A la víspera del verano en un gran castillo, cercano al mar, la princesa imperial Blaze The Cat se encontraba sumamente metida de lleno en su trabajo. Tenía que hacer varios preparativos para Navidad, así es, para Navidad en plena primavera. Ella era una fiel creyente de: «¿Por qué hacer mañana lo que puedes hacer hoy?»; evitando así el posponer cualquier tipo de actividad, sobre todo las que fuesen de suma importancia. Solamente que a diferencia de la tradición común, el Reino Del Sol no festejaba el nacimiento del Mesías, sino que celebraban el nacimiento de las estrellas, por lo que se trataba de una festividad de mucha magnitud, como el año nuevo en China. Ella se encontraba en su gran alcoba con muchas planificaciones que atender, elegir, y el cómo llevar acabo; entonces una de las mucamas interrumpió a la princesa en su oficio tocando la puerta.
¿Quién es, y qué se le ofrece? -La princesa responde sin titubear, ni sorprenderse ante el llamado a su puerta.-
Alteza Imperial, soy yo, Veracious, una de las mucamas del castillo. Discúlpeme usted por molestarle, pero, me han dicho que le entregue esto. ¿Puedo pasar? -La mucama dice tras tocar la puerta.-
Hay un silencio profundo en el lugar unos segundos.
Está bien, puedes pasar. -Responde la princesa.-
La mucama entra en los aposentos de la princesa.
Muchas gracias por dejarme entrar. -Responde la mucama.-
De nada. ¿Qué es eso que me tienes que entregar, y quién te lo ha dado? -Responde, y pregunta a la mucama.-
Ha sido el rey que había venido hace unas semanas, me entregó este recado para vos. Dijo que era urgente que lo leyese, pero, que no podría entregárselo él mismo, ya que no tenía mucho tiempo. Estuvo esperando ayer que se presentase, pero, nunca llegó, por eso, me dijo que cuando volviese, le diese esto, y me han avisado que ha llegado hasta en la msrugada, por esto hasta ahora se lo he podido traer. -Responde la mucama.-
Entiendo. ¿Puedes leerme el recado? -Responde Blaze.-
Eh, ¿yo, yo? Este, claro, Alteza Imperial. -Responde; y entonces abre el recado que le había escrito el rey en un papel algo pequeño, y comienza a leerlo.- «Princesa imperial, Blaze The Cat. Me dirijo a vuestra merced, con el propósito de hacerle saber que como su tutor elegido por su padre, es mi obligación pedirle que una vez que termine con los preparativos que esté haciendo, se retire de sus obligaciones como regente de su imperio, por unos meses. Está en plena adolescencia, y debes disfrutarla más, desde el fallecimiento de sus padres no ha hecho nada más que estudiar sin un mañana a su vista, concentrarse en todo lo referente a su reino, y buscar la prosperidad del mismo, como si fuese una reina viuda, y sin nadie que pueda encargarse de dichos asuntos. Por esto, le pido que se tome un descanso de tan agobiador trabajo. Mandaré a uno de mis hijos a cuidar de su reino durante un tiempo, mientras vos descansa. Recuerde que aún no es reina. Gracias por su atención.»; eso es todo lo que dice.
Entiendo. Muchas gracias, ya puedes retirarte. -Responde Blaze.-
La mucama hace una reverencia, y se retira.
No puedo creer que de verdad piense que dejaré mis ocupaciones. Tendré que ir a hablar con él. Además, es un tanto raro que lo haya hecho en papel. -Piensa y nuevamente vuelve a su oficio.-
La princesa finalmente llega a una conclusión, y una vez terminado, llama a uno de sus crïados que se pongan a realizar dichas actividades.
Pasado el tiempo toma el teléfono, y llama al rey para arreglar dicho asunto. La conversación llevo a lo mismo, y Blaze no tuvo más remedio que hacerle caso. Dijo que desde mañana, abandonaría el castillo, y se iría a Southern Island; le parecía el mejor lugar donde poder "descansar", además de recordar nuevamente el lugar de una de sus aventuras más arduas que ha tenido hasta esa fecha.
La princesa emprendió el viaje. Estando ahí, fue a saludar a Marine The Racoon, una mapache que le ayudo durante su búsqueda del cetro de joyas.
¡Princesa!, Hace mucho que no nos vemos, eh. Yo sabía que volverías con tu capitana algún día para navegar nuevamente en altamar. -Dice Marine.-
Hola, Marine. Un gusto volver a verte. Realmente vine porque me obligaron a irme de mi castillo. -Responde Blaze.-
⸘Qué‽ ⸘Cómo han podido‽ ¡Esos canallas! -Responde Marine.-
Tranquila, Marine. Lo han hecho porque creen que necesito un descanso. -Responde Blaze.-
¿Descanso? ¡Pero si ser princesa debe ser lo máximo! ⸘Quién podría cansarse de eso‽ -Responde Marine.-
Ser princesa no es algo divertido, aunque no estoy de acuerdo con esto, tendré que hacerlo. Así que me tendrás por aquí por lo mientras. -Responde Blaze.-
¡Genial! -Responde alegremente Marine.-
Marine le había acotado un terreno para una vivienda cerca de la playa de las ballenas a la princesa, dónde no hubiesen muchos mosquitos el cual había constrüido desde hace ya bastante tiempo; Marine la llevo haata ahí, y le mostró toda la vivienda que le había constrüido.
Apuesto que te has quedado imperesionada. -Sonríe fanfarroneadamente ante el trabajo que había realizado.-
Un poco. ¿Hace cuánto hiciste todo esto? -Pregunta Blaze.-
Desde que llegaste a la isla decidí hacerlo, pensé que algún día podrías ocuparlo, pero, con la búsqueda de los piratas apenas y pude terminarlo hace unos meses. -Responde Marine.-
Entiendo. -Responde Blaze.-
Blaze se asentó en dicho lugar, e intentó llevar una relación de lo más amistosa con su capitana. Pasaron los días, y Blaze comenzó a preocuparse demasiado por su reino, aunque, sabía conservar la calma; sin embargo era inevitable para ella no preocuparse de su reino, puesto que la información de como estaba yendo el mismo, era nula. Blaze decidió salir unos momentos a la playa antes del anochecer, a la luz del crepúsculo; se quedó observando el dormir del sol; era muy tarde, por lo que no había ni una sola alma por la parte de esa isla, ni siquiera Marine, que normalmente siempre estaba al lado de Blaze; entonces ocurrió; un gigantesco terremoto se dio la tarea de sacudir la isla, las olas se alteraron, y un gigantesco sunami que atrapó a Blaze apareció; y desapareció junto con ella.