Final Alternativo

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BRANDY

Es navidad.

Veo alrededor de mi casa y quisiera que mis ojos fueran una cámara de video para poder reproducir este momento una y otra vez. Sé que no será así, que no será posible volver a este momento por mucho que lo desee.

Veo a Ariana, husmeando en los regalos para descubrir si alguno de ellos es para ella. Veo a Lola, hablando por teléfono y sacudiendo la mano en el aire. A mis padres, discutiendo sobre la cena y los ingredientes.

Y luego, en el reflejo de una estantería, me veo.

Aquí estoy, ya no soy la niña que alguna vez fui. Ya no espero que algo grande o milagroso suceda, tampoco soy la adolescente que ansiosamente esperaba a que todo lo familiar terminara para ir rápido con su mejor amigo.

Soy yo, adulta y una versión de mí que pronto dejará de serlo. En otras navidades, tendré otras historias por contar y quizás ya ni siquiera volveré a este lugar por las razones que sean.

Mi abuela solía decirnos que en navidad, el cielo escucha nuestras plegarias más fácilmente y que los ángeles le dan a Dios nuestros buenos deseos para el próximo año.

Escuchar eso me hacía pensar que cualquier cosa era posible y que todo estaría bien pero la realidad es, que en la vida no todas las plegarias son contestadas y muy pocas veces las cosas funcionan como queremos.

Quizás nunca voy a entender muchas cosas y tal vez entenderlas me cause más dolor. Nunca sabré por qué William me engañó cuando todo parecía ir bien. No sabré si pude hacer algo diferente para ayudar a Tacker y cambiar el rumbo de la historia y tampoco sabré si mis próximas decisiones serán las correctas.

Pero de lo que si estoy segura es que la vida misma me puede sorprender y no todas esas sorpresas tienen que ser malas.

Ariana pide que pongan música y lola le reproduce una canción navideña sin voces solo instrumentos. Una que se ha escucho por años y años, por miles y miles de personas.

Me levanto del sofá y voy a la puerta de atrás, salgo en silencio. Debido a la temporada, los días parecen más cortos y aunque estamos a mediodía, luce la luz tenue del sol opacada por nubes.

Siento el frio en mi piel y la incomodidad de mis zapatos nuevos, también la etiqueta del suéter contra mi nuca y el olor a jengibre que proviene de alguna parte.

No sé porque esto se siente como un final. Quizás porque lo es. Es el final de mis preguntas a todo lo que me dolía, el final de buscar respuestas que pensé nunca llegarían y el final de una historia que me la he contado muchas veces.

Tacker se quedará en este lugar y yo regresaré a donde ahora vivo. Tengo trabajo ahí, tengo nuevos conocidos y tengo una vida que empecé a armar.

Así es como se supone que es la vida. Dices adiós, te toca desprenderte y dejar atrás a personas que pensaste tener por siempre.

Pero eso no significa que todos los finales son malos, algunos son necesarios.

Me giro y después de tomar una respiración, entro de nuevo. Ahora es mamá quien está abriendo la puerta y desde el otro lado de la casa veo a Tacker saludándola, un tanto nervioso.

Mi corzon pega un salto.

Él y yo hemos cambiado en muchos sentidos, pero desde este ángulo y en esta luz, es justo como los primeros días cuando lo conocí.

Me acerco a él, sonriéndole. —Estás aquí.

Tacker se afloja la bufanda. —Estoy aquí… por ti.

— ¡Profesor! —Ariana se acerca rápido y sin dudarlo, lo abraza—. Feliz navidad.

Tacker sonríe de lado. —Feliz navidad Ariana.

Ella lo suelta y me mira, con esos grandes ojos marrones. — ¿Se va a quedar? ¿Le puedo dar galletas? Yo las hice —señala al árbol—. Mire, ahí está el adorno que hicimos, me gusta mucho, a mis abuelos también.

Tacker asiente y sonríe. —Está muy lindo.

Lola se acerca, colocándome una mano en la espalda. —Hola Tacker, que gusto verte de nuevo.

Tacker se quita el gorro de lana. —Eh, hola, eh… Brandy me invitó y…

Lola me da una mirada y luego toma a Ariana de la mano. —Ven aquí, ven a ayudarme en la cocina.

—Está bien —dice, siguiendo a mi hermana a la otra habitación.

Miro a Tacker y él a mí. No sé qué decirle y no sé qué pasará luego de este día, pero por ahora solo quiero hacer esto. Verlo. Observarlo. Saber que en mi presente él está frente a mí y no nos hemos ido, nos hemos encontrado otra vez.

—Feliz navidad, Brandy —susurra, acercándose un poco a mí.

Sonrió de lado. —Feliz navidad Tacker.

Él estira la mano para tomar la mía. — ¿Crees que después de la cena puedas ir conmigo después? A un lugar.

Asiento.

La cena fue como siempre. Risas, anécdotas, algunos chismes por parte de mi padre y Ariana hablando sin parar sobre todo lo que hizo en el año.

Luego de eso, era momento de acompañar a Tacker a donde sea que quiera llevarme. Le prometí a Ariana que volvería para ver sus nuevos vestidos y tomarnos fotografías.

Tacker me llevó a su auto y condujo, pensé que íbamos a su apartamento pero no, él continua y luego de un momento observando las calles comienzo a reconocerlas.

Estamos yendo a su antigua casa, donde vivía con su mamá.

Justo como lo pensé, él estación el auto frente a la casa. El césped ha crecido y la pintura de la fachada ya tiene un poco de humedad abajo pero sigue siendo esa casa que visité varias veces.

Bajamos del auto y él me toma de la mano para que entremos, empuja la puerta luego de abrir con la llave y todo esta oscuro, apenas se distingue algunos muebles.

Tacker me suelta y yo cierro la puerta mientras él se mueve, espero a que encienda la luz pero en lugar de eso, se enciende un árbol de navidad pequeño ubicado justo en el medio de la sala de estar.

Las luces son blancas y aunque no es mucho, es suficiente para que pueda ver mejor. Los mismos muebles, sin fotografías y con olor a un lugar que ya no tiene personas adentro.

—Brandy —se acerca para tomar otra vez mi mano.

Miro al árbol. —Es lindo.




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