Flame Of Chaos

Dejando las cosas claras

NANDINI

Desde el balcón de la galería principal, el patio central del palacio parecía un tablero de ajedrez a punto de estallar en cualquier momento. El sol de la mañana pegaba con fuerza contra el empedrado, haciendo brillar las armaduras de más de cincuenta hombres armados que lucían los estandartes dorados de la casa Vane. Permanecían formados en filas rígidas, manteniendo una postura desafiante que rompía por completo la tranquilidad del palacio. En el centro de la formación, el viejo Lord Vane y su hijo mantenían la mirada clavada en las escalinatas principales, esperando ser atendidos con una arrogancia que me revolvió el estómago desde el primer segundo.

Inspiré hondo, acomodándome la pesada capa imperial sobre los hombros, y miré hacia mi izquierda. Aasha estaba de pie a mi lado, rígida, pálida como el mármol, pero con la mano derecha apretando el cinto de su espada hasta dejar sus nudillos blancos. Podía notar el leve temblor en sus dedos, ese miedo primario de quien teme ser arrebatada de la vida y la libertad que construyó a mi lado para terminar entregada como si fuera una simple propiedad negociable.

—Nadie va a llevarte a ninguna parte, Aasha —le dije en voz baja pero firme, buscando sus ojos para transmitirle seguridad—. Eres mi mano derecha, mi hermana de la vida y mi familia. Hoy van a aprender lo que significa meterse con la Emperatriz.

—Majestad... son leyes muy antiguas —murmuró ella con la voz quebrada, sin atreverse a bajar la mirada hacia la comitiva que esperaba abajo—. Si la nobleza del sur decide unirse a ellos y respaldar el contrato de mi padre...

—Que se unan —interrumpió Dejak, apareciendo a mi lado con paso tranquilo pero imponente, apoyando la mano con naturalidad en la empuñadura de su sable—. Que intenten poner un solo pie en este palacio para tomar algo que está bajo la protección directa de la Corona.

Descendimos la gran escalinata de piedra sin prisa, manteniendo un ritmo pausado mientras la guardia de honor abría filas para darnos paso. A medida que nos acercábamos al suelo del patio, el murmullo de los soldados se apagó por completo y el silencio alrededor se volvió pesado, denso, cargado de una tensión que se podía cortar con un cuchillo.

Pude ver a Vikram en primera línea, al frente de nuestros soldados imperiales, parado exactamente entre la comitiva de los Vane y la base de las escaleras. Tenía la espalda erguida y la mandíbula apretada con tanta fuerza que se le marcaban los músculos del cuello. Sus puños cerrados tras la espalda temblaban por la pura necesidad de contener la rabia que llevaba guardada desde la noche anterior.

Lord Vane dio un paso al frente sin inclinarse ni hacer la reverencia correspondiente, apoyando las dos manos sobre su bastón de madera oscura con empuñadura de plata.

—Emperatriz Nandini —dijo el viejo noble con una voz potente que rebotó contra las paredes de piedra del patio—. No venimos a causar problemas con la casa imperial, sino a reclamar lo que por derecho de sangre y ley nos pertenece. La capitana Aasha tenía un compromiso firmado por su familia antes de entrar a su servicio. Su padre prometió su mano a mi hijo, y exigimos que nos la entreguen de inmediato para cumplir con el contrato sagrado de nuestras familias.

Sentí una chispa de rabia ardiéndome en el pecho ante semejante desfachatez, pero mantuve el rostro serio, la postura erguida y el tono helado.

—Lord Vane —respondí, bajando el último escalón para quedar a pocos metros de él, sintiendo a Dejak a mi espalda—. Está parado en el patio central del Palacio Imperial, rodeado por la Guardia de la Corona. Se necesita algo más que mala educación para venir a mi casa a exigirme que le entregue a mis oficiales como si fueran mercancía barata.

El hijo de Lord Vane, un tipo de aspecto engreído que llevaba una armadura ceremonial reluciente y limpia sin una sola marca de batalla, dio un paso adelante encarando directamente a Aasha con una sonrisa burlona y confiada.

—No es mercancía, Majestad, es mi prometida —dijo el joven, estirando la mano hacia ella con un atrevimiento absurdo, señalando las escaleras—. Y si la capitana tiene algo de dignidad y respeto por su propio apellido, va a bajar esa escalera y se va a venir conmigo ahora mismo sin hacer más espectáculo.

Aasha dio un leve paso atrás por instinto, apretando la empuñadura de su daga. Pero antes de que ese sujeto pudiera dar un solo paso más hacia la escalinata, Vikram rompió la formación militar.

En un movimiento rápido, fluido y agresivo, Vikram se atravesó directamente entre el hijo de Lord Vane y Aasha, desenfundando la mitad de su espada con un sonido metálico y seco que retumbó en todo el patio. El gesto hizo que los cincuenta hombres de la comitiva del sur dieran un paso atrás por puro instinto, echando mano a sus armas. La mirada de Vikram en ese momento no era la de un oficial imperial cumpliendo un protocolo; era la de un hombre completamente dispuesto a destrozar a cualquiera que intentara tocar a la mujer que amaba.

—Da un paso más —siseó Vikram con un tono de voz tan oscuro y filoso que congeló el ambiente en todo el patio—, y voy a tomar esto como un ataque directo a la Casa Imperial.

—¡General Vikram! —gritó Lord Vane, furioso, dando un golpe con su bastón contra el suelo—. ¡No se meta en los asuntos de la alta nobleza! ¡Su trabajo es mantener el orden y la disciplina, no defender a una mujer que ya le pertenece legalmente a mi familia!

Miré a Dejak por un segundo y los dos nos entendimos con una sola mirada. Era mi momento de tomar la palabra, ponerme al frente y dejar las cosas claras de una vez por todas.

—Se equivoca, Lord Vane —dije, dando dos pasos al frente para ponerme justo al lado de Vikram y cubrir a Aasha a mi espalda—. La Guardia Imperial solo responde a mis órdenes. Y la capitana Aasha no le pertenece a usted, ni a su hijo, ni a su apellido, ni a nadie. Como Emperatriz, anulo en este mismo instante cualquier contrato de matrimonio forzado que pretenda pasar por encima de la libertad de los oficiales de mi guardia personal.



#1720 en Fantasía

En el texto hay: fantasia amor celos

Editado: 17.08.2026

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