Flame Of Chaos

Reencuentros y confesiones

El corazón me latía a mil por hora contra las costillas. Estaba nerviosa, con esa mezcla de ansiedad eléctrica, cosquilleo en el estómago y expectación que no te deja estar tranquila en un solo lugar. Hoy comenzaba oficialmente mi entrenamiento intensivo para aprender a ser Emperatriz y, dentro de exactamente una semana, me casaría con Dejak frente a los ojos de toda la nación. Toda la nación. Solo de pensarlo se me hacía un nudo en la garganta y me temblaban levemente las manos. Pasar de ser una chica común en un pueblo tranquilo a la figura política más importante del imperio no era algo que se digiriera entre la noche y la mañana.

El carruaje imperial, de madera oscura barnizada y detalles en pan de oro, nos dejó en la gran entrada del palacio justo cuando los primeros rayos del sol doraban los majestuosos arcos de mármol.

—Por aquí, Su Majestad —nos recibió Ramseek en la escalinata con una sonrisa elegante, impecable y profesional, sosteniendo una libreta de cuero llena de anotaciones detalladas sobre la apretada jornada—. El inicio de su instrucción comenzará en el gran salón de banquetes. Allí le enseñarán protocolo de alta etiqueta, postura corporal, manejo de abanico, etiqueta de mesa y los bailes tradicionales de la alta corte. Luego, nos trasladaremos a la biblioteca imperial, donde los tutores principales medirán sus conocimientos para definir si es necesario educarla desde cero en matemáticas, finanzas públicas, política interna y geografía del imperio. ¿Está lista?

—Claro, cómo no estarlo... no es como si estuviera a punto de caminar voluntariamente hacia la boca de un nido de leones hambrientos y perfumados —bromeé con una sonrisa de lado, soltando un suspiro profundo para intentar calmar el nudo de mis nervios.

Giré la cabeza y llamé con un gesto con la mano a las chicas para que bajaran del carruaje conmigo. De ahora en adelante, Aasha y Alisha me acompañarían a cada segundo de esta aventura, sirviendo como mi escudo y mi apoyo incondicional. Ninguno en la corte lo sospechaba aún, pero ambas estaban más que sobrecalificadas para estar a mi lado: Aasha era una mente brillante, una genio autodidacta en matemáticas, lógica, contabilidad y cálculos financieros complejos que podía detectar un fraude en segundos; mientras que Alisha... bueno, Alisha era una instructora letal en artes marciales, combate cuerpo a cuerpo y boxeo. Aunque a simple vista parezca una chica dulce, habladora y risueña, podía noquear a un guardia de la guardia real del doble de su tamaño en cuestión de tres segundos si alguien intentaba ponerme una mano encima.

—Muy bien, en marcha, que los tutores no son conocidos precisamente por su paciencia —dijo Ramseek divertido, guiándonos a través de los inmensos y fríos pasillos de mármol.

Al cruzar las dobles puertas de nogal que daban a la zona residencial del palacio, nos encontramos con una doble fila impecable de sirvientes, mucamas y lacayos que se inclinaron al unísono en una reverencia perfectamente sincronizada.

—Bienvenida, Su Majestad —un hombre mayor, de cabello cano, postura ridículamente recta y uniforme impecable sin una sola arruga se adelantó con profundo respeto—. Soy Ishir, el gran mayordomo del palacio real. Mi deber es garantizar que su estancia y sus necesidades sean satisfechas sin el menor retraso. Siempre que necesite algo, por pequeño que sea, no dude en hacérmelo saber. Y ella es Tanvi, la ama de llaves principal.

Una mujer un poco más joven que él, de rostro amable, peinado pulcro y mirada profundamente atenta, hizo una inclinación distinguida ante nosotros.

—Es un verdadero placer conocerlos a ambos —respondí con calidez genuina, relajando los hombros—. Ellas son Aasha y Alisha, mis manos derechas, consejeras y compañeras inseparables. Estoy completamente segura de que nos llevaremos de maravilla.

El día fue una auténtica carrera de obstáculos y prueba de resistencia física y mental. Las clases de etiqueta en el salón de banquetes fueron una pesadilla aburridísima de posturas rígidas, caminar con libros pesados sobre la cabeza para no encorvarse, aprender a sostener un cubierto de oro de tres puntas sin hacer el más mínimo ruido contra la porcelana fina y cómo dar pasos de baile sin pisarle el vestido a las damas de honor. Las tutoras, tres ancianas nobles con cara de haber tragado un limón agrio, corregían cada milímetro de mis movimientos.

Sin embargo, la verdadera sorpresa de la jornada llegó por la tarde en la biblioteca real. Cuando los tutores imperiales más reputados nos evaluaron a las tres en conocimientos generales, cálculo y estrategia, se quedaron con la boca abierta. Dictaminaron sorprendidos que no necesitábamos perder el tiempo en clases básicas de economía ni finanzas gracias a la agilidad mental aterradora de Aasha, por lo que acordaron asignarnos únicamente lecciones intensivas sobre historia de las jerarquías, diplomacia, linajes nobles y geopolítica de las provincias.

Cuando el sol comenzó a teñir el cielo de tonos anaranjados y violetas, por fin pude regresar a casa a descansar. Venía física y mentalmente agotada, con los pies pidiéndome auxilio por los zapatos de protocolo. Pero en cuanto crucé el umbral de mi hogar, vi a mis padres esperándome en el recibidor, tomados de la mano y sonriendo con una emoción inusual que no podían ni querían disimular.

—¿Y ahora qué pasó? ¿Por qué esa cara de cómplices? —los miré arqueando una ceja, divertida y curiosa por sus rostros radiantes.

—Entra al salón y lo verás tú misma, habladora —respondió mi madre, juntando las manos contra el pecho con un brillo de lágrimas en los ojos.

Caminé despacio por el pasillo de madera, con la curiosidad carcomiéndome por dentro, y al asomarme al marco de la puerta del salón principal me quedé completamente de piedra. El corazón me dio un vuelco brutal. No podía creérmelo. ¡Eran mis hermanos! Mi hermano mayor, Reyansh, y mi hermano menor, Kiran. No los veía desde hacía seis años enteros, cuando partieron hacia las provincias del lejano norte para completar sus estudios superiores y su entrenamiento en la gran academia.



#1493 en Fantasía

En el texto hay: fantasia amor celos

Editado: 13.08.2026

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