiryn… — confesó casi en un susurro.
— ¿Qué harías si no vuelves? - pregunte.
Giró su cabeza para verme a los ojos.
— Me iría en unos de los barcos que viajan a las tierras celtas mañana temprano.
Me senté en la cama aún siguiendo su mirada.
Sus brazos se cruzaban en su pecho, su mandíbula estaba tensa y podía escuchar rechinar sus dientes.
— ¿Erik qué vas a hacer tú en las tierras celtas?
— No lo se ryna. — dijo sentándose frente a mí—pero cualquier opción es mejor que volver a mi casa. Pondría en peligro a mi madre… No puedo permitirlo
— Si te vas no va a tener a nadie que la proteja—aclaré
— si tendría—respondió.
Tomo mis manos junto a la suyas
— Prométeme que la vas a proteger Ryna —pidió— no te lo pediría si no confiara en ti.
No quería que se fuera.
Era egoista, lo sé..
Pero no podía evitarlo.
— Lo prometo — accedi.
— Sé que no vas a decepcionarme.
Se escabulló en los pasillos para volver a los aposentos de huéspedes.
Me permitió acompañarlo al menos hasta la frontera.
No pude dormir esa noche.
Ya que mi corazón se desmoronada al solo recordar que no lo volvería a ver.
El frío helado abrió las ventanas con brusquedad forzandome a abrir los ojos
Llame a Lirial, el ama de llaves rogando para que las palabras que salgan de su boca no sean “se perdió el almuerzo, alteza”
Me arregle lo mas rapido que pude y al ver la vela graduada, la cera ya había pasado la marca.