Five Nights At Fredy's: The New Dolls

Nightmares (part.2)

(9:00 p.m.)

Todo se encontraba ya en oscuridad y solamente alumbrabamos con nuestros celulares. La noche está fría y el tiempo está demasiado lento.

(9:15 p.m.)

Oliver y yo decidimos hacer guardia para que cada uno pudiera descansar y así no ser sorprendidos por ese loco de Bill o por sus robots asesinos. Yo fui el primero en hacer guardia y siendo sinceros... prefería más estar en compañía de alguien.

(10:30 p.m.)

Aún no sé cómo rayos pude aguantar tanto tiempo cuerdo en este lugar. Desperté a Oliver para que hiciera guardia y así poder dormir tranquilamente.

(12:00 a.m.)

Una sacudida me despertó de mis sueños, era Oliver que estaba algo asustado.

— ¿Qué ocurre? — Dije aún adormilado.

— Creo que están activos — Respondió en susurro.

— ¿Quienes? — Dije confundido.

De la nada alguien o algo tocó la puerta izquierda de la habitación. Me levanté de golpe y tome mi arma. Seguían tocando a la puerta, pero nadie entraba o intentaba entrar hasta que unos pasos se oyeron alejarse de la misma.

— ¡Qué diablos! — Exclamó Oliver.

— Debemos mantenernos alerta — Respondí.

(12:35 a.m.)

El tiempo seguía pasando sin ninguna novedad. De pronto un golpe alertó de nuevo nuestros instintos, así que nos pusimos alerta.

Los golpes se hacían cada vez más fuertes y más violentos a tal punto que creímos que iban a tirar la puerta.

Los golpes cesaron, pero los pasos nos daban a entender que lo que estaba fuera caminaba al otro pasillo y para complicarnos más las cosas las puertas hicieron un sonido de “click“, nos acercamos a ambas puertas y las pudimos abrir.

— No hay nada por aquí — Dijo Oliver.

Yo no respondí ya que quede mudo al ver al animatrónico de forma de oso salir al pasillo donde me encontraba. Caminaba lentamente y poco a poco levanto su cabeza para mirarme. Ese animatrónico era horrible, tenía una gran dentadura y unas enormes garras en ambas manos.

«¡Mierda!» grite tras cerrar la puerta, Oliver hizo lo mismo y corrió a mi lado para ayudarme. Un golpe retumbó por toda la puerta y el miedo me inundó por completo.

Mientras estábamos evitando que se abriera la puerta, en el otro pasillo se empezaron a escuchar los pasos de otro animatrónico.

Oliver corrió a la otra puerta y de igual manera se aferró a ella. Ambas puertas eran golpeadas por los animatrónicos por varios minutos hasta que se volvieron a ir.

(1:15 a.m.)

Todo se hallaba en profunda calma, sin rastros de los animatrónicos y en un profundo silencio que no me agradaba para nada.

(1:26 a.m.)

La calma seguía y nosotros ya nos habíamos confiado así que bajamos la guardia y eso fue un grave error de nuestra parte.

Los pasos se hicieron de nueva cuenta presentes, aunque está vez parecía que alguien corrió rumbo a la habitación y sin previo aviso la puerta de la izquierda se abrió y sólo escuchamos como algo entro dentro del armario.

Encendimos nuestros celulares para alumbrar y poco a poco nos acercamos al armario que quisimos abrir, pero un ruido proveniente de dentro nos paralizó.

(1:46 a.m.)

Salimos de la habitación corriendo y sin mirar atrás mientras de fondo escuchábamos los pasos del animatrónico que nos perseguía.

Al llegar al inicio de las escaleras nos encontramos con aquel animatrónico de oso que era muy aterrador. Como pudimos bajamos las escaleras y al llegar a la planta baja ahí estaba él, parado frente a la puerta de entrada.

— ¿Quién es él? — Pregunto Oliver mientras recuperaba el aliento.

— Creo que es... el conejo amarillo — Respondí aún sin aliento.

Sacamos nuestras armas y apuntamos a lo que fuera que estuviera frente a nosotros, le gritamos que se entregará, pero el sonido de los animatrónicos bajando escalón por escalón nos hizo revisar la parte de arriba y al regresar la mirada a la puerta ya no estaba el “conejo amarillo”.

Corrimos a la entrada y sin pensarlo nos estrellamos contra ella y misteriosamente se abrió sin problema alguno. Una vez fuera esperamos a que algo saliera por la puerta o mínimo se asomara por la ventana, pero no fue así.

— Estaba abierto — Dijo Oliver.

— Ese maldito nos mintió — Dije molesto.

— Sólo quería jugar con nosotros — Dijo Oliver algo confundido.

Subimos a nuestros autos y regresamos a la comisaría. Yo en el camino trataba de asimilar lo que acababa de pasar dentro de esa maldita casa y el porqué a nosotros nos estaba pasando estas cosas.

En medio camino mi celular empezó a sonar así que lo tomé y respondí la llamada que estaba entrando.

— Diga — Dije.

— Detective Jones — Dijo la persona trás el teléfono.

— ¿Quién habla? — Cuestioné.

— Me sorprende que haya sobrevivido — Respondió.

— Bill... — Respondió serio.

— Quiero mostrarle las consecuencias de seguir investigando sobre nosotros — Dijo Bill.

— ¿De qué estás hablando? — Respondí.

— Mire su retrovisor detective — Me dijo serio.

Mire por el espejo retrovisor y note el auto de Oliver que veía detrás de mi, pero de repente... su auto explotó.

Solté un fuerte grito y detuve el auto. Baje rápido y corrí a dónde estaba la camioneta en llamas de Oliver.

Volví a tomar mi celular y la llamada ya había terminado así que sin perder más tiempo llame a emergencias para que mandarán ayuda.

Al terminar la llamada recibí un mensaje de un número desconocido que decía: “El infierno apenas comienza”.




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