Flame Of Chaos

La danza de las sombras

DEJAK

Íbamos llegando al festival de Bhangoria, caminando entre el murmullo lejano de tambores y el aroma a especias y flores que inundaba el aire nocturno. Sin embargo, al llegar al centro mismo del recinto, me invadió una extraña desconcertante sensación: no vi a ninguna mujer allí. Me asusté por un segundo, pensando genuinamente que nos habíamos equivocado de lugar o de fecha, hasta que un silencio expectante cayó sobre la multitud.

Todos los hombres en la plaza, incluyéndonos a nosotros tres, nos quedamos mirando hacia un mismo punto: la entrada lateral del festival. Desde esa dirección comenzaba a escucharse un eco vibrante de risas ligeras y voces femeninas que se aproximaban.

—Ahí vienen, primo... Muy pronto podrías encontrar a tu emperatriz —me murmuró Vikram con una sonrisa socarrona, asomándose por encima de la multitud para tener una mejor vista.

—Deben ser muchas, porque aquí no hay ni una sola... ¿no lo creen? —comentó Ramseek, mi mejor amigo, mirando desesperado por todo el lugar con una mezcla de impaciencia y curiosidad.

Y entonces sucedió. Un mar de colores, sedas y joyas irrumpió en la plaza cuando decenas de mujeres —y cuando digo muchas, me refiero a una multitud impresionante— comenzaron a entrar juntas, llenando el ambiente de alegría y movimiento.

Vikram empezó a evaluar a la multitud con su habitual ojo analítico:

—Mira, primo, ya puedes elegir. Esa de azul es bonita... aunque su caminar es medio extraño, mejor no.

—Uy, esa de morado se ve bien —añadió Ramseek desde mi otro lado—, aunque el pelo lo tiene algo... tieso. Esa tampoco.

Yo apenas les prestaba atención. Mi mirada escudriñaba cada rostro con desesperación, buscando solo una silueta. Y entonces la vi. Tan hermosa y deslumbrante como la luna misma recortada en el cielo nocturno; el verde esmeralda de su sari realzaba las curvas de su cuerpo de una forma sencillamente hipnótica. Era ella.

—Esa de verde me gusta, me voy a hablarle —dijo Vikram, dando un paso al frente dispuesto a adelantarse.

En cuanto mi primo pronunció esas palabras, lo detuve en seco, clavándole una mano en el pecho con una firmeza que no admitía réplica.

—Ella es mía.

Tanto Vikram como Ramseek me miraron completamente sorprendidos por la posesividad y la seriedad de mi voz, pero comprendieron al instante la intensidad en mis ojos. Asintieron en silencio, dieron un paso atrás y decidieron adelantarse para abordar a las acompañantes de ella, distrayéndolas hábilmente para despejarme el camino y dejarme el campo libre.

Pasaba el tiempo e intentaba avanzar hacia donde ella estaba, pero la marea de gente en el centro de la plaza era un obstáculo casi impenetrable. Justo cuando comenzaba a frustrarme y pensaba en rendirme por un momento, vi cómo ella se desligaba del grupo y caminaba con elegancia hacia la terraza de piedra que daba al balcón, lejos del bullicio. Este era mi momento.

Avancé en silencio entre las sombras de los arcos y me detuve a pocos pasos de ella, observando cómo la brisa nocturna jugaba con el velo de su sari.

—Creí que dejarías los lugares oscuros y solitarios después de lo que pasó hace un rato en el callejón...

Ella no se giró de inmediato; simplemente se mantuvo mirando hacia la luna con la espalda recta y una elegancia natural, aunque pude notar un imperceptible respingo en sus hombros que me confirmó que mi voz le había causado un impacto.

—No veo por qué tendría que impor... tarse —comenzó a decirme con un tono defensivo y la barbilla en alto mientras giraba sobre sí misma para hacerme frente. Pero en cuanto sus ojos se cruzaron con los míos sin la capucha de por medio, las palabras se le congelaron en la garganta y se quedó completamente en shock.

Bajo la luz plateada de la noche, su belleza era casi irreal. La seda verde esmeralda abrazaba la delicada curva de su cintura, mientras que los bordados dorados de su atuendo destellaban suavemente con cada una de sus respiraciones agitadas. Tenía la piel canela rozada por la brisa, unos labios carnosos levemente entreabiertos por la sorpresa y esos ojos oscuros e infinitos que me habían cautivado horas atrás, ahora brillantes por el asombro. Era la definición perfecta de una diosa terrenal.

—Lo siento... —murmuró apenas en un hilo de voz casi inaudible. Un rubor cálido y profundo se extendió por sus mejillas, dándole un aspecto increíblemente tierno. Resultaba fascinante y contradictorio pensar que esta misma mujer era la que, hacía apenas unas horas, le había propinado un golpe demoledor a un hombre en plena calle.

—Veo que no te agradan mucho las multitudes —comenté, echando una mirada rápida a lo lejos para remarcar la distancia que nos separaba de la fiesta.

—Solo me molestan las personas que se meten en lo que no les importa —respondió de inmediato, recuperando la postura con una agilidad mental envidiable.

Esta mujer era extraordinariamente audaz e increíblemente hermosa. Por primera vez en mucho tiempo, una pequeña sonrisa genuina se posó en mis labios. Debía admitirlo: jamás me cansaría de esa chispa indomable que poseía.

—Soy... Dejak —dije, haciendo una brevísima y casi imperceptible pausa antes de pronunciar el nombre ficticio con el que ocultaba mi título imperial—. ¿Y usted quién es, señorita "Golpes Bajos"?

Sus ojos oscuros se abrieron con sorpresa ante la mención juguetona de su hazaña contra el atacante del callejón, pero enseguida soltó una sonrisa coqueta y desafiante. Tenía que admitir que verla reaccionar así me gustaba mucho más de lo que estaba dispuesto a confesar en voz alta.

—Soy Nandini. Es un gusto, Dejak.

—El gusto es completamente mío, Nandini —escuchar mi nombre pronunciado por su voz suave hizo que mi corazón diera un vuelco confuso en el pecho—. Y dígame... ¿qué hace una señorita tan deslumbrante sola en la sombra, otra vez?

—No lo sé —respondió ella con total soltura, acomodándose con gracia un mechón de cabello detrás de la oreja—. Demasiada gente ruidosa en el centro... o gente demasiado aburrida. Puedes elegir la opción que prefieras.



#1493 en Fantasía

En el texto hay: fantasia amor celos

Editado: 13.08.2026

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