Flame Of Chaos

Sombras y verdades en el Palacio

La primera luz del amanecer se filtró suavemente por los ventanales de la suite imperial, tiñendo las cortinas de terciopelo con un tono dorado cálido. Sobre la enorme cama, el silencio era absoluto, roto únicamente por la respiración pausada y rítmica de Nandini.

Acomodé mi cabeza sobre la almohada, mirándola en silencio mientras la brisa matutina movía apenas los mechones sueltos de su cabello oscuro. Llevábamos pocas horas de casados, pero la paz que sentía al verla descansar a mi lado no se parecía a nada que hubiera experimentado jamás en este palacio. Me acerqué con extrema lentitud para no romper su descanso y deposité un beso suave y prolongado en su hombro desnudo. Ella sonrió instintivamente en sueños, soltando un pequeño suspiro y acomodándose más cerca de mi pecho, buscando mi calor.

—Ya te extrañaba, esposo —murmuró Nandini con la voz ronca y adormilada, abriendo los ojos lentamente con un destello de pura picardía.

—Llevamos apenas unas horas despiertos, mi reina —sonreí de lado, acariciándole el rostro con la yema de los dedos y apartándole un mechón de la frente—. Aunque debo confesar que podría pasarme la vida entera metido en esta habitación contigo.

Nos levantamos sin prisa y desayunamos en el balcón privado de nuestros aposentos, con la cordillera de fondo y el aire limpio que bajaba de las alturas. Sobre la mesa de mármol se extendía una bandeja con frutas frescas, pan horneado esa misma mañana y una tetera humeante con té de hierbas silvestres. Hablamos entre risas de los mejores momentos de la noche anterior: la energía inagotable de la gente en la plaza de la villa, los bailes desenfrenados y, por supuesto, la cara de absoluto terror e incredulidad con la que se había quedado Elowen durante toda la velada tras comprender que la "campesina" a la que tanto criticó era ahora la soberana absoluta del imperio.

Sin embargo, a medida que el sol terminaba de alzarse, la expresión risueña de Nandini cambió sutilmente. Dejó su taza sobre el plato con un leve golpeteo metálico y apoyó los codos en la mesa, mirándome con una punzada de preocupación en la mirada.

—Dejak... ¿notaste a Aasha y a Vikram anoche? —preguntó en voz baja—. Durante la ceremonia formal en el Templo del Palacio parecían dos estatuas de piedra, pero en la plaza la tensión entre ellos era sofocante. Vikram intentó acercarse a ella al menos tres veces para coordinar la ronda de la guardia y Aasha prefirió darle la espalda o buscar una excusa para marcharse antes que dirigirle la palabra.

—Lo sé —solté un suspiro tenso, pasándome una mano por la nuca mientras miraba los jardines—. Aasha es una de tus dos manos derechas y Vikram mi General de la Guardia; no puedo permitir que dos de las personas más importantes para nosotros se estén destruyendo en silencio. Voy a ayudarte a resolver esto hoy mismo.

(En el despacho privado del Emperador)

Poco después de terminar el desayuno, nos trasladamos a mi oficina privada en la nave central. El espacio era amplio, dominado por grandes estanterías de roble, mapas del imperio y mi escritorio principal. Nandini se tomó el atrevimiento de sentarse a mi lado en un sillón a juego, asumiendo con naturalidad su lugar de copropietaria del destino de esta corte.

A un costado del gran ventanal, Ramseek permanecía de pie, cruzado de brazos y manteniendo una actitud atenta. Frente a él, apoyada contra el borde de la mesa con esa soltura peligrosa que la caracterizaba, estaba Alisha, la hermana melliza de Aasha y la otra mano derecha de mi esposa.

Cada vez que Alisha se reacomodaba el chal de seda sobre los hombros o ajustaba el tahalí de su daga ceremonial, Ramseek la miraba de reojo con una sonrisa discreta y un brillo especial en los ojos. Entre ellos dos había un coqueteo evidente, una chispa y un afecto naciente que apenas empezaba a florecer tras semanas de trabajar juntos en la logística del palacio, aunque ninguno de los dos se atrevía a dar el paso para hacerlo formal todavía.

Frente al escritorio, la atmósfera era un abismo completamente opuesto.

Aasha mantenía una postura rígidamente militar, con las manos entrelazadas en la espalda y la mirada de hielo clavada en un punto ciego de la pared. A su lado, el General Vikram apretaba los puños tras la espalda con tanta fuerza que los nudillos se le ponían blancos. Intentaba mantener la cara de póquer propia de su rango, pero la tormenta emocional que lo carcomía por dentro era evidente para cualquiera que supiera observarlo.

De pronto, un ruido absurdo, torpe y metálico interrumpió la gravedad del ambiente.

La puerta doble de madera del despacho no estaba atrancada del todo, sino apenas entornada. Tras el sonido inequívoco de alguien tropezando con sus propias capas de tela y un golpe seco contra la hoja de madera, la puerta se abrió de golpe. Lady Elowen cayó de bruces directamente al suelo del despacho, desparramándose cuan larga era sobre la alfombra de piel. El abanico de plumas verdes que llevaba en la mano salió volando por los aires, trazó una parábola ridícula y fue a dar justo a los pies de Alisha.

Elowen había estado pegada a la madera intentando escuchar el chisme para ver si encontraba algo con qué chantajear o recuperar el orgullo perdido, pero la pesada cola de su vestido de terciopelo verde le había jugado una trampa mortal.

—¡Ay! ¡Mi nariz! ¡Mi frente! —chilló Elowen desde el piso con un tono chillón, intentando levantarse ágilmente pero enredándose peor entre las capas de falda y las enaguas.

Alisha ni siquiera pestañuyó ni se movió un centímetro. Con la punta de su bota de cuero reforzado, pisó el abanico de plumas de Elowen justo cuando esta estiraba la mano para recogerlo. El chasquido de la madera del abanico rompiéndose resonó en toda la habitación.

—Vaya, vaya... Miren lo que decidió recoger el gato esta mañana —dijo Alisha con una sonrisa burlona, afilada y peligrosa, cruzándose de brazos y mirando a Elowen desde arriba—. Lady Elowen, ¿ahora también se dedica a limpiar las alfombras del imperio con la cara o solo estaba espiando a los gobernantes porque no tiene nada mejor que hacer en su vida?



#1493 en Fantasía

En el texto hay: fantasia amor celos

Editado: 13.08.2026

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