Salí de la empresa de Liam temblando de miedo por lo que me acababa de decir.
Cuando pronuncio esas palabras sentí como todo mi mundo se venía abajo, jamás me imaginé que Ael había matado a alguien, sabía que tenía actitudes violentas, pero jamás llegué a pensar que fuera capaz de matar a una persona, y menos alguien que resultaba ser su exnovia.
Cruce la calle y camine por demasiado tiempo hasta que llegue a mi casa temblando y pálida por el miedo.
No podía creer que Ael hubiera hecho eso, me resultaba algo difícil de procesar teniendo en cuenta que lo máximo que había llegado a hacerme había sido jalonearme o gritarme, jamás me había intentado matar, así que me resulta difícil creerlo, pero si también teníamos en cuenta que la violencia no hace más que avanzar también tendría sentido lo que Liam acababa de decirme.
- ¡Santo Dios! – Odette se acercó a mi corriendo al verme entrar pálida - ¿Estas bien? – me movió el rostro buscando alguna herida - ¿Pero qué carajos te paso? – estudio mi rostro meticulosamente.
-M-me… - tartamudee y después de inhalar profundamente hable – Me entere de que Ael mato a una chica – suspire asimilando todo – La mato meses antes de conocerme y por lo mismo lo metieron a la cárcel medio año.
Odette se llevó las manos a la boca ahogando un grito.
-N-no… es…posible ¿Cierto? – los ojos se le salieron de las orbitas.
Yo también quisiera creer que es mentira, pero resulta que leíste el expediente
-Quiero creer lo mismo – mire el suelo – Pero vi con mis propios ojos el registro de presos de ese tiempo – hice una pausa – también me entere de que salió del país, pero…no se a donde
Odette se limitó a contemplarme con los labios entre abiertos y los ojos entre abiertos como platos.
Se acercó y me abrazo con fuerza, me guio a la sala y yo me senté en el sofá con la mirada perdida.
-Tranquila – me abrazo – Todo estará bien.
-Lo dudo mucho – murmuré – Debí darme cuenta del peligro desde hace mucho tiempo
Nos sumimos en un increíble silencio que se sentía como una caricia al corazón, como una hermosa melodía que se tragaba tus lágrimas, no, más bien las consolaba y las llenaba de vida. Era de esos silencios que sentías como si te abrazara el alma, aun estando llena de espinas.
Se sentía increíblemente sereno, consolador y liberador.
Lamentablemente ese silencio fue roto por el sonido de una llamada.
Tome mi teléfono y al ver un número desconocido dude, pero el final conteste.
- ¿Bueno? – conteste con voz dudosa
-Adhi – escuche que murmuraba una voz letal pero demasiado conocida - ¿Crees que puedes alejarme, así como así de tu vida?
- ¿Ael? – pregunte dudosa y Odette ahogo un grito.
-Me alegro de que me recuerdes – ironizo
- ¿Es verdad que mataste a una chica? – fue en lo único en lo que pude pensar
-Si – dijo como si nada – Lo hice porque la quería y no podía permitir que nadie más estuviera con ella. Y eso va a pasar contigo si no regresas conmigo.
-Saliste del país ¿cierto? – Tenia la mirada completamente perdida y Odette por su parte me miraba con cautela - ¿Dónde fuiste?
-Es verdad que salí del país – admitió – En cuanto me pusiste esa jodida orden de alejamiento tramite un vuelo y salí del país. – me conto- Pero no te diré dónde estoy, solo lo hare si regresas conmigo.
Estaba completamente loco si creía que yo aceptaría estar con un asesino, y no con cualquier asesino, sino, con uno que su primer crimen lo había cometido a los catorce años, ¿Quién carajos mata a alguien a los catorce años?
Eso no tenía ningún sentido, estaba completamente loco, no, loco no, desquiciado, ¿Y pretendía que regresara con él?
-Estas completamente loco –susurre con temor
-Loco de amor por ti – su voz se escuchó desesperada, tan desesperada que por un momento creí que era verdad – Te amo tanto que con tal de estar contigo nos mataría a los dos.
Y con esa frase consiguió que dejara de creer en sus palabras, porque quien te ama no te lastima. Hay personas que darían la vida por ti, hay otras personas que matarían por ti, pero nadie que te ama te mataría por estar contigo.
-Eso no es amor – las lágrimas empezaron a brotar de mis ojos como una llovizna que estaba por convertirse en una tormenta – eso es obsesión, se llama ser posesivo, así que no, no es amor. Dudo mucho que sepas lo que es el amor. Así que Ael, solo te pido que te mantengas alejado de mí, intenta rehacer tu vida, intenta vivir con alguien que realmente ames, porque a mí, a mi jamás me amaste, lo que paso es que me viste y te obsesionaste.
No pude controlar lo que salía de mi boca y cuando me di cuenta de mi error ya era demasiado tarde.
-Te vas a…-Odette tomo el teléfono antes de que Ael pudiera terminar de hablar.
-Mira maldito hijo de perra, deja en paz a Adhara de una puta vez. No me importa lo que tengas planeado hacer, pero ten eso en cuenta, Adhara no está sola, y ni ella ni yo te tenemos miedo – Lo único que salía de su boca eran palabras llenas de furia contenida – Te toleraba porque salías con Adhara, pero ya no estas con ella, y ya me tienes jodida toda la puta paciencia. ¿Qué carajos te cuesta dejarla en paz de una puta vez? – Inhalo con fuerza y luego siguió hablando – Déjala en paz de una puta vez o si no…
- ¿O si no que? – inquirió Ael con sorna
-O si no te matare con mis propias manos, durante años Adhara no ha podido sentir ni un poco de paz, primero por la muerte de sus padres y luego porque llegaste tú como su supuesto salvador cuando realmente solo le dabas problemas y martirios ¿Sabes cuantas veces lloro desconsolada por tu culpa? ¿Sabes cuantas veces estuvo a punto de rendirse porque no se sentía digna del amor de alguien? No, no lo sabes – respiro hondo – Solo déjala si no quieres que esto se agrave.
Colgó el teléfono y después de dejarlo sobre la mesa me abrazo.